sábado, 8 de noviembre de 2014

Transparente como el tinto de La Victoria

(Publicado en periódico El Día el 8 de noviembre de 2014)

Cabildo. La ausencia de criterio en el origen del descontrol. Por que lo grave del tórrido asunto del
desfalco en Sinpromi no es la impredecible acción del malandrín, sino la multitud de facilidades que encontró para la tropelía. Eso de pagar mediante talones en una entidad pública no lo habíamos visto nunca, y lo de retirar los cobros en efectivo de los estacionamientos que gestiona la empresa se estudia en "primero de gerente". Quiero decir, que cualquiera que haya tenido que ver con el cobro de dinero cash sabe que esa gestión requiere mucho orden, que cada encargado haga los ingresos, liste los movimientos del día y que alguien distinto lo chequee. En segundo se aprende a elaborar y manejar la previsión de tesorería que impide que se te "pierdan" unos cuantos cientos de miles de euros durante meses... sin necesidad de tener tres carreras y un máster. "Tenía un curriculum magnífico", afirmó la consejera delegada, en fin.

Era digital. A la que el presidente heredero debe poner fin, no ya por convencimiento ético, que en realidad no hace falta, sino por necesidad imperiosa de eficacia. Porque designar responsables para el dinero público de esa manera ya se sabe a dónde lleva. La evidencia de la evidencia pone en evidencia otras irregularidades que nadie va a querer explicar: desde un gerente que no actuó como tal, y sigue en su puesto, hasta su consejera delegada, que no se presenta a unas elecciones desde el siglo pasado y ahí sigue también, desde 2000, por designación digital del causante dimitido, amigo de sus amigos, hay que reconocerlo. Ese es el entramado clientelar que ahora se desmorona por el peso de su propia ineptitud para desgracia del administrado: en la red de empresas del Cabildo de Tenerife caben muchos currículos magníficos, muchos gerentes que no hacen ruido y muchos consejeros delegados. Ah, el causante es el que deja la herencia, huelga aclarar.

Escarbar. Solo un poco para que surjan tantas dudas. Por que una cagada, con perdón, lleva a la siguiente: nos enteramos de que Bodegas Insulares importó y mezcló vino de La Mancha y descubrimos que el consejero delegado (otro, ve usted) es funcionario del Cabildo, funcionario en una sociedad mercantil, vaya, pero no sabemos si había pedido la compatibilidad ni si era cargo retribuido. Aunque ya dimitió, una dimisión light, en cualquier caso, chivo expiatorio. Y también aflora que el Cabildo ha enterrado en esa empresa importantes sumas de dinero en forma de subvenciones y ampliaciones de capital con sus correspondientes primas de emisión. Queda mucho por explicar, aunque Carlos Alonso insista en que hablar de este asunto perjudica al sector; no se engañe, las dudas solo remitirán con transparencia.

Corrupción. Ni imaginar cómo serían los mecanismos de control para que el pollo con las carreteras del Cabildo alcance los 17 millones. En comparación, lo de Sinpromi es el chocolate del loro, y lo del vino... bueno, habrá que verlo. Tampoco ha trascendido por qué el causante hizo caso omiso a la denuncia de Tita Díaz que ahora se traslada a la fiscalía; quizás tapó el asunto como buen tinerfeño. Qué buena la crisis para limpiar España de corruptos, a ver si dura lo suficiente y sale todo. Porque todavía en esa casa queda mucho por aclarar... del ITER, por ejemplo, y cómo le facturó obras al ALIX en semejante relación incestuosa que destaparon en su día los empresarios de la CONCAP. No nos engañemos, todo esto se llama... en fin, por acción o por omisión, con alevosía, con un plan y a plena luz del día.

Transparencia. El próximo jueves en Santa Cruz, en el auditorio de Caja Siete, tratarán el tema las Administraciones obligadas y los profesionales de la prensa. Cada uno para avanzar en el ejercicio de su responsabilidad.

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