sábado, 8 de agosto de 2015

Primero Cataluña y después Canarias

(Publicado en el periódico El Día el 8 de agosto de 2015)

Inadmisible. No hay nada peor que el amor no correspondido. Cumplimos las exigencias de déficit,
seguimos en el pódium de toda estadística negativa, empezando por el paro, y nada: al gobierno del PP no le merece la pena invertir en Canarias. Los canarios somos un pueblo dócil, crédulo y ultraperiférico. Y no exagero: 123 euros por habitante asignados a las Islas frente a los 586 que invertirá el Estado en la ancha Castilla. Nuestro famoso REF no sirve ni como excusa para explicar por qué Canarias debería (debe) recibir mayor inversión pública, les da igual. Esto funciona todavía al estilo de las viejas colonias: la reserva de ciertos monopolios estratégicos, la aduana que nos impide participar en el mercado globalizado y tratar a nuestros representantes en Cortes a cuerpo de rey, que en Madrid, con pasta, se vive muy bien.

Responsables. Preguntemos a los nueve diputados canarios del PP, incluido un ministro, elegidos por la mayoría de los canarios: Celia Alberto, Matilde Asián, Paco Cabrera, Guillermo Mariscal, Águeda Fumero, Pablo Matos, Ofelia Reyes, Manolo Torres y José Manuel Soria, ojo, ni Asier Antona ni Antonio Alarcó. Conocemos la respuesta: nos intentarán convencer de que el castigo podía haber sido mucho peor. Preguntemos a los canarios que eligieron por mayoría a este equipo campeón, en qué pensaban, si se arrepienten con dolor de corazón y propósito de enmienda, y si aceptan la penitencia con católica resignación. Alguno de estos nueve, los nueve, incluso, podrían jugarse el puesto por defender Canarias para que saliera mejor en la foto de los Presupuestos Generales. Pensará usted que eso no me lo creo ni yo, que estos figuras no van a mover un dedo. Tiene razón, no hay coraje para plantear siquiera dejar de ser medianeros.

Confianza. Se recupera el bipartidismo y pierden fuelle los partidos emergentes. Habrá que reconocer que la gente prefiere borrachito conocido que alcohólico anónimo. No se fían de unos ni de otros y por eso siempre gana la abstención aunque a nadie le importe. No se fían de los partidos nuevos que van de demócratas y no lo son, repiten las mismas conductas en el poder. Tampoco del PP ni del PSOE, que son más de lo mismo. Algo ha cambiado, sin embargo, porque hace nada parecía imposible fundar un partido con expectativas de triunfar y se ha demostrado que sí se puede. Queda espacio para otro nuevo proyecto político que conquiste a los que no votan y a quienes no les convence nada de lo que ven.

Detalle. Sufrimos al camión de la basura mientras disfrutábamos de una cálida noche de verano. Así, de tú a tú, cerquita, sentados en la terraza de un bar. El propietario se disculpa, sabe que no es agradable, "ocurre todos los días -relata-, pasan muy pronto, con la gente todavía cenando, por aquí delante y por todos los negocios de la zona". Queda todavía una hora para cerrar la cocina, luego recogen y después sacan la bolsa al contenedor y ahí queda hasta el día siguiente. "Bastaría retrasar la ruta hora y media", sentencia. Ni los responsables municipales ni la empresa concesionaria saben del problema. El servicio se presta a saco, plim, plam, no hay nadie en el detalle. La excelencia no requiere más dinero ni más recursos, solo escuchar, observar con atención y proponer pequeños ajustes. Los servicios públicos son muy fáciles de gestionar cuanto todos los implicados tienen interiorizado para qué se prestan.

Augurio. Cuando sea viejito vaticino tener mucho poder e influencia, por viejo, no por diablo, con tanta experiencia y sin apenas competencia: todos mis contemporáneos llevarán muchos años en modo "me da igual".


No hay comentarios: