viernes, 27 de febrero de 2015

Mimiland Park

Hoy en Güímar Andrés Alonso presentó su proyecto de noventa millones de euros y dos mil quinientos puestos de trabajo. El Mimiland Park, un flamante parque de atracciones terrestre y acuático con su hotel de cuatro estrellas, spa, piscinas, canchas deportivas, su centro comercial, teatro y sala de exposiciones. Todo ello en el terreno de una antigua cantera de áridos. Impresionante.

El proyecto de arquitectura es de Irma y Juan Carlos Piñeiro. Increíble que en semejante tremendo agujero, de veinticuatro hectáreas, encaje la propuesta planteada, parece imposible ensamblar el puzzle con todas las piezas, con todos los ambientes, para todos los usos que el ocio admite. Una noria inmensa, una playa con olas, un río navegable con grutas para la práctica del submarino... El hotel con 450 habitaciones de las cuales una gran parte están pensadas para familias con niños, claro. Y el auditorio para 600 personas lo convierten también en un incomparable centro de convenciones.

Mimiland Park contará una historia de piratas para darle sentido a sus recorridos, entre el agua y la vegetación y las cuevas y las sorpresas a las que se enfrentará el visitante. "Vive para contarlo" es uno de los lemas del primer vídeo promocional. Eso espero.

Interminable la burocracia para poder hacer realidad el complejo, restaurar el suelo degradado, corregir el zarpazo de 45 metros de profundidad para montar una infraestructura turística distinta, algo aun no visto en Canarias. En vez de la alfombra roja a la inversión, de momento todo han sido trabas. Cerca de cuatro años lleva Andrés Alonso para sacar adelante el proyecto: el trabajo técnico ya está, la autorización administrativa todavía no. El ayuntamiento de Güímar lo tiene claro, pero las actuaciones en suelo rústico no contempladas en planeamiento requieren del permiso expreso del Gobierno de Canarias. Y en eso estamos. Confiemos en que el dinero comprometido no encuentre otro destino.

Facilitar la ejecución de proyectos de inversión debe ser la prioridad de las administraciones públicas. No sé el origen de tanta cautela... ¿evitar desmanes en el territorio? No es el caso, en realidad, no habría mejor solución al desastre actual. Hay que repensar todo el entramado burocrático: invertir millones en proyectos sólidos a largo plazo, que generan empleo y economía, no puede costar cuatro años, no cabe que el trayecto requiera de la intervención de tantos políticos, tantas puertas que tocar, tantos escollos que saltar.

Ya solo queda que antes de que acabe la legislatura se dignen a sacar ese último papel para que empiece la fiesta, para que arranque la maquinaria: la inversión que crea empleo y genera riqueza. Mucho éxito, Andrés.

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