sábado, 30 de agosto de 2014

La pregunta, señor Rivero, la pregunta

(Publicado en el periódico El Día el 30 de agosto de 2014)

Referéndum . El ejercicio supremo de la democracia. Manipulada: que expliquen la campaña con dinero público. Campaña institucional para oponerse al petróleo por tierra, mar y aire, de paso le damos leña a nuestro adversario político y luego hacemos la consulta para que se exprese el populacho al que ya le hemos comido el coco. Hay que reconocerlo, estos tipos de CC son unos genios. Una trampa, además, porque los ciudadanos responsables no querrán participar en una convocatoria ilegal. Irán a votar los que intentan legitimar el "Canarias dice no" a toda costa... si Canarias dijera no, no sería necesario el referéndum. Una pantomima porque Paulino Rivero ya ostenta la máxima representación del pueblo soberano, que haga lo que quiera (o lo que pueda).

Democracia . La participación ciudadana como instrumento de gestión política tiene un problema de legitimidad, de quienes participan de facto: los que defienden sus intereses. En los comicios, sin embargo, intervenimos todos, hay un censo, unas mesas electorales, un sobre cerrado y todas esas cosas. Imperfecto también, sin duda, pero menos manipulable que una asamblea (la nueva moda "pret a porter"). La democracia representativa que también podría mejorarse, con listas de las que el votante pudiera tachar a quien no le guste, con un reparto más equitativo (el voto de cualquier herreño vale mucho más que el mío... ) o con otros topes mínimos menos restrictivos para la asignación de escaños. Pero no, como ahora se estila la mano alzada, el Parlamento de Canarias ultima la ley que permitirá al Gobierno preguntar lo que le plazca. Ya no se responsabiliza nadie de nada, largamos las torres de alta tensión por en medio de la autopista y Melchior que se lave las manos.

La pregunta . Hasta doscientas cincuenta y seis variantes estudia el gabinete de Rivero para la consulta sobre el petróleo o al menos eso fue lo que dijo Fernando Ríos, el comisionado de la propaganda. Que conste que no me lo creo. Que les falte algún matiz por definir lo puedo entender, pero semejante nivel de inconcreción suena a tomadura de pelo. Debe ser que al presidente y sus secuaces el referéndum les importa bien poco si consiguen machacar a Soria, como es el caso. No es lo mismo que la pregunta se formule en plan "¿desea usted que Repsol ponga en riesgo nuestras playas?", a que fuera así, por ejemplo: "¿desea usted que el oro negro que emane del fondo del mar nos haga ricos a todos los canarios?". Ni una ni otra, o quizás ninguna. Pero es importante su significado y las consecuencias del resultado, sea el que fuere. ¿Dimitirá don Paulino si desde Tenerife o Gran Canaria se impone una mayoría contraria a su posición inmovilista?

Más preguntas . La ley plebiscitaria abre la puerta a otros asuntos de más interés para el ciudadano. El cuestionario podría empezar del estilo "¿desea usted pagar menos impuestos?", y continuar: "si ha respondido sí a la primera pregunta, ¿desea usted que se fusionen los ayuntamientos pequeños?, ¿y/o prescindir de los cabildos insulares por redundantes?". Incluso romper el tabú: "¿desea usted que los médicos del Servicio Canario de la Salud cumplan su horario y no deriven pacientes de/a sus consultorios privados?, ¿o que las inversiones públicas por habitante e isla sean equivalentes aunque se despierte el fantasma del pleito insular?". Ya puestos, consultar también la opinión sobre el REF, la existencia de la aduana o el endeudamiento, aunque puedan parecer temas solo aptos para entendidos.

Más democracia . Menos asambleas y apliquemos la ley de la propiedad horizontal con carácter general. Dos preceptos: el que no esté al corriente con sus obligaciones no tiene derecho al voto y el que sea parte implicada en un asunto concreto debe inhibirse en la votación. Suficiente.

sábado, 16 de agosto de 2014

Canarias y el dinero de Pujol

(Publicado en el periódico El Día el 16 de agosto de 2014)

Ruptura. Al fin Paulino Rivero habla en plata y amenaza con la ruptura de relaciones institucionales. "Ya no soy su amigo, Rajoy", le dijo. Ya era hora. Yo hubiera sido mucho más explícito: "Si no nos toca una buena tajada del petróleo, Mariano, Canarias inicia el proceso para su independencia, que lo sepas, que yo también soy nacionalista, te vas a enterar", Cataluña y luego Canarias, parió la abuela. Todos saben que la concesión no se puede revocar y juegan a su rollete populista. Comedera de coco para olvidar las cifras del paro y conseguir el voto, unos pro inversiones millonarias y actividad económica, los otros pro playas y protección del medio ambiente: de acuerdo, me quedo con todo. Pero que no me tomen por idiota con el Son Atlántico, ese concierto en el que nos agarraremos una curda reciclada a la salud de las ballenas como apoyo a los intereses de la casta.

