sábado, 18 de abril de 2015

La química de la candidata

(Publicado en el periódico El Día el 18 de abril de 2015)

Político profesional. Defíname profesional. No lo veo, si es que hablamos de alguien que lleva años en política y que nunca ha hecho nada más que dedicarse a la política. Aunque tengo mis dudas. Y no seré yo quien imponga condiciones a la democracia universal para elegir y ser elegido. Porque se supone que para gobernar basta ser mayor de edad, que te vote una mayoría suficiente o que consigas pactar. Los políticos gobiernan y los funcionarios gestionan, afirmación que todavía no se ha escuchado como eslogan de campaña. ¿Y qué sabe usted, avezado candidato, del PIB o del REF o de los PTU? Nada, ni falta que hace. El presidente de mi comunidad de vecinos, que es de letras, no tiene ni idea de electricidad y aun así consigue que los ascensores funcionen sin haber encargado un plan estratégico. ¿Qué opinas, incauto aspirante primerizo, de la eficacia del AIEM para generar empleo?

Político aficionado. Como "hobby". Pues tampoco lo tengo claro. Porque el ejercicio de la política no es un juego, requiere asumir responsabilidad y crear una visión de futuro. "Me presento -dirán en su defensa- porque me asiste el derecho, di el paso y mi partido me eligió para ir en la lista". Además, ya sabemos que la juventud es muy atrevida y la madurez muy consentidora ¿Que no sé cómo funciona el procedimiento de contratación? No es tan grave, también hay empresarios que no entienden un balance y ganan dinero. El ejercicio del poder, como lo entendemos, acaba con la transparencia: si hay que desnudarse, que la ley obliga, la política es un trabajo ingrato, expuesto y mal pagado. Al final resultan intrascendentes los antecedentes. Intenta explicar cómo vas a hacer para cambiar lo que a la gente no le gusta y cómo vas a dejar igual lo que sí le gusta, y que te crean. En realidad los candidatos negocian confianza a sabiendas de que no van a poder cumplir con todos.

Equipo. Somos química, como decía mi padre. Si esto va de confianza hazte humano e imperfecto, poco más. Ah, y elige bien la camiseta, que esté de moda.

Pactos. Las encuestas mienten poco. Si ya sabemos que habrá pactos, que lo sabemos, salvo cataclismo de última hora, no entiendo por qué los partidos no hablan de pactos, de líneas rojas y de todo eso. Solo Ciudadanos anuncia que no pactará para gobernar bajo ninguna circunstancia: si no reciben votos suficientes prometen ejercer solo de oposición responsable, a riesgo de que esa postura pueda ser entendida como una forma de no implicarse y de que la condición de no ganadores les reste apoyos; ya se sabe que a nadie le gusta ser del equipo perdedor. Ningún otro habla de pactos para no alinearse con el enemigo o para no condicionar su libertad de movimientos llegado el momento. La política de pactos debería ser asignatura obligatoria.

Soluciones. Hay pocas. El presupuesto no comprometido es una ridiculez y con el comprometido solo cabe vigilar que se ejecute bien. La mayor parte de los cambios de modelo no son competencia ni de las autonomías ni de las corporaciones locales. Por lo tanto, diga usted lo que quiera sobre la recaudación de impuestos, los contratos laborales o relaciones internacionales. En mayo votamos doméstico con escaso margen de maniobra. Lo predecible sería confluencia de ideas con escasos matices, propuestas similares: quienes intentan repetir son más tibios en las críticas y quienes intentan entrar más arriesgados prometen contagiados de entusiasmo poco realista. Al final, lo público funciona regular por el lastre de una burocracia infumable..., aunque eso tampoco toca ahora.

martes, 14 de abril de 2015

Renovarse o morir

En un proyecto de reorganización lo primero es escuchar qué tiene que decir cada uno de los miembros del equipo. Hablamos con todos. Una entrevista no formal en la que preguntamos qué crees que aportas a la empresa, cuál es tu motivación y qué tareas tienes asignadas. Tú sabes lo que se cuece en la cocina. En esa conversación se comenta en libertad y en confianza (con garantía de confidencialidad) qué pasa y cómo se podrían hacer las cosas mejor. Es un paso ineludible si queremos gestionar cambios con éxito.

La decisión es difícil, al empresario le cuesta. Se la juega: reinventarse o morir. Pero necesita método. Puede que tenga claro qué hay que hacer y solo planifiquemos cómo. Puede que el día a día no le deje ver la salida y nos toque también definir con él una estrategia… con él o con ella. Siempre toca hacer números y siempre hay que contar con el equipo. Sin el proceso previo no podremos proponer nuevos procedimientos sin sufrir el boicot. Porque cuando cuentan contigo la cosa cambia, empujamos todos.

