viernes, 14 de marzo de 2014

La ambición de Miguel Zerolo

(Publicado en el periódico El Día el 14 de marzo de 2014)

Arrastra. Tan útil y qué lejos que ha llegado. No hay combustible más eficaz para alcanzar la cima, aunque
usted no comparta la motivación última de su carrera política; yo tampoco, que conste. Lo difícil hoy es encontrar cierta ambición, da igual el ámbito. La ambición -la sana ambición, si prefiere- está en franco declive, es insolidaria, soez, incluso, pensará alguno, con la que está cayendo. Vivimos en un país de conformistas, créame, los candidatos de ahora no sueñan con chalets a todo trapo junto al campo de golf, les va bien con su sueldito y a correr. Una lástima porque la ambición mueve montañas y genera movimiento. En la Canarias de ahora actuamos todos como perro del hortelano. Reivindico aquí la figura del aspirante a triunfador que tanto bien aporta a la sociedad, dentro de los límites de la ética, huelga aclarar.

No falla. Eso tienen las ocurrencias legislativas -léase la moratoria turística- que contravienen los principios básicos de la economía de mercado. No funciona porque no se puede imponer decisiones empresariales a fuego y martillo. El mundo de los negocios se rige por la ambición del capital que pretende hacerlo crecer y de paso paga impuestos y da empleo, no hay más y no es poco. La perversión de la ley, la inseguridad y la burocracia espantan la inversión, la competencia y la ambición la animan. Las restricciones técnicas y urbanísticas son más que suficientes para que ninguno se salga del tiesto ni ninguna política activa condiciona más que la demanda, ahora en máximos históricos, por cierto. El PP de Soria (el ministro) enreda todavía más con el recurso en una estrategia de ahogar a sus adversarios para luego echarles la culpa de la paupérrima situación en las Islas. Rivero & Cía. (la mayoría), por su parte, están en disposición para el contraataque: derogada la ley se acabó la rabia.

A lo grande. Ni chochos ni moscas, que de eso ya tenemos bastante. Ni apoyo incondicional al emprendedor que busca el autoempleo. Mi coach personal me recrimina que estoy muy pesado con el asunto, que todo emprendedor es un gran empresario en potencia. Puede que tenga algo de razón pero es que me da pena tanto talento malogrado y tanta energía disipada, porque arrancar un negocio desde cero requiere un esfuerzo titánico que tantas veces conduce a la melancolía. No es que rechace el fenómeno emprendedor, no podría, -son esas nuevas ideas el valor de futuro- solo propongo un camino alternativo, más ambición. Tantos empresarios con su estructura, cada uno en su sector, muchos atrapados por esta crisis que ya no es coyuntural, que no saben qué hacer, si seguir, si abandonar. Qué fácil sería poner a ambos en contacto: imaginación con capacidad de gestión, entusiasmo con experiencia empresarial...

Propia. Que usted me lea y que estas reflexiones aporten algo. Como al fin desaparece el DUA para el comercio electrónico -denunciado con insistencia en esta sección-, satisfecha por partida doble.

Para la acción. Atrapadas también las administraciones sin un duro para invertir. Mas la ley de contratos del sector público permite explotar la colaboración con la empresa privada a la que recurrir cuando no existe financiación vía impuestos. Ningún problema si quien gobierna antepone el servicio público al prurito funcionarial y entiende que promover, definir y controlar son cometidos suficientes para cumplir el fin. Concesiones con precio tasado y/o subvención al usuario según necesidad social, desde residencias para personas mayores hasta puertos deportivos, desde depuración de aguas hasta la limpieza de montes. Lo dijo Keynes: la inversión pública es necesaria para activar el ciclo económico; y de paso para mejorar el bienestar de la población. Ambición y ganas de hacer cosas, un buen pliego de prescripciones y un buen sistema de control.

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