sábado, 21 de noviembre de 2020

Cómplices necesarios

Alternancia política.
Qué bueno que saliera a la luz el expediente de la compra/ venta por parte del Cabildo de Tenerife de los terrenos de la Ciudad Deportiva del Club Deportivo Tenerife -el equipo de fútbol, se entiende, y perdón por la redundancia-. Cosa buena la alternancia política: entra el nuevo, abre las gavetas y pregunta por lo que encuentra. Podría ser que la Justicia concluya que esta operación inmobiliaria fue una actuación administrativa impecable y la cosa quede ahí. Habrá que esperar. Las cuestiones legales tienen su enjundia en un país garantista como el nuestro, es frecuente que iniciativas que parecen un disparate conceptual encuentren encaje legal.

Axiomas. El expresidente de BBVA, Francisco González, empleaba un principio moral que admite muy poca discrepancia, afirmaba que cualquier conducta empresarial (personal) debía ser legal, ética y publicable. Él fue víctima de su propia medicina con aquel turbio asunto de Villarejo, al que contrató para investigar a sus adversarios, que puede que fuera legal, pero no supera los otros dos axiomas del buen comportamiento.

Ético y publicable. La noticia de los terrenos de Los Baldíos salió en prensa en 2011 con bastante detalle. Una mera búsqueda en Internet permite acceder a la información: la salvación del CD Tenerife, la aportación de 18 millones de euros de dinero público por parte del Cabildo, una hipoteca con Caja Canarias, Miguel Concepción, Ricardo Melchior, ...publicar se publicó. La justificación iba implícita en la noticia: salvar al CD Tenerife de la desaparición justo después del descenso al pozo de la Segunda B, añoranza de la prodigiosa década de los noventa, partidos de la UEFA, el fútbol como motor económico, tinerfeños y sus colores, tinerfeñistas y sus sentimientos, miles de aficionados desconsolados en el peor momento de aquella crisis. Salvar al “Tenerifito” al precio que fuera. No es un relato sencillo, ojo, que muchos vivimos la época de esplendor y todavía duele. Soporte ético también hubo.

Dar explicaciones. La situación del Club era de dominio público después de la debacle de la última etapa de Javier Pérez tras una política de fichajes inexplicable, malos resultados deportivos, endeudamiento y una nefasta gestión. La intervención pública llegó por interés político para la captura de votos o por interés propio, que también es conocida la inquebrantable devoción futbolera del entonces presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero. “Si te interesa un equipo de fútbol te vendo el CD Tenerife por 1 euro” me dijo uno de los empresarios que reclutaron para poner dinero o para avalar los préstamos, no sé bien, que es casi peor. Salvar la sociedad anónima deportiva mediante ampliaciones de capital y nuevos grandes accionistas, evitar la quiebra y las explicaciones. Y así fue. Después, como todo aquello no fue suficiente, se montó la operación de los terrenos con el Cabildo.

Cómplices. Aunque de forma interesada alguien pueda sostener lo contrario, en las administraciones públicas locales mandan sus funcionarios. Profesionales de alto nivel que superan estrictos procesos de selección y con habilitación especial para los puestos clave. En una democracia como la española la posibilidad de ser elegido se limita a saber leer y no estar inhabilitado para ello. El político propone cosas, el funcionario ejecuta y garantiza la legalidad y el ciudadano ejerce el control mediante la transparencia. Cuando salta un caso como este, con grandes cantidades de dinero público para iniciativas que -cómo poco- no son competencia, deberíamos saber qué dijeron los funcionarios de esos contratos y de esos pagos, los de la propia institución y los de la Audiencia de Cuentas responsables de auditar, estará escrito, ...cómo salió ese dinero de las arcas del Cabildo.

(Foto de Diario de Avisos)

domingo, 1 de noviembre de 2020

Pírdula

Medio pollo.
En un supermercado las ventas de productos frescos apenas superan el 15% del total. Es decir que de media el común de los mortales, usted y yo, gastamos solo un 15% de nuestro presupuesto en esos productos frescos. Habrá quien me refute al estilo cubano, aquello del medio pollo para cada revolucionario y usted se come uno entero y yo ni lo huelo. Lo cierto es que desde el punto de vista estadístico, cuando entramos millones en el bombo, ese 15% sí que es fiable.

Contracción. La contribución al PIB canario del sector primario no llegaba al 2% del total antes de que la jodida pandemia detuviera el turismo en seco. Este año ese porcentaje subirá significativamente porque casi todas las demás actividades han caído en picado. En números absolutos no crece, imposible, con unos 300 mil habitantes equivalentes menos -nuestros añorados turistas-, 300 mil personas menos a las que dar de comer cada día. Producciones que se han tenido que ajustar a esta nueva demanda. Y las que no admiten tal ajuste sufren las consecuencias de unos excedentes muy difíciles de gestionar sin perder la camisa en el intento.

Km 0. El autoabastecimiento de alimentos en Canarias sobrepasa ligeramente el 50% -según un informe realizado por investigadores de la ULL en 2018-. Estamos pendientes del análisis de los datos en estas nuevas condiciones de ahora para calcular el índice actualizado que tendremos en breve. Solo para algunos productos hortícolas el autoabastecimiento se acerca al 100% y con oscilaciones estacionales. Del total de la cesta compra, de los productos frescos, y según en dónde compre, quizás algo más del 50% puede que sea producto local, los llamados productos “kilómetro cero”, esos que no recorren medio mundo dejando un reguero de CO2, esos que garantizan máxima frescura. Para entendernos, alrededor de un modesto 8% del total de nuestro ticket de la compra procede de las explotaciones de nuestros agricultores, ganaderos o acuicultores o de las capturas de nuestros pescadores. No parece mucho.

Fútbol. La importancia del sector primario en Canarias no se corresponde con ese 2% del PIB, es mucho mayor por sus efectos positivos sociales y económicos. La producción de alimentos genera riqueza, sostiene el empleo, fija la población al territorio, contribuye a proteger el medio ambiente, conserva tradiciones, nos permite seguir siendo quienes somos, definidos como pueblo con una historia que hunde sus raíces en el terruño y extiende sus redes en el mar. Preguntemos y con total seguridad a una amplia mayoría coincide, mucho más importante que el fútbol, más del doble, seguro, incluso diez veces más.

Tregua. Esos millones de personas que vivimos en Canarias dependemos de unas pocas empresas de distribución y venta retail. Compañías muy potentes en un mercado altamente competitivo, maduro, crece quien le quita cuota a sus competidores. Y en esa guerra están, en lucha por ganar el favor del consumidor, la aceptación del “jefe”. Y desde el Gobierno de Canarias se insiste en el mensaje #SoyCanario #LlévameACasa, bravo, a ver si conseguimos que crezca ese 8% para sostener la actividad, tan importante para todos. Pero en la gran distribución están en guerra y se espían y todos quieren ser el más barato y aprietan al productor local igual que al gran operador internacional y manda el precio, el precio y el precio. Y resulta que lo rural en Canarias tiene un valor incalculable y se va a la porra si nadie lo defiende. Me atrevo a proponer una tregua, solo para el producto local, solo para ese 8%, para que sea un 10%, por puro egoísmo, una estrategia con retorno.


(La foto es del Supermercado Terencio de La Frontera, robada de FB)