viernes, 9 de mayo de 2014

El poder de la mentira

(Publicado en el periódico El Día el 9 de mayo de 2014)

Omnipresente. Embustes por todos lados. “La exageración y la mentira desempeñan un papel crucial en la comunicación política y en el ejercicio del poder”, afirma Martínez Selva, y tanto, son herramientas de precisión. Las mentirijillas de Rajoy van a funcionar –diga lo que diga la EPA, de momento– porque el mercado solo precisa esa chispa que desencadene el nuevo ciclo: el optimismo se retroalimenta, sube el consumo y arranca todo lo demás. Una pena haber perdido dos largos años porque al partido en el Gobierno no le interese la economía ni el bienestar de las personas, se guía solo por el calendario electoral. Mariano tenía que haber mentido mucho antes, a principios de 2012, pero no para subir los impuestos e incumplir su promesa, sino como hace ahora, con una sonrisa; falacias ambas, en cualquier caso, aunque la segunda opción con menos sufrimiento para el ciudadano medio.

Manipulador. El comisionado para el autogobierno y la propaganda, Fernando Ríos, felicita “a quienes han luchado por la suspensión de las prospecciones” y orgulloso de su estrategia concluye que “no es ecologismo, es defensa del interés general y de la canariedad”, ¡toma ya!, contundente el representante del politburó con su tufillo nacionalista. Petróleo ha sacado Rivero de este asunto, con habilidad: vuelve a colocar los problemas ambientales en las portadas aunque bien sabe que a la gente solo le preocupa el paro, la corrupción y llegar a fin de mes. Paulino también actúa por interés electoral y todo este jaleo le permite reivindicar, tener un enemigo y una causa con la que entretener a la parroquia. El bombardeo de “información” oficial no tiene parangón desde los tiempos del Nodo, a todo trapo, con la televisión pública como brazo armado. Admiro el despliegue mediático, la comedera de coco que funciona cuando hay voluntad; engrasada la maquinaria nada impediría usarla para luchar contra el fraude, la violencia machista o cualquier otra lacra de las que azota al pueblo canario.

Terapéutico. La conquista de las islas orientales insufla oxígeno a Rivero para aspirar de nuevo a la candidatura, qué cosa, eso tiene el amor, aunque el idilio se fundamente en una trola, porque al presidente el medio ambiente le importa un pito. Y lo entiendo, porque partirte los piños por una red de saneamiento, una depuradora o un destino adecuado para la basura, no da votos. Y narcótico… en el Senado, esta semana, se habló de las regiones “afectadas” por las prospecciones; la inmensa riqueza que podría proporcionar el petróleo, en su caso, no es percibida como propia, no se refieren a las regiones “agraciadas” ni hay conciencia de beneficio colectivo, España es ficción.

Eléctrico. La pirueta del ministro Soria que nos trata como a tontos con la factura de la luz y su incapacidad para resolver el problema. La publicidad de Endesa anima al consumidor a elegir entre tres tipos de tarifa, una por horas, otra fija para un año –un poco más cara, aclara– y una tercera del mercado libre. Tremenda patraña, el sector eléctrico está intervenido por el estado, no hay mercado libre.

Omnipotente. Porque las mentiras sustentan intereses inconfesables, justifican la soberana estupidez o las dos cosas. Vaya sorpresa, ahora Luxemburgo, el país más rico del mundo por renta per cápita, se inventa una zona franca para la comercialización de obras de arte libre de impuestos, en pleno corazón de la UE, para paliar los efectos negativos del fin del secreto bancario, increíble. Y nosotros aquí, en la colonia, a la cabeza del paro, vamos a presentar en Madrid y en Bruselas una propuesta de REF continuista, enrevesado y pedigüeño. Que no nos engañen más, basta ya de proteger a los de siempre, reclamemos más libertades para Canarias, menos trabas, Europa admitirá cualquier cosa.

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