sábado, 2 de agosto de 2014

Omertà en la Casa de los Dragos

(Publicado en el periódico El Día el 2 de agosto de 2014)

Condena. Por faltar al procedimiento administrativo, no por corrupción, aclaran sus simpatizantes. Pudiera parecer que a Miguel Zerolo lo han condenado por una cuestión menor, sin perjuicio alguno para el pueblo de Santa Cruz. Como si el exalcalde se hubiera saltado un pesadísimo trámite burocrático por hartazgo, manifiesta inutilidad y una imperiosa necesidad de actuar por el bien común. Huelga aclarar que no es caprichosa la exigencia legal de proyecto y concurso para la ejecución de obras… sobre todo si te vas a gastar unos cuantos millones del dinero público. No ha trascendido por qué contrató a Imes -que no es una empresa constructora sino de servicios- ni cuánto hubiera costado la reforma de haber existido libre competencia, es decir, cuánto dinero pagamos los vecinos de más. Porque somos los chicharreros los que sufragamos la prevaricación sin que la sentencia prevea restitución.

Dignidad. Abandona el Senado porque quiere, porque es “éticamente inevitable”, declaró, porque la inhabilitación solo aplica para cargos electos y no es el caso, él es senador por designación de la Comunidad Autónoma. Será que a sus compañeros de partido no les gusta mantener a un condenado entre sus huestes o que hay lista de espera para ser aforado. A mí me da que su renuncia ya era “éticamente inevitable” desde hacía tiempo, no solo por el asunto de las oficinas municipales sino por la multitud de desatinos de sus últimos años en la alcaldía, palpables todavía para nuestra desgracia.

Absolución. Lo cual demuestra que el funcionario está para mover los papeles en la dirección que marcan quienes gobiernan. Y además que una imputación es solo eso y que hay que esperar al dictado de sentencia. Este trance le habrá costado un disgusto a Castro Brunetto pero refuerza su prestigio y reputación. Con toda probabilidad, finalizado ya el proceso judicial, contará con pelos y señales la omertà (el pacto de silencio) y las traiciones en la Casa de los Dragos. No estaría nada mal que alguien se atreva a quitarle la careta a tantos que transitaron y otros que todavía pululan por el salón de plenos y nada aportaron ni aportan a una ciudad muy noble y leal, sometida a su constante buitroneo. Y en el saco entran de todo signo político, unos por inacción, por defender sus propios asuntos o por su incapacidad para el entendimiento y otros por mantener la eterna disputa y permitir que los grandes asuntos se diriman en los juzgados.

Reforma. De la administración pública que prepara el Gobierno de Canarias para arreglar el lío competencial que supuso la nueva ley del PP. Si el fin último que justifica la existencia de los ayuntamientos es la prestación de servicios al ciudadano, que lo es, el planteamiento de la norma estatal no es tan malo aunque le pese a los alcaldes, a cada uno por separado, que querrán mantener su actividad (y justificar su sueldo, dicho sin acritud). Es difícil de plantear y el Gobierno ni lo menciona, pero lo perentorio es promover la fusión de los municipios como única y definitiva vía para racionalizar. Escaso sentido tiene mantener ochenta y ocho ayuntamientos y siete cabildos en Canarias y, mucho menos, legislar para matizar, léase evitar, la voluntad de las Cortes para iniciar el camino que conduzca a una nueva organización del Estado. Después nos quejaremos cuando Europa -o los acreedores de nuestra deuda pública- nos exijan reducir el número de cargos públicos por insostenibles.

Vendetta. Fernando Clavijo seguro que sopesó bien los anclajes de Paulino Rivero en su lucha por la candidatura de CC a la presidencia. El resultado de la votación en Gran Canaria, con el apoyo unánime al actual líder, demuestra que el amor con amor se paga… que no espere lo mismo de conejeros y majoreros.

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