viernes, 14 de febrero de 2014

La asamblea de majaras ha decidido*

(Publicado en el periódico El Día el 14 de febrero de 2014)

Referéndum. Me pregunto qué haría Rivero si ganara el sí. Sí al petróleo, se entiende. De momento hace
todo lo posible para que votemos no, en su caso, para agarrar a Soria y ¡zas!, en toda la boca, chúpate esa. Debe ser algo personal, aunque no sé yo si está justificado gastar dinero público en una campaña política para defender una u otra postura de aquello que se pretende dilucidar. Me da que no, si acaso informar con objetividad, cosa que tampoco hace. Si ganara el sí, como demócrata tendría que aceptar la voz del pueblo soberano y tender la alfombra para que Repsol prospecte, explote y establezca su base en las Islas. Con total seguridad perdería el apoyo de sus coaligados conejeros y majoreros, la Presidencia del Gobierno y la posibilidad de volver a ser candidato. Quiere decir que don Paulino sabe que no habrá votación, él no asumiría el riesgo: los trescientos mil parados son más de un veinte por ciento del censo y otros tantos miles de ciudadanos que sobreviven en esta sociedad nuestra depauperada y sin expectativas de futuro para quienes los petrodólares serían el premio gordo. Demagogia, again.

Exprimir. Al sufrido contribuyente. Sin piedad. El partido que prometió bajar los impuestos olvida el propósito de enmienda. Abortar es pecado mortal pero mentir se salva con cuatro avemarías. Ahora son los sesenta y dos euros mensuales de incremento en el seguro de autónomo, en definitiva, más de dos mil doscientos millones al año que dejan de circular en la calle. Nadie escucha al gurú que afirma que el consumo genera empleo. Una (otra) invitación a renegar del sistema que ayuda a justificar la economía sumergida. Sería suficiente que la aportación fuese proporcional a los ingresos, igual que los contratos por cuenta ajena. Y perseguir el fraude, claro, este de no cotizar y el otro de no facturar.

Hacer lo mismo. Para que todo cambie. Así es el nuevo REF que no acaba con la aduana -ni los DUA ni el AIEM de aplicación masiva- ni aporta nada nuevo que permita afirmar que invertir en Canarias puede ser atractivo para el gran capital. Nos conformamos con la subvención que llega o no llega, el canario en su jaula. La UE aprobará lo que le venga dado y en Madrid no quieren saber nada que les pueda costar un dinero que no tienen. En vez de pedir la reducción de las cotizaciones -que como vemos el PP incrementa sin pudor- propongamos que nos autoricen a desgravar las facturas corrientes en el IRPF para paliar los efectos perversos del fraude. En vez de insistir en las ayudas de Estado reclamemos libertad comercial. Y para zanjar lo del petróleo que tribute aquí toda actividad que tenga lugar en las Islas. Que no nos engañen, con el mismo REF, la misma penuria.

Intervenir. En la economía. Inexplicable moratoria turística que cercena la dinámica de la oferta y la demanda; qué le importará a la asamblea en qué invierta el empresario su dinero. Mientras, idéntica caterva de empresas públicas; si usted cree que tal sector tiene posibilidades, cuestione su vocación, abandone la política, busque inversores y adelante, a ganar pasta, esa es la grandeza de la economía de mercado: uno se arriesga y muchos consiguen trabajo. Carlos Alonso todavía no ha mostrado sus intenciones respecto al monumental tinglado que costea el Cabildo... y ya se oyen los tambores: esta semana protestaron los viticultores. Algo cambia en Tenerife cuando los medianeros se atreven a alzar la guataca. En definitiva, acatar las competencias, aunque Fernando Clavijo defienda el chiringuito para que no se las toquen.

Mañana. La asamblea de majaras se ha reunido, la asamblea de majaras ha decidido: mañana sol. Pero va a ser que no, mañana llueve.

(* De la canción "Don Vito y la revuelta en el fenopático" de Kortatu, 1985)

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