sábado, 23 de julio de 2016

A cambió de qué

(Publicado en el periódico El Día el 23 de julio de 2016)

De nada. Y por qué no. En este mundo interesado hay quien hace cosas porque sí, digamos por amor. El altruismo es el "summum". Le recomiendo que lo practique alguna vez, haga algo bueno sin pedir nada a cambio, sin esperar agradecimiento ni comprobar sus efectos beneficiosos; delos por cumplidos, actúe sin que nadie lo sepa. Activará la llamada motivación trascendente, que explicaba el profesor Viasa Monteiro; demuestra que usted es una persona evolucionada; experimente una nueva sensación de felicidad.

De nada inmediato. Por insólito tiene a todo un país en jaque. Porque los independentistas catalanes, llegado el momento de la verdad, se abstendrán para el nombramiento del ungido Mariano, sin pacto ni leches, sin pedir (ni recibir) nada a cambio. Suficiente premio enfrentarse a un gobierno débil. El camino tortuoso de la independencia y esas pequeñas concesiones que un presidente necesitado estará en disposición de apañar. No hace falta especular conversaciones "off the record" ni acusar al PP de conducta incestuosa. Toda una legislatura para lo que sea, siempre y cuando evitemos el rodillo de una mayoría absoluta. La abstención de Ciudadanos puede ser suficiente si el resto de partidos minoritarios toman conciencia de su poder: que gobierne Rajoy, que ya hablaremos. Ni a Podemos le interesan unas terceras elecciones -arrepentidos estarán del "affaire" con Izquierda Unida- ni a Ciudadanos, que no querrá perder su última oportunidad. Al PSOE le da igual liderar la oposición ahora o después, resignado a pasar la penitencia. Qué pena que para la investidura del presidente no esté previsto el voto secreto.

De un futuro prometedor. Todavía hay quien defiende en público la economía sumergida como circunstancia sobrevenida que ayuda a los desfavorecidos. Debe ser difícil de entender la concatenación de nefastas consecuencias que origina cobrar en negro, que mantiene bajos los sueldos e impide que las empresas creen empleo al no poder competir con los que podrían ser sus empleados, que se venden en precario; se deterioran los servicios públicos por falta de recursos, se paran las inversiones. Y mientras, hay que dedicar más dinero para ayudas sociales, a quienes les hace falta y a los que piden, guardan la pasta debajo del colchón y lo cuentan. Acabemos con la economía sumergida, enterremos al Lazarillo y salgamos definitivamente de la crisis.

De votos. A ver si acaba la campaña electoral. En un país con sueldos devaluados e inflación negativa, nadie se atreve a hablar de los abusos al sistema, del fraude y de las altísimas pensiones máximas (inauditas en ninguno de nuestros socios de la UE) y de las prejubilaciones incentivadas. Porque es mentira. Nuestro sistema de pensiones no es una estafa piramidal; nadie se paga su propia jubilación: se trata de pura y dura recaudación de impuestos. Si la Seguridad Social no ingresa lo suficiente, las pensiones se abonan con el IRPF o con el IVA o con la tasa de los carburantes. Garantizadas, sí claro, siempre habrá algo que dejar de pagar.

De subir de nivel. Así funciona el Pokémon Go: capturas bichejos virtuales a cambio de subir de nivel. Es una pena que no se le ocurriera a usted, pero eso tienen las nuevas tecnologías: a un tipo se le ocurre una bobada, alcanza éxito universal y se forra. Será una moda pero ahí está. Y ya tenemos al político iluminado que pretende pagar para que la "madriguera" Pokémon sea este o aquel lugar de interés turístico, para potenciar su atractivo. Esfuerzo inútil; necesitan un asesor impúber que les aclare que tal promoción no servirá de nada: el que juega ni se fija. Conclusión que explica casi todo.


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