domingo, 18 de octubre de 2020

Cincuenta años

Pensé en una gran fiesta. Para darle gracias a la vida. Inspirado en aquel primer medio siglo icónico de tío Mario en Tegueste -universal, con cochino y leyenda-, epopeya que nadie nunca en la familia se atrevió a desafiar. Siempre pensé en inculcar en mis sobrinos ese mismo espíritu de logro “llegar a los cincuenta como tío Pablo y celebrarlo a todo trapo”, aunque a mis sobrinos ahora tendría que impresionarlos con otra cosa. Pensé en una fiesta como la que le hicimos a mi padre a los ochenta justo antes de que deslizara por la pendiente de la desmemoria. Pensé en emular a Javi Rodríguez con tanta clase y glamour, en fin, jodido virus, jodida guerra.

Mi abuelo Víctor sostenía que un periodista no debía escribir sobre sí mismo. Yo no lo soy aunque me hubiera gustado poder dedicarme a escribir para ganarme la vida. Una meta que aun no he alcanzado. Una realidad de la que cabe extraer dos enseñanzas: 1) eso de “si quieres puedes” es mentira y 2) quizás deba hacerle caso a mi abuelo. Mis queridos sobrinos que tomen nota, sobre todo del punto primero. No me costó nada renunciar a convertirme en un prodigio del deporte, cero frustración, incluso alivio, después de comprobar cómo acabó Maradona. Respecto al segundo, un post no es más que la hoja de un diario que uno enseña por vanidad, doble pecado que trasciende al género periodístico.

Mi abuelo Laureano afirmaba que una buena profesión era aquella que podía ejercerla uno por su cuenta, máxima que seguí al pie de la letra. Mi padre quería que yo estudiara derecho, dicho de esa forma tan suya, como dejándolo caer sin darle importancia. En eso ni caso, y no soy abogado pero sé leer. En lo laboral no sé a dónde voy después de tantos años de pasantía, de acá para allá, desde la agricultura a la empresa pública, pasando por un par de multinacionales. Pinche de farmacia, descargador de sacos, repartidor, peón agrícola, ingeniero proyectista, jardinero, comercial, camarero, formador, directivo y/o consultor en empresas de obras, servicios, medio ambiente, gestión de emergencias, suministros industriales, automoción, ocio, industria, trabajos forestales, agricultura, medios de comunicación, distribución retail, administración pública. Conocer el engranaje de las cosas, preparándome para algo, quizás para la política, veremos.

La película que relata los logros de la abogada Ruth Bader Ginsburg en pro de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, fuente de inspiración. Ruth encontró su propósito en la esfera pública y consiguió grandes avances para erradicar una discriminación totalmente inexplicable. Nadie pensó que lo conseguiría. Su ejemplo me ha animado a retomar con ahínco y perseverar en mi propio propósito, que mantengo intacto, mi pequeña cruzada contra el fraude en cualquiera de las iniciativas que emprendo. El fraude grande y los pequeños consentidos, sin inmolarme pero con la intención de conseguir una sociedad más limpia, más justa y mejor para todos. Si hubiera nacido en Suecia me tendría que buscar otra misión pero no es el caso. Ahí tengo motivación para otros cincuenta.

Hoy es el último día de este primer montón de años, que atendiendo a la probabilidad estadística puede que consiga duplicar. En parte dependerá de mí, de cómo trate a mi cuerpo y espíritu, y en parte sometido a las vicisitudes de la providencia. Hoy fue el último día de mi prima Eva que superó por muy poco esta meta volante. Qué tristeza. Eva, en lucha permanente contra su terrible enfermedad, la recuerdo con absoluta nitidez en nuestros juegos infantiles, tan ecuánime siempre... quienes se van nos dejan una tremenda responsabilidad.

No hay comentarios: