martes, 15 de julio de 2014

Para qué de la financiación

Años con esta historia: lo importante de la financiación para las empresas, lo malos que son los bancos que no prestan, lo imposible de la recuperación económica sin que fluya el crédito… pero, ¿por qué?, ¿para qué quiere dinero una empresa?

Para pagar, se entiende, sí, claro, pero ¿para pagar qué? Pues lo que haga falta… las nóminas o las compras o una nueva tecnología. Veamos…

Cualquier empresa para el tráfico mercantil necesita poder pagar aquellas inversiones que requiere para el negocio, los gastos en que incurra para producir aquello que venda, incluidos los de personal, y un stock de mercancías si se trata de una actividad comercial. El dinero lo saca de lo que le cobra a sus clientes, es decir, de las ventas, de los socios como fondos propios o de una entidad financiera que se lo preste, en su caso.

Si algunos proveedores nos dan un tiempo para pagar sus facturas necesitaremos menos dinero y si nosotros le damos crédito a nuestros clientes necesitaremos más. En un momento cualquiera de la vida de una empresa el dinero entra por las ventas, sale por los gastos y debe sobrar algo como beneficio del negocio. Todo este trasiego de dinero queda reflejado en el balance: lo que le deben a la empresa y lo invertido, en el activo, y lo que debe la empresa y lo aportado por los socios, en el pasivo.

Una empresa se plantea pedir financiación externa cuando pretende:
- invertir en mejorar su capacidad productiva,
- incrementar los stocks de mercancía,
- crecer en ventas con aumento en el saldo de clientes.

Todo ello con la previsión de vender más o de incurrir en menos gastos que permitan devolver el dinero y abonar los intereses de la operación de crédito. Como se refiere a un supuesto de futuro (pago ahora para cobrar más después), el análisis de riesgos debe determinar la capacidad de generar ingresos del negocio y las garantías que aporte el solicitante en caso de impago, ambas condiciones.

También puede ocurrir que la empresa no venda lo suficiente para hacer frente a sus obligaciones de pago y haya que buscar dinero para enjugar las pérdidas, para que no dificulten la marcha del día a día. Lo propio es que de las pérdidas se hagan cargo los socios, igual que lo hacen de las ganancias... para conseguir financiación externa en estos casos, primero habrá que elaborar el plan para reorganizar la actividad, que sea creíble y ejecutable, por razones obvias.

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