sábado, 9 de julio de 2016

Hijo pródigo

(Publicada en el periódico El Día el 9 de julio de 2016)


Matayotes matayotetos kai panta matayotes.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
(Eclesiastés 1:2)

Reino Unido. Con los brazos abiertos. Veremos cómo se cuestiona la legitimidad de la mayoría simple para una decisión de tal calado, a la gente reaccionar ante el macabro espectáculo y cómo se impone el sentido común más allá del Canal. Enfrentamiento entre rivales políticos -laboristas y conservadores, dimitidos ambos- que jugaron con la estabilidad económica global para desprestigiarse mutuamente. Jodida vanidad. La libra esterlina depreciada, las grandes corporaciones financieras obligadas al corralito y la ola del tsunami que arrasa los mercados europeos. Los mercados, tan miedosos ante la incertidumbre. Europa debe recibir a Reino Unido con los brazos abiertos y fuegos artificiales el día de la refundación. Y quizás haya que plantear nuevas condiciones no solo para el hijo pródigo, sino para todos los socios, atascados en la burocracia de Bruselas y la austeridad de Berlín.

Marcha atrás. En España nadie se desdice desde 1986 cuando el PSOE de Felipe pidió el "sí" a la OTAN, en referendo, como Cameron. Por tanto, después de estas dos semanas de declaraciones, el oráculo está en disposición de proclamar que estamos enfilados a una nueva cita electoral, sin acritud, a la tercera la vencida. Sin especular y sin divagar sobre acuerdos no alcanzados: ni el PP conseguirá sumar con Ciudadanos mientras siga Rajoy, que no piensa irse, ni con el PNV, que dice que no, ni el PSOE se abstendrá, ni el PP ni Ciudadanos permitirán que gobierne la izquierda. Cuánta vanidad. No hay combinación posible sin que alguien diga Diego, harto improbable. A los españoles nos molesta la situación política pero no nos preocupa, eso dice el CIS. ¿Otras elecciones? Adelante. Mensaje recibido: bipartidismo, blanco o negro. Vuelta al principio salvo que aparezca un nuevo partido liderado por Miliquito, por ejemplo, como Beppe Grillo en Italia; imagínese el lío, pero lo que nos íbamos a reír. Convencido, sin embargo, de que al final los españoles daremos marcha atrás como medida profiláctica.

Nuevas elecciones. La ausencia de gobierno no impide que se recoja la basura, se limpien las calles o se encienda el alumbrado público. La economía marcha mejor y el paro baja. Además, sin acuerdo parlamentario habrá que prorrogar los presupuestos, lo que frenará el serruchazo que exige la UE; una manera sutil de zafarnos del objetivo de déficit por causa de fuerza mayor. Mariano es un tipo listo o con estrella. A todo se acostumbra uno, a votar también. Además, con un poco de suerte los partidos se deciden a proponer nuevos candidatos para el nuevo teatrillo. O quizás hoy la ejecutiva del PSOE, treinta años después, decide pasar a la oposición y dejar que el PP nombre a sus ministros. Poco probable y de nada servirá, en su caso, porque la tradición parlamentaria española, jodida tradición, impedirá alcanzar acuerdos de enjundia entre tanta minoría. Atasco ahora o en seis meses; mucho tendría que cambiar el panorama.

Arrogancia. Otra forma de vanidad, cuando pensamos que somos inmunes a los síntomas del envejecimiento. Entrenar el cerebro a diario para mantener nuestra calidad de vida, viajar para crear nuevas conexiones neuronales, aprender lo que sea, que tal capacidad nunca se pierde. De todo esto habló Jesús Castro, psicólogo de AFATE, esta semana en el Real Casino de Tenerife, que ofrece a sus socios clases de pilates y un nuevo taller de entrenamiento cognitivo: "Mens sana in corpore sano".

Fraude. La corrupción y el fraude están entre las principales preocupaciones de los españoles; ni la falta de Gobierno ni el deterioro del medio ambiente, tome nota.

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