Pregunta. Puedo entender el primer millón. Para vivir como un cura, como mamancia que persigue un fin. "Marta, con estas pelas y mi sueldo de Molt Honorable, todos los días pernil de bellota con el pan tumaca". Lo puedo entender aunque no lo justifico, que quede claro. ¿Y el segundo millón? Me inquieta el segundo millón: insaciable ambición o síndrome del tío Gilito. Silencio sepulcral en el Parlament cuando se mentó el ínclito tres por ciento que amenazaba destapar la omertá que subyace en el origen de este escándalo: todos lo sabían y todos callaban. Me pregunto dónde estará el segundo millón en Canarias, de repente, ahora después de vacaciones, la exnuera de alguno se decide a hablar... o el exyerno.

Miedo. Lo que asusta del ébola no es la muerte sino su amenaza impune. Combatir el hambre o acabar con las guerras tiene solución conocida, el virus no. Qué son dos mil infectados frente a los millones de damnificados por la crueldad humana. Qué interés repentino por la vida (o la muerte) en África: un virus indestructible que desafía a la Humanidad. No nos engañemos.

Ayuda. Es rentable para ambas partes. Ayuda no limosna. Lo que no entienden en Canarias con la negociación del REF y me explico. Primero, que el REF es un fuero que regula nuestra relación (fiscal) con España y con Europa. Segundo, que no tiene sentido insistir en una ley que pretende compensar y que nos mantiene en el último puesto de toda estadística, encabezada por el paro. Y tercero, que del mismo modo que para África no sirve repartir sacos de millo ni munición para los fusiles de asalto -pan para hoy y hambre para mañana-, en Canarias no funciona el reparto de subvenciones. Pensará usted qué tendremos que ver nosotros, apalancados en la cómoda sociedad del bienestar, con nuestros vecinos de la paupérrima África subsahariana. Ahora poco, es cierto, pero no hace tanto las camas plagadas de chinches y esos miles que se lanzaron a la mar océana para intentar lo mismo que los que pretenden ahora saltar la valla. Rentable para Canarias fue la libertad comercial de los puertos francos y los millones en inversiones financiadas con el FEDER, cada cosa en su momento. Y le cogieron el gusto a la pasta fácil ultraperiférica y a la moratoria... Ay, qué oportunidad para limpiar la sentina, con los hoteles llenos, si hubiera nueva oferta que fuerce a rehabilitar la planta obsoleta; no se han enterado que no hay mejor incentivo que la libertad y la competencia. Aquí y allí.

Optimismo. Que la recuperación económica no es real, dice mi amigo, que el taponazo vendrá en noviembre, cuando se destape el engaño. Yo no lo creo, no entiende que basta un impulso para que arranque la maquinaria. España procrastina a septiembre, excelente noticia.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Padres e hijos en la empresa

No es fácil la transición en la empresa familiar. Los hijos que se incorporan al negocio (veremos en qué momento), aprenden, se ganan el puesto, participan de las decisiones hasta que llega el día del relevo. No es fácil y son pocas las empresas que sobreviven a la segunda generación, muchas menos a la tercera. Plantearemos dos supuestos.

El primero, cuando en la siguiente generación no tenemos a nadie que le guste la empresa de verdad, por mucho empeño que hayamos puesto en atraerlos, por mucho tiempo que hayamos dedicado a integrarlos, a que formaran parte del equipo, a que estudiaran esto o aquello que les iba a venir bien… nunca nos lo dirán, pero en el fondo sabemos -o debemos ser capaces de detectar- que trabajar en la empresa familiar no sería su primera elección si tuvieran alternativa.

Si no les gusta, si no la viven con pasión, es inútil insistir, es más, es conveniente liberar el compromiso y ayudar a encontrar la verdadera vocación, por ellos y por la propia actividad.

El segundo supuesto, cuando uno o varios de nuestros hijos sienten la atracción del negocio, comparten la “visión” y ven su futuro vinculados a la empresa familiar. Si solo es uno el que se incorpora, hay que tener en cuenta a los hermanos, si fuera el caso.

Ambas situaciones se pueden gestionar con éxito. Para el primer supuesto, cuando no haya interés en incorporarse a la empresa, debemos formar a nuestros hijos en el gobierno de la sociedad, no estarán en la gestión diaria del negocio pero sí tendrán que ser capaces de defender el patrimonio familiar. La diferencia entre gestionar y gobernar la explicábamos en un post anterior. Un buen equipo profesional y un potente órgano de gobierno (consejo de administración o junta de accionistas) con los miembros de la familia.

