sábado, 20 de febrero de 2016

Kiosco Numancia

(Publicado en el periódico El Día el 20 de febrero de 2016)

Icono. Cada ciudad presume de su rincón especial donde ocurren cosas normales. En Santa Cruz el
Kiosco Numancia, en la rambla, junto al parque, que hoy cesa su actividad por un tiempo. Ubicado en dominio público, saldrá de nuevo a concesión para un lavado de cara. Seremos apátridas por unos meses, náufragos sobre agitado mar sin fondeadero donde echar el ancla. Andaba preocupado el personal por su futuro pero no tiene por qué, los empresarios del gremio se rifarán tremendo equipo de profesionales, estoy seguro. Mi sincero agradecimiento por el respeto, el cariño y la paciencia con los habituales y con los esporádicos, pero sobre todo con nuestros mayores.

Fútbol y política. Temas habituales en "el Numancia", claro, tertulia espontánea sobre el Tenerife, el Real Madrid o Sánchez y Rivera con su pacto a ninguna parte. Me pregunto por qué dicen que habrá acuerdo de gobierno cuando todos sabemos que los números no salen, que Podemos no apoyará sin su Ministerio del Espíritu Nacional y que el PP no se abstendrá por la cara, ¿por qué el show? Solo caben las mismas conjeturas recurrentes: porque están en campaña electoral, porque PSOE y Cs escenifican cómo sería una solución razonable, moderada y progresista para acometer las reformas que necesita España, porque a ambos ya les va bien la foto, ser los protagonistas de la actualidad mientras la corrupción y la inacción acaban con el PP y mientras terminan de aflorar las verdaderas intenciones de Pablo Iglesias. En definitiva, desde el centro, parece que pretenden contrarrestar la polarización del voto que ocurriría en esa segunda vuelta inevitable, en lugar de la dicotomía PP-Podemos, un edulcorado cambio de púgiles, más guapos y mucho más dialogantes.

Mariano. No entiendo por qué debiera dimitir. Que no pretendan que el presidente en funciones se vaya por la puerta de atrás ni tampoco lo esperen. Otra cosa sería que aceptara no ser el candidato conservador en las elecciones del desempate ni aspirante a la investidura en coherencia con su primera renuncia. Eso sería otra cosa, Rajoy presidente hasta que haya otro. En el PP ese hipotético nuevo líder (o lideresa), en su caso, debería aprovechar para airear las alfombras y colaborar para despejar ese halo de corrupción que ahora envuelve todo dentro del partido.

La corrupción. Que España vive un cambio es un hecho constatable, un cambio a mejor, por cierto. La corrupción, perseguida con denuedo por tierra, mar y aire, ya sea pública o privada, política o económica. Qué bueno la policía que investiga, actúa y hace que aflore tantísima. A base de destapar, cada vez quedará menos. A base de noches en prisión, digo yo que cundirá el desánimo entre corruptos y corruptores. Aunque el efecto disuasorio llegará cuando se empiecen a dictar sentencias y las noches entre rejas sean años. Veremos en qué quedan los ERE del PSOE andaluz, las mafias del PP en Madrid y Valencia y qué pasa con la infanta. Menos sorprende el fraude empresarial cuando tales prácticas delictivas son vox populi, porque nadie se puede escandalizar, ni hacerse el sueco, por un dentista que cobre sin emitir factura, o sea, que maneje dinero negro, como presuntamente ocurría con esta conocida franquicia dental . Y todavía queda mucho por destapar...: la idea de eliminar de la circulación los billetes de quinientos habrá puesto nervioso a más de uno. Y no es capricho acabar con la corrupción, no nos la podemos permitir.

Llueve. Para limpiar la ciudad después de los carnavales. Y hace frío, no porque el Teide esté nevado, sino al contrario, el Teide está nevado porque hace frío.



sábado, 6 de febrero de 2016

Volvemos a la campaña electoral

(Publicado en el periódico El Día el 6 de febrero de 2016)

PSOE. Salía mal parado en todo pronóstico y cambia de estrategia. No hay que ser muy avispado
para concluir que el tripartito con Podemos y Ciudadanos no tiene ninguna posibilidad, ni por afinidad personal ni mucho menos por acercamiento programático. El posicionamiento de cada uno de los actores fue tan claro que no quedan dudas respecto a las líneas rojas, a las políticas estratégicas o cómo usted quiera llamar a la esencia que define a cada partido. Aunque Sánchez esté dispuesto a transigir por mero afán hasta el infinito y mucho más, no podrá mantener el equilibrio entre ambos flancos, con dos socios tan antagónicos. El PSOE, el más difuso en su discurso, se prepara para la segunda vuelta y lo hace a todo trapo: deja claro a la sociedad española que su candidato sí que está a la altura que se presume para un digno presidente del Gobierno, y se viene arriba, a darlo todo, sin necesidad, y se precipita porque a nadie le conviene embarcarse voluntario en una aventura que va a salir mal.

PP. Sigue en campaña. Insiste en la "große Koalition" a la medida de Europa y entiende que la atomización de la izquierda, la polarización del voto y la ley d'Hont le dan ventaja en una nueva cita con las urnas. La prudencia gallega le viene al pelo y mientras sigue en el Gobierno, en funciones pero en el Gobierno, con todo el aparato a sus pies. Y tiene suerte porque toda la corrupción que aflora estos días, que podría ser la gota que colme el vaso, acaba difuminada tras el protagonismo del impulsivo Sánchez. El PP no acaba de hacer limpia, una pena, un fracaso. Echamos en falta que alguien asuma la responsabilidad, que se levanten las alfombras y que se renueven las caras.

Podemos. Confieso que me encantó la puesta en escena del autoproclamado vicepresidente Iglesias con sus ministros. Igualito que Iznogud "¡¡quiero ser califa en lugar del califa!!", proclamó. Quieres sopa, toma sopa. Y la hinchada está muy contenta y no porque piensen que las cosas van a cambiar, sino porque sus muchachos han llegado al poder y se pasean por el Congreso. Si que se puede, peligroso experimento. El proyecto populista siempre estará en campaña hasta alcanzar la mayoría y todo este show le conviene por idénticos motivos que al PP. Más minutos para vilipendiar a la casta y para desplegar unas habilidades dialécticas tan eficaces como infrecuentes o viceversa. Mi tocayo tiene paciencia, coincide con Mariano, y está al quite, ese Ministerio de Plurinacionalidad es lo más.

Ciudadanos. Las propuestas de Garicano para la economía no tienen nada que ver con el modelo populista planteado por Podemos, no hay duda, ni serán aceptadas por el PSOE que sitúa a Ciudadanos en el libertinaje. Rivera jugó a ser el árbitro y se quedó en medio y con las ganas. No le interesa una nueva campaña, con una implantación territorial tan exigua y un programa tan moderno y ambicioso como difícil de explicar. En una segunda vuelta Ciudadanos no tiene nada que hacer.

Nacionalistas e independentistas. Que no son lo mismo. Ahí, agazapados, no dicen ni mu. Esperan y Sánchez les dará su oportunidad. Harán campaña, claro, para corresponder a sus electores y pedirán sin pudor muy por encima de lo que corresponde a su representación con nulo sentido de Estado. Los nacionalistas también lo tienen crudo, tampoco les interesa la polarización del voto. A los independentistas nada tan satisfactorio como acabar con el enemigo desde dentro. Vaya panorama, otra campaña y total, para que venza la abstención una vez más.