viernes, 21 de febrero de 2014

Rivero vs Soria... o viceversa

Y no es eso. Para no abordar el debate de fondo se califica el recurso contra la moratoria como una
vendetta entre ministro y presidente autonómico, un pique personal, pero no, es un asunto trascendente, aunque puede que a Soria le apetezca devolverle alguna a su exsocio de gobierno. La pelea de gallos y la casa sin barrer.

La moratoria es una ley que condiciona (y por tanto impide) la libre competencia entre los operadores turísticos, cuya justificación quizás bienintencionada (yo lo dudo) se sostiene sobre argumentos muy poco consistentes: conseguir un turismo de calidad y potenciar la rehabilitación de la planta existente. No se habla de la ocupación del territorio, ojo, sino de qué tipo de infraestructura se permite construir en el suelo que ya está calificado como turístico y, en un elevado porcentaje, que ya está urbanizado. No se trata de impedir la ocupación de laderas y barrancos, como se ha tergiversado, sino de dirigir las decisiones de inversión hacia un determinado modelo que no tiene en cuenta la dinámica del mercado sino la voluntad (o las creencias) del legislador.

Puede que mi defensa de la libertad de empresa -que cada cual se juegue su dinero como crea conveniente- no sea entendida ni compartida, pero vaya, once años de moratoria son un plazo más que razonable para constatar si la ley ha conseguido cumplir lo que se esperaba de ella. Libertad en la elección del modelo de negocio (hotel de más o menos estrellas, etcétera) y, por supuesto, acatamiento de las normas urbanísticas (dimensiones, alturas, zonas verdes, ...). El tiempo demuestra que la 'no competencia' es un incentivo muy potente para la 'no inversión' en rehabilitación y basta observar lo que hay: con las ocupaciones actuales (de récord histórico) que rehabiliten en Egipto.

En cualquier caso, el recurso anunciado por Soria podría parecer una mala decisión política pero resulta ser una potente herramienta de negociación. Coloca la pelota en el tejado de Rivero y lo obliga a explicar con contundencia la necesidad de la moratoria -con números y resultados, que a estas alturas ya no puede hablar de expectativas- y poner en evidencia las perversas intenciones del ministro, en su caso, o por contra, a rectificar y a proponer al Parlamento de Canarias la derogación del texto legal. Rectificar es de sabios.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

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