jueves, 29 de mayo de 2014

Imaginación para la regeneración (del PSOE)

Ni la asamblea de “Podemos” ni las listas abiertas ni el apuro por las primarias.

No es fácil la democracia. En mi edificio sí, perdone, asamblearia y un poco cutre, en una ciudad con doscientos mil habitantes, no, es mucho más difícil, y en un país con cuarenta y seis millones, ni le cuento. En mi escalera nos conocemos todos y no hay dudas respecto al fin último de la comunidad -limpiar las zonas de paso y que camine el ascensor-, las decisiones nos afectan a todos y, como no hay dádiva sino solo matraca, nadie se presenta a presidirla; la ley impide votar a quien no está al día con las cuotas (con tal prohibición extrapolada, otro gallo nos cantaría) y, además para evitar abusos, mandar necesita de doble mayoría: en número de propietarios y en participación en la división horizontal. El candidato a señor Cuesta lo conocemos, sabemos dónde vive y de qué pie cojea; que prometa lo que quiera.

Para gobernar un país, sin embargo, la asamblea no funciona bien, no hay espacio físico donde reunirnos ni tecnología ni capacidad de entendimiento para considerar todas las aportaciones. Como las asambleas son inoperativas a partir de cierto tamaño, nombramos representantes a mano alzada y la matamos, pierden su propia esencia. Tampoco funcionan las listas abiertas, serían aun peor para propiciar la ansiada renovación de las personas, de perogrullo, por cierto, y es que ¡a los nuevos aspirantes nos los conoce nadie! Nadie es nadie; más éxito tendrían los de siempre, los que salen en los medios a todas horas, incluido cualquier personaje de la farándula sin otro interés que dar pábulo a su fama.

No es fácil la democracia, aunque los partidos acepten el mandato constitucional. Con primarias universales, dicen, pero claro, cada uno manda en su casa y existe el peligro de la afiliación en masa con pensamientos espurios. Cuentan del asalto a un comité local: el jefe de personal de un importante hospital público que repartía contratos temporales previa presentación del boletín de alta en el partido. O cuando se usa la franquicia para promocionar determinados lobbies que nada tienen que ver con la ideología. El promotor del partido, el aparato, "tiene" que poder vetar a quienes no procesan su fe; es su club, son sus estatutos, está en su derecho.

Otra cosa sería que los socios al votar pudieran corregir la lista. Que el equipo lo presente el “lidereso” aspirante y que cada cual excluya a quien estime, dos o tres nombres fuera, que se vayan a casa. Ya se encargará el politburó de explicar quién es quién y de evitar el bochorno de una exclusión. Imagínese.

El PSOE, en particular el PSOE de Canarias, adolece de criterio propio en los asuntos de enjundia, no sabemos qué propone para las Islas después de tres años de cogobierno. Entiendo que el pacto condiciona, que el compromiso tiene su peaje y que la fidelidad es un valor de gente seria. Pero no debe olvidar a sus electores, que son mayoría en la provincia occidental pese a la debacle nacional, por cierto: si no puede desde las instituciones, que se comunique desde el partido. La regeneración del PSOE requiere presencia social, escuchar al ciudadano y hacer propuestas de futuro. El PSOE, en mi opinión, necesita volver a ser auténtico.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

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