Forma parte del diagnóstico discernir quién piensa en los clientes (casi siempre nadie sabe), quién cuestiona la burocracia interna (tampoco) o quién asume alguna iniciativa (conducta muy poco frecuente). Mejorar en estas cuestiones trascendentes requiere muy poco esfuerzo, pequeños pasos, además, que funcionan como combustible para una nueva percepción del negocio. Porque los cambios no se implantan, se negocian, y la negociación tiene su reglas.

Sin entusiasmo colectivo o con oposición declarada renovarse es misión imposible. Sin comunicarte con tus clientes o tus empleados, también. Además, sin ayuda profesional asumes un riesgo innecesario. El arma secreta es hacer partícipes a los trabajadores, solo eso, sin prometer subidas de sueldo ni una carrera profesional meteórica, no hace falta. Recuerde, de las habilidades propias del liderazgo, la escucha activa es la que más satisfacciones nos puede reportar. Practique y sobreviva.

sábado, 4 de abril de 2015

En política, ¿para qué?

(Publicado en el periódico El Día el 4 de abril de 2015)

Fernando Clavijo. Para gobernar al precio que sea, lo tiene claro, el relevo del relevo. Como antes hicieron Manuel Hermoso, Adán Martín, Paulino Rivero y hasta el mismísimo Román Rodríguez, que ahora va de independiente. Para gobernar, sí, así de simple, ese es el fin, por principio. Puede que a estas alturas no haya que especular conspiración alguna, basta no molestar a quienes no hay que molestar y no meter la pata. La política profesional en tercera generación perdió el corazón y sin corazón no vale nada. ¿Cuál es la propuesta de CC? ¿Purgarse a sí misma? ¿Qué proponen para Canarias? No hay ideas nuevas para el REF ni para la agricultura ni para la industria ni para nada. Es joven pero es viejo, Clavijo es Rivero diez años antes.

Patricia Hernández. "Me alegro de que me haga esa pregunta", contestaría para ganar tiempo. A estas alturas ya sabe que la han dejado tirada, que los popes dieron un paso atrás pero no se han ido. A ella le da igual, votos tendrá para su acta: cuatro años más. Para dar la cara y "conectar" con la gente, eso dicen. Requiere dedicación para llegar a entender que el PIB no es algo que baja, baja, baja, sino el resultado de la actividad económica. "Quiero que sus hijos puedan ser lo que quieran ser", afirma, habla de misión, un mensaje potente e incontestable, pero hueco, porque cuando las ideas no son propias se nota. El PSOE se enredó en sí mismo, no caben todos y tampoco hay sitio para nada nuevo.

Australia Navarro. Obedece al jefe indio, cómo si no. El PP de ahora habla por boca de sus ministros: Montoro, que describió como "el mejor REF de la historia" a la misma mona vestida de seda, o Báñez, que piensa que nos creemos que Canarias se beneficia de la política de Rajoy, o Soria, que ordena y manda. Para representar a la marca, queda claro. Cristina Tavío no confía en ser alcaldesa y repite al parlamento; quiere simplificar, dice, no se entiende. Antonio Alarcó se presenta en La Laguna para ver si en CC se deciden por Ricardo Melchior, pero no se atreven.

Melisa Rodríguez. Candidata de Ciudadanos. Declara inocente que con una sonrisa y ganas de trabajar será difícil pero no imposible. Y no va a prometer nada, pero va a dar soluciones, que viene a ser lo mismo. La esperanza naranja tendrá que pulir un programa para Canarias: la franquicia por sí sola no será suficiente. Para sorprender, porque no es igual "estar" en política que "entrar" en política: el que llega tendrá su oportunidad. Peor lo tiene Podemos, parece, que saben que van a ser elegidos, pero no ha trascendido ni con quién ni cómo ni para qué.

Paraguayo. Esa es la pregunta. La motivación última. Me espetan que me refiero a "la otra" política cuando escribo sobre Canarias en el largo plazo o reclamo ese elemento diferencial para el REF o cualquiera de las otras ideas que usted lee en esta columna. El debate en los partidos se limita a decidir quién va en qué puesto, cuál es nuestro discurso y cómo lo vamos a contar. Aunque el discurso importa poco si defendemos unos colores con arraigo, las nuevas ideas menos, los planteamientos transgresores nada. Las listas no son para conformar un equipo, sino para repartir un estatus y no te olvides quién llegó primero. La regeneración es difícil, es cierto, porque esto no es cosa de los partidos, sino de las personas. Si nos eligen, perfecto, tenemos curro, y si no nos eligen..., no quiero ni pensarlo.