martes, 2 de septiembre de 2014

Misión o propósito

Sobre el tema "misión" existe en la bibliografía y en el uso del término profundas discrepancias. Es frecuente confundir los objetivos con la misión y no son lo mismo. Las empresas la formulan con su política social corporativa, figura en los planes de calidad, pero muy pocos la comprenden y la comparten... incluida la propiedad y/o el equipo directivo. Cosas del consultor externo que se enrolla con una frase enrevesada al estilo carta a los Reyes Magos. Se habla de aquello que la empresa pretende ser, un referente en tal o cual aspecto, líder en su sector y no sé cuántas cosas más.

Podríamos convenir, como cuestión práctica, denominar misión o propósito de una empresa a su verdadera razón de ser, por tanto, un argumento incontestable dentro de la organización, aquello que alinea al equipo de trabajo, ese valor que los clientes aprecian para seguir siendo clientes y para emitir una recomendación sincera. Aquello que está siempre en el terreno del cliente: la misión de un pintor es que gusten sus cuadros, la de un restaurante que los comensales disfruten la velada, de la comida y de la experiencia personal, y así con cualquier otra actividad. Mi misión como comunicador es que mis comentarios resulten útiles para su empresa.

La misión viene a responder a la pregunta ¿qué puede hacer mi empresa por aquellos que quiero que sean mis clientes? Parece una obviedad pero no lo es, sin duda el primer paso del emprendedor (al que le presta poca atención) y también la primera cuestión que debe revisar un empresario que pretenda provocar un cambio en la marcha de su negocio.

Definir la misión permite evaluar si todo lo que hacemos persigue ese fin último y si no se gasta energía en cosas que no ayudan a cumplirla. Esta manera de entender la "misión" es muy útil para negociar cualquier cambio; con el ejemplo se entiende muy bien: todo el personal del restaurante estará de acuerdo en que deben hacer todo lo posible para que el cliente quede satisfecho y no solo con la comida que ingiere. La misión debe ser formulada de una manera sencilla, a modo de eslogan, siempre presente para trabajadores y clientes.

A diferencia del cumplimiento de objetivos, que no está en nuestra mano (no podemos obligar a un cliente a comprar), perseguir una misión permite trazar un plan, definir y ejecutar acciones concretas. En la medida que el personal del restaurante comprende lo que significa crear una atmósfera propicia y lo consiga, más posibilidades de tener éxito en el negocio. Misión y objetivos están conectados: si acertamos con la misión y nos enfocamos a ella, seremos capaces de alcanzar el objetivo que nos hayamos fijado. Descubra el poder de la misión.

No hay comentarios: