sábado, 12 de diciembre de 2015

Mi voto útil

(Publicado en el periódico El Día el 12 de diciembre de 2015)

Para Bertín. Sin duda la mejor opción. Después de tan televisiva, íntima y edulcorada comparativa me quedo con Bertín.

Alternativas. Confieso que ya no sé qué propone cada cual. Me perdí. Me gusta todo en general. Entre todos han conseguido crear la visión de una España nueva, regenerada, más bonita. Querría votarles a los tres, tan capaces, tan ecuánimes, tan, tan. A cada uno por un motivo. Tan modernos, tan correctos, tan educados, casi tanto como el propio Bertín, tan amigos. Pero votar por todos no puedo.

Utopía. Me encanta, que conste: sin idealismo no hay futuro. La voluntad de dialogar, las promesas para el castillo de naipes, como de carta a los Reyes Magos, dicho sin ironía alguna. Imaginación al fin, a veces disparatada, pero imaginación para esa nueva política. Ya no hay izquierdas ni derechas -murieron- hay consenso para la educación y para la sanidad públicas, hay ideas para la economía, hay impuestos que bajan, que suben o que se mantienen. Cada programa encierra su propia utopía para la felicidad pero ninguno desciende al origen de los problemas: todos aportan soluciones superficiales, inocentes, que desprecian la capacidad del español de a pie para vacilarse del sistema. No somos un pueblo a la altura de la voluntad de sus aspirantes a gobernantes. Explotaríamos la "renta básica garantizada" hasta sus últimas consecuencias, nos engancharíamos en masa al "IRPF negativo" con efecto retroactivo, perpetuaremos el sistema piramidal de pensiones mientras la natalidad sigue a la baja. Toda reforma tropezará con los derechos adquiridos, los convenios colectivos y la complicidad de los juzgados de primera instancia. España necesita una revolución en toda regla y esto de ahora es solo maquillaje.

Nuevo gobierno. En cualquier caso, apasionante cita electoral. Me atrevo con la quiniela para esta confrontación a cuatro. Si Albert Rivera cumple su palabra de no pactar para gobernar se reducen las opciones, para Ciudadanos mayoría o nada. El PP también se queda solo, parece, descartado también el idilio con la izquierda. Podría ocurrir que la suma del PSOE y Podemos supere a la mayoría presumible del PP y que se pongan de acuerdo, podría ser. Aunque no parece probable que ninguna de las opciones, en solitario o ese único pacto no descartado, llegue a la mitad más uno de representantes. Por tanto, será responsabilidad de la lista más votada conformar gobierno y responsabilidad del resto permitir que eso ocurra y tolerar que el nuevo bienaventurado presidente tenga su oportunidad. Si me pongo optimista -obligado-, entraremos en una inédita etapa de búsqueda del consenso parlamentario. Si me pongo realista -obligado también-, iremos de cabeza a una segunda vuelta electoral.

Para Canarias. Soraya da la cara por Rajoy y justifica "somos un equipo" y entonces pienso en "los jugadores" de cada partido en Canarias. El PP y su ministro que se digna en campaña, el PSOE con sus históricos y los muchachos de Román, Podemos con sus, en fin, y Ciudadanos con unos que pasaban por allí. Para ninguno Canarias pinta una mona. El PP ha pasado por completo como antes lo hizo el PSOE, quizás más voluntarista pero muy poco efectivo, y los nuevos suficiente tienen con tratar de rascar algo con el carisma de sus líderes. Nada del REF, nada de las inversiones pendientes, nada de la quinta libertad aérea, nada de nada para sacarnos del vagón de cola. Estamos jodidos, con perdón, gane quien gane o pacte quien pacte, condenados. Al final tendré que valorar el derecho al pataleo que ofrece Coalición Canaria, Ana Oramas y Carlos Alonso, para que al menos nos pongan en el mapa.

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