miércoles, 13 de agosto de 2014

Padres e hijos en la empresa

No es fácil la transición en la empresa familiar. Los hijos que se incorporan al negocio (veremos en qué momento), aprenden, se ganan el puesto, participan de las decisiones hasta que llega el día del relevo. No es fácil y son pocas las empresas que sobreviven a la segunda generación, muchas menos a la tercera. Plantearemos dos supuestos.

El primero, cuando en la siguiente generación no tenemos a nadie que le guste la empresa de verdad, por mucho empeño que hayamos puesto en atraerlos, por mucho tiempo que hayamos dedicado a integrarlos, a que formaran parte del equipo, a que estudiaran esto o aquello que les iba a venir bien… nunca nos lo dirán, pero en el fondo sabemos -o debemos ser capaces de detectar- que trabajar en la empresa familiar no sería su primera elección si tuvieran alternativa.

Si no les gusta, si no la viven con pasión, es inútil insistir, es más, es conveniente liberar el compromiso y ayudar a encontrar la verdadera vocación, por ellos y por la propia actividad.

El segundo supuesto, cuando uno o varios de nuestros hijos sienten la atracción del negocio, comparten la “visión” y ven su futuro vinculados a la empresa familiar. Si solo es uno el que se incorpora, hay que tener en cuenta a los hermanos, si fuera el caso.

Ambas situaciones se pueden gestionar con éxito. Para el primer supuesto, cuando no haya interés en incorporarse a la empresa, debemos formar a nuestros hijos en el gobierno de la sociedad, no estarán en la gestión diaria del negocio pero sí tendrán que ser capaces de defender el patrimonio familiar. La diferencia entre gestionar y gobernar la explicábamos en un post anterior. Un buen equipo profesional y un potente órgano de gobierno (consejo de administración o junta de accionistas) con los miembros de la familia.

Si tenemos a nuestro sucesor, perfecto. Que estudie, claro, algo útil para el nuestra actividad, bien también, y que se forme de manera específica en el mundo de la empresa, en una escuela de negocios, que analice casos de otras empresas y que aprenda a razonar los problemas con los que tendrá que lidiar. No debe haber prisa en la incorporación de la siguiente generación y debe empezar desde abajo, no solo para conocer el funcionamiento real de cada uno de los departamentos sino también para valorar el esfuerzo que hace cada uno y conseguir ganarse su respeto. Todos saben que eres la hija del dueño y que un día tú serás su jefa, eso no hace falta recordárselo… pero el puesto hay que ganárselo.

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