sábado, 4 de abril de 2015

En política, ¿para qué?

(Publicado en el periódico El Día el 4 de abril de 2015)

Fernando Clavijo. Para gobernar al precio que sea, lo tiene claro, el relevo del relevo. Como antes hicieron Manuel Hermoso, Adán Martín, Paulino Rivero y hasta el mismísimo Román Rodríguez, que ahora va de independiente. Para gobernar, sí, así de simple, ese es el fin, por principio. Puede que a estas alturas no haya que especular conspiración alguna, basta no molestar a quienes no hay que molestar y no meter la pata. La política profesional en tercera generación perdió el corazón y sin corazón no vale nada. ¿Cuál es la propuesta de CC? ¿Purgarse a sí misma? ¿Qué proponen para Canarias? No hay ideas nuevas para el REF ni para la agricultura ni para la industria ni para nada. Es joven pero es viejo, Clavijo es Rivero diez años antes.

Patricia Hernández. "Me alegro de que me haga esa pregunta", contestaría para ganar tiempo. A estas alturas ya sabe que la han dejado tirada, que los popes dieron un paso atrás pero no se han ido. A ella le da igual, votos tendrá para su acta: cuatro años más. Para dar la cara y "conectar" con la gente, eso dicen. Requiere dedicación para llegar a entender que el PIB no es algo que baja, baja, baja, sino el resultado de la actividad económica. "Quiero que sus hijos puedan ser lo que quieran ser", afirma, habla de misión, un mensaje potente e incontestable, pero hueco, porque cuando las ideas no son propias se nota. El PSOE se enredó en sí mismo, no caben todos y tampoco hay sitio para nada nuevo.

Australia Navarro. Obedece al jefe indio, cómo si no. El PP de ahora habla por boca de sus ministros: Montoro, que describió como "el mejor REF de la historia" a la misma mona vestida de seda, o Báñez, que piensa que nos creemos que Canarias se beneficia de la política de Rajoy, o Soria, que ordena y manda. Para representar a la marca, queda claro. Cristina Tavío no confía en ser alcaldesa y repite al parlamento; quiere simplificar, dice, no se entiende. Antonio Alarcó se presenta en La Laguna para ver si en CC se deciden por Ricardo Melchior, pero no se atreven.

Melisa Rodríguez. Candidata de Ciudadanos. Declara inocente que con una sonrisa y ganas de trabajar será difícil pero no imposible. Y no va a prometer nada, pero va a dar soluciones, que viene a ser lo mismo. La esperanza naranja tendrá que pulir un programa para Canarias: la franquicia por sí sola no será suficiente. Para sorprender, porque no es igual "estar" en política que "entrar" en política: el que llega tendrá su oportunidad. Peor lo tiene Podemos, parece, que saben que van a ser elegidos, pero no ha trascendido ni con quién ni cómo ni para qué.

Paraguayo. Esa es la pregunta. La motivación última. Me espetan que me refiero a "la otra" política cuando escribo sobre Canarias en el largo plazo o reclamo ese elemento diferencial para el REF o cualquiera de las otras ideas que usted lee en esta columna. El debate en los partidos se limita a decidir quién va en qué puesto, cuál es nuestro discurso y cómo lo vamos a contar. Aunque el discurso importa poco si defendemos unos colores con arraigo, las nuevas ideas menos, los planteamientos transgresores nada. Las listas no son para conformar un equipo, sino para repartir un estatus y no te olvides quién llegó primero. La regeneración es difícil, es cierto, porque esto no es cosa de los partidos, sino de las personas. Si nos eligen, perfecto, tenemos curro, y si no nos eligen..., no quiero ni pensarlo.

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