Si tenemos a nuestro sucesor, perfecto. Que estudie, claro, algo útil para el nuestra actividad, bien también, y que se forme de manera específica en el mundo de la empresa, en una escuela de negocios, que analice casos de otras empresas y que aprenda a razonar los problemas con los que tendrá que lidiar. No debe haber prisa en la incorporación de la siguiente generación y debe empezar desde abajo, no solo para conocer el funcionamiento real de cada uno de los departamentos sino también para valorar el esfuerzo que hace cada uno y conseguir ganarse su respeto. Todos saben que eres la hija del dueño y que un día tú serás su jefa, eso no hace falta recordárselo… pero el puesto hay que ganárselo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Omertà en la Casa de los Dragos

(Publicado en el periódico El Día el 2 de agosto de 2014)

Condena. Por faltar al procedimiento administrativo, no por corrupción, aclaran sus simpatizantes. Pudiera parecer que a Miguel Zerolo lo han condenado por una cuestión menor, sin perjuicio alguno para el pueblo de Santa Cruz. Como si el exalcalde se hubiera saltado un pesadísimo trámite burocrático por hartazgo, manifiesta inutilidad y una imperiosa necesidad de actuar por el bien común. Huelga aclarar que no es caprichosa la exigencia legal de proyecto y concurso para la ejecución de obras… sobre todo si te vas a gastar unos cuantos millones del dinero público. No ha trascendido por qué contrató a Imes -que no es una empresa constructora sino de servicios- ni cuánto hubiera costado la reforma de haber existido libre competencia, es decir, cuánto dinero pagamos los vecinos de más. Porque somos los chicharreros los que sufragamos la prevaricación sin que la sentencia prevea restitución.

Dignidad. Abandona el Senado porque quiere, porque es “éticamente inevitable”, declaró, porque la inhabilitación solo aplica para cargos electos y no es el caso, él es senador por designación de la Comunidad Autónoma. Será que a sus compañeros de partido no les gusta mantener a un condenado entre sus huestes o que hay lista de espera para ser aforado. A mí me da que su renuncia ya era “éticamente inevitable” desde hacía tiempo, no solo por el asunto de las oficinas municipales sino por la multitud de desatinos de sus últimos años en la alcaldía, palpables todavía para nuestra desgracia.

Absolución. Lo cual demuestra que el funcionario está para mover los papeles en la dirección que marcan quienes gobiernan. Y además que una imputación es solo eso y que hay que esperar al dictado de sentencia. Este trance le habrá costado un disgusto a Castro Brunetto pero refuerza su prestigio y reputación. Con toda probabilidad, finalizado ya el proceso judicial, contará con pelos y señales la omertà (el pacto de silencio) y las traiciones en la Casa de los Dragos. No estaría nada mal que alguien se atreva a quitarle la careta a tantos que transitaron y otros que todavía pululan por el salón de plenos y nada aportaron ni aportan a una ciudad muy noble y leal, sometida a su constante buitroneo. Y en el saco entran de todo signo político, unos por inacción, por defender sus propios asuntos o por su incapacidad para el entendimiento y otros por mantener la eterna disputa y permitir que los grandes asuntos se diriman en los juzgados.

Reforma. De la administración pública que prepara el Gobierno de Canarias para arreglar el lío competencial que supuso la nueva ley del PP. Si el fin último que justifica la existencia de los ayuntamientos es la prestación de servicios al ciudadano, que lo es, el planteamiento de la norma estatal no es tan malo aunque le pese a los alcaldes, a cada uno por separado, que querrán mantener su actividad (y justificar su sueldo, dicho sin acritud). Es difícil de plantear y el Gobierno ni lo menciona, pero lo perentorio es promover la fusión de los municipios como única y definitiva vía para racionalizar. Escaso sentido tiene mantener ochenta y ocho ayuntamientos y siete cabildos en Canarias y, mucho menos, legislar para matizar, léase evitar, la voluntad de las Cortes para iniciar el camino que conduzca a una nueva organización del Estado. Después nos quejaremos cuando Europa -o los acreedores de nuestra deuda pública- nos exijan reducir el número de cargos públicos por insostenibles.

Vendetta. Fernando Clavijo seguro que sopesó bien los anclajes de Paulino Rivero en su lucha por la candidatura de CC a la presidencia. El resultado de la votación en Gran Canaria, con el apoyo unánime al actual líder, demuestra que el amor con amor se paga… que no espere lo mismo de conejeros y majoreros.