miércoles, 11 de febrero de 2015

Resignación con el nuevo REF

Nadie se atrevió a decirlo tan claro. Pudiera ser la conclusión de la jornada organizada por BBVA el pasado martes sobre el nuevo escenario económico para Canarias tras la aprobación del nuevo Régimen Económico y Fiscal. Ildefonso Socorro, viceconsejero de Economía y principal actor frente a la UE, insinuó que debemos estar satisfechos con el resultado de la negociación y nos hizo creer que fue una conversación entre funcionarios. No sé yo, entonces, faltó peso político...

Coincidieron todos, incluidos los expertos fiscales de importantes empresas consultoras, en el carácter continuista del texto aprobado, con sutiles avances, eso sí, salvo en lo referente a la Zona Especial Canaria, que queda mucho mejor pertrechada. De la ZEC habló su presidenta, Beatriz Barrera, de la ampliación del ámbito geográfico a cualquier ubicación en las Islas, del nuevo catálogo de actividades permitidas -¿por qué no todas las que inviertan y creen empleo?- y de los nuevos topes para las bases imponibles. Vendió como éxito la prórroga de la tributación reducida al 4% hasta 2026 -¿por qué no con carácter permanente?-.

La nueva norma insiste en la RIC, la reserva para inversiones, en la DIC, la deducción por inversiones, ampliada a 15 años, y la mencionada tributación reducida de las empresas que se acojan a la ZEC. Confieso cierto escepticismo porque son las mismas herramientas del REF de 1991 que no han impedido que Canarias ocupe los últimos puestos en casi todas las estadísticas, incluido el paro que nunca bajó del ocho por ciento y está anclado por encima del treinta… y a pesar de los millones invertidos de fondos europeos que ya no volverán.

También hubo consenso a la hora de señalar el impedimento -que esta nueva ley no aclara- para la aplicación de los beneficios fiscales: la mentalidad formalista de la inspección de Hacienda, que busca con avidez el error, en vez de centrarse en comprobar si las inversiones tuvieron lugar. “Estamos en manos de la Agencia Tributaria”, afirmo uno de los participantes, que lamentó tener que dilucidar los conflictos de interpretación en el Tribunal Supremo.

El director territorial de BBVA, Javier Llinares, que demuestra implicación con el tejido empresarial, insistió en la necesaria seguridad jurídica para que el REF funcione y ofreció dinero para financiar proyectos de inversión; esta última sí que es una buena noticia. Y habrá que pensar ya en cómo abordar la siguiente revisión de nuestro fuero, con más imaginación.

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