viernes, 4 de diciembre de 2020

El escándalo del plátano con la Ley de Cadena

Demagogia.
En grado superlativo. “El PSOE niega la excepción al plátano y da un golpe de muerte al
sector”, declaró Fernando Clavijo fuera de sí. No es para tanto, nadie va a morir una vez garantizados los fondos POSEI para Canarias que vienen de la UE. El futuro del plátano no está en entredicho y Clavijo lo sabe. Práctica viejuna, ladrar para dar caña al adversario político. Denuncia un “escándaló” al estilo Raphael: “un golpe a la competitividad del plátano canario”, “bajada drástica de las ventas”, “irremediable retirada del mercado de gran parte de la producción”, “pérdida potencial para el sector de 100 millones de euros anuales”, “golpe mortal al sector que afronta ahora el peligro de desaparición” y todo porque no salió adelante una enmienda a la Ley de Medidas Urgentes para la agricultura en su trámite en el Senado.

Debilidad. Fernando Clavijo no se leyó la enmienda de los productores plataneros -Asprocan- ni parece tener idea de qué va la Ley de Cadena Alimentaria. Ni el plátano se va a quedar fuera de mercado ni la nueva ley obliga a fijar un precio mínimo de venta. Imposible semejante apocalipsis. No contemplar la modificación solicitada no es suficiente para desencadenar la hecatombe. Además Asprocan tiene razón: ha aflorado un punto débil del texto legal, no solo para el plátano sino también para cualquier operación comercial. Esto de ahora era un parche que bien podría haber quedado pendiente, en realidad la tramitación de la Ley de Cadena sigue su curso.

Implicaciones. Asprocan pide dejar fuera al plátano de ciertos preceptos por no plantear una enmienda a la totalidad, por puro pragmatismo: “exceptúen al plátano y con lo demás hagan lo que quieran”. Que en cada operación se cumpla a rajatabla que el precio de venta sea superior al coste de producción –esa es la madre del cordero– va en contra del equilibrio oferta/demanda, un controvertido efecto no pretendido por el legislador, con total seguridad, que pasó desapercibido para los ponentes y que deberá ser estudiado antes de la aprobación definitiva, no de estas medidas urgentes, sino de la nueva Ley de Cadena.

Profecía. Argumenta Asprocan con buen criterio que la obligatoriedad de fijar el precio de venta siempre por encima del coste de producción significaría incumplir cuando la propia dinámica del mercado no permita colocar el plátano a ese precio. Ellos bien saben que hay momentos a lo largo del año con mucha oferta y poca demanda y que el propio mercado exige bajar el precio para evitar que la fruta acabe en la basura. Ni Asprocan quiere vender por debajo de los costes de producción -que sí que llevaría al sector a la negra profecía del señor Clavijo- ni tampoco desea infringir la ley si coyunturalmente tuviera que cerrar alguna operación por debajo de los costes para salvar los muebles. Esa es la controversia.

Mercado. Asprocan demuestra su fuerza en defensa del plátano de Canarias, pide al PSOE un plan B y moviliza a toda la oposición en contra del Gobierno. Ni CC ni el resto de senadores estudiaron el proyecto de ley ni entendieron el alcance de la enmienda porque hubieran llegado a una misma conclusión: nunca es buena idea poner impedimentos al mecanismo de la oferta y la demanda porque el libre mercado funciona, ha contribuido al crecimiento y ha dado mucho mejor resultado que cualquier otro sistema económico. Polémica estéril. Menos dramatismo, señor Clavijo, y más defensa real del sector primario. Es prioritario amparar al plátano, por supuesto, pero también estamos obligados a proteger al resto de productores, ahora, en el trámite del nuevo texto legal.

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