domingo, 1 de noviembre de 2020

Pírdula

Medio pollo.
En un supermercado las ventas de productos frescos apenas superan el 15% del total. Es decir que de media el común de los mortales, usted y yo, gastamos solo un 15% de nuestro presupuesto en esos productos frescos. Habrá quien me refute al estilo cubano, aquello del medio pollo para cada revolucionario y usted se come uno entero y yo ni lo huelo. Lo cierto es que desde el punto de vista estadístico, cuando entramos millones en el bombo, ese 15% sí que es fiable.

Contracción. La contribución al PIB canario del sector primario no llegaba al 2% del total antes de que la jodida pandemia detuviera el turismo en seco. Este año ese porcentaje subirá significativamente porque casi todas las demás actividades han caído en picado. En números absolutos no crece, imposible, con unos 300 mil habitantes equivalentes menos -nuestros añorados turistas-, 300 mil personas menos a las que dar de comer cada día. Producciones que se han tenido que ajustar a esta nueva demanda. Y las que no admiten tal ajuste sufren las consecuencias de unos excedentes muy difíciles de gestionar sin perder la camisa en el intento.

Km 0. El autoabastecimiento de alimentos en Canarias sobrepasa ligeramente el 50% -según un informe realizado por investigadores de la ULL en 2018-. Estamos pendientes del análisis de los datos en estas nuevas condiciones de ahora para calcular el índice actualizado que tendremos en breve. Solo para algunos productos hortícolas el autoabastecimiento se acerca al 100% y con oscilaciones estacionales. Del total de la cesta compra, de los productos frescos, y según en dónde compre, quizás algo más del 50% puede que sea producto local, los llamados productos “kilómetro cero”, esos que no recorren medio mundo dejando un reguero de CO2, esos que garantizan máxima frescura. Para entendernos, alrededor de un modesto 8% del total de nuestro ticket de la compra procede de las explotaciones de nuestros agricultores, ganaderos o acuicultores o de las capturas de nuestros pescadores. No parece mucho.

Fútbol. La importancia del sector primario en Canarias no se corresponde con ese 2% del PIB, es mucho mayor por sus efectos positivos sociales y económicos. La producción de alimentos genera riqueza, sostiene el empleo, fija la población al territorio, contribuye a proteger el medio ambiente, conserva tradiciones, nos permite seguir siendo quienes somos, definidos como pueblo con una historia que hunde sus raíces en el terruño y extiende sus redes en el mar. Preguntemos y con total seguridad a una amplia mayoría coincide, mucho más importante que el fútbol, más del doble, seguro, incluso diez veces más.

Tregua. Esos millones de personas que vivimos en Canarias dependemos de unas pocas empresas de distribución y venta retail. Compañías muy potentes en un mercado altamente competitivo, maduro, crece quien le quita cuota a sus competidores. Y en esa guerra están, en lucha por ganar el favor del consumidor, la aceptación del “jefe”. Y desde el Gobierno de Canarias se insiste en el mensaje #SoyCanario #LlévameACasa, bravo, a ver si conseguimos que crezca ese 8% para sostener la actividad, tan importante para todos. Pero en la gran distribución están en guerra y se espían y todos quieren ser el más barato y aprietan al productor local igual que al gran operador internacional y manda el precio, el precio y el precio. Y resulta que lo rural en Canarias tiene un valor incalculable y se va a la porra si nadie lo defiende. Me atrevo a proponer una tregua, solo para el producto local, solo para ese 8%, para que sea un 10%, por puro egoísmo, una estrategia con retorno.


(La foto es del Supermercado Terencio de La Frontera, robada de FB)

No hay comentarios: