domingo, 1 de enero de 2017

2017

La única realidad es que nos hacemos más viejos, circunstancia que no es mala en sentido estricto,
efecto ineludible de la vida. Me gusta el tiempo dividido en hitos, ayuda a enfocar. No fue especialmente memorable este 2016, un año raro, por bisiesto, confabulación astral o por pura casualidad. Ahora empezamos otra vez, primero a reflexionar qué queremos y después nos pondremos a ello, en dos pasos, porque sin análisis previo, sin destino, la cosa no funciona; al que no sabe a dónde va ningún viento le es favorable, que decían los clásicos. Pues eso. Propósitos, claro, los que conforman la ruta. Me quiero aplicar, sobre todo en la toma de decisiones, pensar más con el corazón y menos con la cabeza: no siempre lo que parece mejor resulta lo más conveniente. Allí donde mandan las circunstancias anticipar lo menos posible, buscar la solución en el momento, resignación.
Año nuevo, misma vida, dicta la experiencia. Que sí que algo cambiará, por supuesto, como siempre, pero no debemos esperar la hecatombe, esa que se anuncia de forma recurrente. Ni Trump es lo peor que podría pasar -acuérdese de George W. Bush- ni la UE se va a desmoronar por el Brexit, lo hará, en su caso, por su ineficaz deriva burocrática y proteccionista. Ni los catalanes independentistas se saldrán con la suya, que no tienen cómo pagar la fiesta, ni el Rajoy de ahora será peor que el de antes. Y puede que no, que no se repita elecciones en breve, que se produzca el pretendido pacto de estado PP-PSOE pero encubierto, acuerdo a acuerdo, para que todo siga como está. Inercia, se llama.
Ya nos enteraremos cuál pretendía ser la estrategia del grupo socialista en Canarias. Que hubiera discrepancia, por qué no, pero no entiendo bien los desplantes. A ver. Mientras, el gobierno en minoría funcionará hasta que no se conforme una mayoría alternativa; perdón por la perogrullada, pero no parece que tal posibilidad exista a priori. Se acabó el pacto y el pacto en cascada, aun así veremos muy pocos cambios en la política municipal. Quedan dos años y medio de legislatura, lo que no se mueva ya quedará en el aire... empieza la cuenta atrás. Vaya, la vida que se repite.

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