sábado, 18 de marzo de 2017

Permítame que discrepe


Tercermundistas. La verdad ofende. Incontinencia verbal del godo señor Brufau, presidente de Repsol,  que no le gustó el trato recibido con las prospecciones en Canarias. Y tiene razón, mal que nos pese, porque todo ese asunto nos puso en evidencia. Reconozca que fue un tanto visceral cómo se gestó y se gestionó el conflicto, con argumentos peregrinos en plan “el petróleo es el pasado” y similares, tan inconsistentes, socorrido ecologismo en defensa de "nuestra tierra".Reacción espontánea o manipulación interesada, escrito está hace un par de años. Al final buscaron petróleo pero no había, qué alivio. Y aquí seguimos igual de pobres y ofendidos.

Imposible. En el pasado reciente los empresarios participaban en política, ya no. Defendían el funcionamiento ágil de “las cosas” para los negocios, los propios y los ajenos. Quizás la presunción de abuso los expulsó del sistema. Era importante su intervención, ese espíritu emprendedor, ese enfoque a la búsqueda de riqueza, por puro egoísmo: más trabajo para todos, más proyectos vitales y más felicidad colectiva. En vez de crear condiciones para la actividad económica, la política actual se conforma con repartir dinero público, otra forma de ejercer el poder mucho más bizantina... Y si no te va bien, te jeringas, pide una ayuda y cierra el pico. Es difícil, léase imposible, articular propuestas eficaces para generar empleo o para invocar el progreso si no se tiene cierta ambición ni se domina los fundamentos básicos del mercado ni se liquida impuestos ni se juega uno su propio dinero; la ideología pinta poco. Revertir esta realidad como reto para el futuro cercano.

Fuero histórico. Así estamos con el REF que gira sobre sí mismo, con unos incentivos fiscales únicos en el mundo civilizado pero que no acaban de convencer a quienes toman las decisiones de inversión. Son necesarios pero no suficientes. Les faltará carácter de estatuto permanente o más labor de difusión. Quizás mayor seguridad jurídica o trabajar con menos conceptos y más simples. Lo de los puertos francos en Canarias era una idea muy sencilla, qué pena, hubiera funcionado como un cohete con los trece millones de turistas que nadie imaginó: tándem turismo-comercio, imparable. No puede ser tan difícil revocar una ley franquista para recuperar un fuero histórico. “La UE no lo permitiría”, sentenciarán sin fundamento, ahí tenemos la zona franca para la comercialización de obras de arte autorizada en Luxemburgo.

Indignante. El ministro De la Serna ofrece jubilaciones anticipadas para impedir la huelga de estibadores, es decir, con cincuenta años a cobrar por el ala el 70% de sus estupendos salarios a cargo del erario público. Premio por no trabajar, así es España, tremenda jeta y vaya generosidad con pólvora ajena. En la práctica unos miles que dejan de cotizar, que se jubilan con pensión máxima y más carga para la Seguridad Social que se paga con impuestos y con emisiones de deuda. Mariquita el último. Primero fueron los empleados de las cajas de ahorros pagados por el FROB y ahora esto. El botín es mucho más sustancioso porque los estibadores contestaron que no. Jodida herencia del franquismo (otra), los monopolios y el sindicato vertical: la Transición que nos sale carísima. Cuando empiece la huelga que aclaren bien por qué: seremos rehenes de un derecho pervertido.

Discrepo. Me quedo solo en la defensa de la triple paridad del sistema electoral canario. Pretenden modificarlo para aumentar diputados por Tenerife y Gran Canaria, una corrección por población. No la veo, ahora los partidos están obligados a tener presencia en todas las islas, a hacer región y eso está bien, que se lo curren.

sábado, 4 de marzo de 2017

No es cuestión

(Publicado en el periódico El Día el 4 de marzo de 2017)

Drag Queen. Confieso que si no es por la polémica ni me entero. No sigo los espectáculos del carnaval
chicharrero ni mucho menos los de Las Palmas dicho sin animadversión alguna, solo mero desinterés. Además no soy público objetivo de la gala Drag como tampoco lo son el señor obispo ni las beatas de misa diaria que también se enteraron de rebote. Resulta comprensible el éxito entre el respetable canarión por la calidad del show, el porte y la flexibilidad de los protagonistas, mas no entiendo el revuelo. La irreverencia es la naturaleza misma del carnaval, por tanto, objetivo conseguido en grado superlativo. Que se hable de delito... En fin, España es así, dos extremos que se tocan, aconfesional desde el 78, aprobado en referéndum, solo para lo que interesa. El mal gusto, como todo en este país, pasa a ser asunto de jueces y fiscales hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo el día del juicio final.

Guagua fanática. Ya está bien. No está legitimada la Iglesia Católica ni sus ministros ni sus acólitos para condenar este episodio aislado de chabacana representación carnavalera que fue solo solo eso, música, baile y símbolos sacados de contexto, nada más, sin atacar la esencia de la fe ni de sus misterios. Será porque les cuesta mostrar algo de respeto al arte transgresor de un chico que se viste de reinona, rechazo al tanga y las plataformas. Absurdo. Incompresible también que les cueste tanto aceptar las múltiples realidades de la diversidad humana: la homosexualidad o nacer mujer en cuerpo de hombre o viceversa. Suficiente tienen esas personas con el obtuso rechazo social como para que se intente adoctrinar para negar la evidencia. No es mucho pedir algo de indiferencia, más comprensión cristiana y menos fanatismo.

Opine. El verdadero poder del consumidor. Si nos tratan bien o nos tratan mal. Premio y castigo, para que se persevere en lo que gusta o como toque de atención para corregir errores. Sin ofender ni exagerar, con ánimo constructivo. Que las opiniones sean de dominio público y que el sometido a examen pueda responder en las mismas condiciones. No importa que haya quien castigue sin razón o quien se prodigue en alabanzas injustificadas porque el conjunto de opiniones nos permitirá siempre hacernos la idea. El concepto Tryp Advisor, habitual para hoteles y restaurantes, extrapolable a cualquier otro servicio. Me encanta la última iniciativa, Canary Doctor, que permite comentar nuestra experiencia como pacientes en la medicina privada; "uf, habrá médicos que no quieran estar", me espetó un amigo, y tiene razón, los que no estén que expliquen por qué.

Decida. Se imagina, una web para poder hacer lo propio con nuestros políticos, un ranking de cargos públicos o simples aspirantes, concejales, alcaldes, consejeros o candidatos a primarias. No sé yo, no creo que opinar sobre los políticos tenga el menor interés cuando cada cuatro años se les puede mandar a casa con nuestro voto.

Arriesgue. La prestación de servicios públicos es más o menos igual de aburrida gobierne la izquierda o la derecha: nivel básico de la política. El salto de calidad en el bienestar de las personas que viven en un determinado territorio requiere actuaciones singulares, no sólo con dinero público, sino también y sobre todo, al permitir y/o favorecer que el dinero privado se aplique en proyectos que generen empleo, riqueza y todas esas cosas. Por tanto, avanzar exige ideas propias o aceptar iniciativas de terceros, apostar con visión de largo plazo, viajar, copiar lo que funciona en otros lugares y asumir riesgos. El progreso tampoco parece ser cuestión de ideología ni de participación ciudadana.