jueves, 1 de mayo de 2014

La quinta libertad y el fracaso de Oramas

Lo increíble es que en Canarias, a estas alturas de la película, cualquier operador no pueda realizar un vuelo
internacional con escala en las Islas, con origen en y destino a terceros países, un Miami - Tenerife Sur - Ciudad del Cabo, por ejemplo, ni un Buenos Aires - Tenerife Norte - El Cairo. Hay un impedimento legal: la no aplicación de la quinta libertad aérea. Sí que se puede, según parece, autorizar una ruta determinada, pero las compañías no tienen a su disposición estos peñascos volcánicos para programar con libertad e inmediatez sus vuelos para las conexiones y redistribución de carga y pasaje entre América, África y Europa, de ida y vuelta, para hacer valer nuestra condición tricontinental y atlántica... pamplinas.
Con un nodo de conexiones aéreas tendremos el turismo americano a poco más de seis horas (mucho menos que los trayectos Europa-Caribe) y una enorme capacidad de generar economía a partir de los tránsitos comerciales; servir de "hub" y aportar valor, en definitiva. La quinta libertad debería ser uno de los pilares en la negociación del REF ya que complementa a la perfección la ZEC y el resto de incentivos fiscales que ahora están en revisión.
Sin embargo, la incongruencia política es paranoide. O somos el culo del mundo -pobrecitos ultraperiféricos a los que consolar y subvencionar- o somos el centro del mundo o, cuanto menos, el centro del océano, en donde parar a echar gasolina y estirar las piernas. El pedigüeñismo es un camino difícil de desandar, ya sé, y lo tenemos probado durante décadas con infames resultados socio-económicos.
La solicitud de CC para permitir la quinta libertad tiene toda la lógica si se pretende que Canarias sea plataforma de negocios con África, si queremos vender nuestras universidades, nuestra sanidad de primer nivel, nuestros bancos, nuestras empresas de servicios. Además es coherente con la política de la UE que aspira a que Canarias actúe de puente para facilitar las relaciones con los vecinos de nuestro entorno. Y fracasó en Cortes porque el PP no la verá como reivindicación propia o no se atreverá a liberalizar un mercado que tiene su lobby y su capacidad de influencia.
No puede ser, CC no se puede presentar en Madrid en solitario a defender estas cuestiones tan importantes. Evidencia un terrible déficit de capacidad de negociación, de estrategia y de peso político. Un nuevo REF, útil para acabar con el paro y ofrecer un futuro, solo saldrá adelante si lo presenta el conjunto de la sociedad canaria al unísono, con contundencia, incluso vehemencia, a ver quién es el guapo -en este frágil contexto territorial español- de negarle a Canarias las herramientas para salir adelante. Quiero ver quién dice que no, que lo diga.

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