sábado, 5 de marzo de 2016

Decir que no

(Publicado en el periódico El Día el 5 de marzo de 2016)

A Pedro Sánchez. Así se empieza una negociación. Ya Sánchez y Rivera sabían la respuesta y eso es lo que buscaban: "Dime que no que yo ahora le haré ver a la opinión pública que decirme que no es decir que no a la regeneración que necesita España". El guión estaba escrito y salió a la perfección. Que conste que me gustó mucho la oratoria parlamentaria y el intento -quizás sincero- de tender y de destruir puentes en vivo y en directo. Aunque como debate de investidura estuvo un poco demasiado cargado de retórica electoral. Agotarán los plazos hasta el último minuto y decidirán las encuestas. Si la intención de voto refleja similar incertidumbre, al PSOE no le quedará otra que escorarse hacia el PP y veremos entonces si Sánchez es capaz de ceder la Moncloa a cambio de sus reformas, o al menos de una parte de ellas, aunque sea ante un hipotético sustituto de Rajoy, en su caso. O bien que Iglesias se desprenda de sus facciones independentistas, mantenga 46 fieles y acepte un cargo en el gobierno de PSOE y Cs. Ambas conjeturas resultan muy poco probables; el futuro se muestra impreciso como casi siempre.

Al paro. De eso se trata. En el Congreso estos días insisten en que el paro es el principal problema de los españoles. Pues no, señor Rivera, no es el paro, el paro es la consecuencia de una falta de actividad en las empresas. Requiere fomentar la sana competencia y acabar con la economía sumergida.

A la crisis. Eso parece y así lo explicó Rafael Doménech, economista jefe de BBVA Research: la economía mundial crecerá, un poco más despacio pero crecerá, y la economía española también, por encima de la media europea. Pese al descenso del precio del petróleo o a los ajustes en China, no hay indicadores que permitan prever ningún nuevo cataclismo financiero.

A los mercados financieros. No del todo. Que un gran banco global como BBVA ofrezca a sus clientes invertir en capital riesgo es una absoluta novedad. Invertir en empresas no cotizadas para obtener rentabilidad de su actividad, de vender productos o prestar servicios. Menos inversión financiera y más dinero para la actividad real, con mayores beneficios y con menor volatilidad, según explican. Qué buena noticia, dinero que impulsa empresas y empresas que generan empleo. Mucho mejor que cualquier reforma o contrarreforma laboral.

Al Alzheimer. Todavía no está en nuestra mano ni decir que no ni tan siquiera detener su avance. De momento solo podemos aprender a convivir con la enfermedad y armarnos de paciencia. Primero son pequeños detalles que la persona rellena sin dificultad con otros recuerdos o con imaginación, porque nadie acepta que algo falla, la cabeza busca el atajo para concluir que un despiste es solo un despiste y no un síntoma, hasta que es demasiado tarde. Será difícil arrastrar al enfermo hasta el médico para la evaluación, utilice la persuasión, por su bien, con alguna mentirijilla piadosa, porque insistirá en que no recordar algún detalle no significa que le pase algo. Después la angustia y la frustración, y tus recuerdos son unas fotos, un carnet o una postal antigua. Ya no puede leer un texto porque resulta imposible seguir el hilo, en el segundo párrafo no te acuerdas qué decía el primero. Lo reciente y poco a poco lo de más atrás. Frustración con medicación para sobrellevarla, establecer una rutina, ejercitar esa información menguante y buscar momentos felices. Mandan las emociones, quien muestra cariño es amigo en un mundo de desconocidos y tu familia querría llorar pero hay que sonreír, hoy puede ser un gran día.

No hay comentarios: