viernes, 28 de febrero de 2014

El riesgo de hacer lo mismo

(Publicado en el periódico El Día el 28 de febrero de 2014)

Palos de ciego. Con esto de la tarifa plana en los seguros sociales. No entiendo nada. Es que don Rajoy no se ha enterado todavía de que eso del contrato indefinido es una entelequia. No sé yo si alguien contratará por tres años a un aspirante sin probarlo; medida de perversa aplicación práctica. El partido en el Gobierno cree todavía en el matrimonio-para-toda-la-vida, no han bastado no sé cuántos millones de divorcios, digo, de despidos, para hacer comprender que las relaciones entre trabajadores y empresarios son al menos igual de fluctuantes que la propia actividad económica. Tres años y si el contrato se rescinde antes, te liquido las cantidades que dejaste de pagar con su sanción y sus intereses: te vas a enterar; riesgo cero para la Tesorería General que a la larga lo cobra todo. Y habrá que ver cómo queda la cotización individual, esa que sirve de base para el cálculo de la pensión de jubilación.

Fracasar. El riesgo de hacer lo mismo es que ocurra lo mismo. Y Rivero se empeña. Antológica obcecación. Confieso vergüenza cuando su plan de futuro para Canarias es el turismo, solo el turismo, y cuando se le interpela por alternativas y su excelentísima propone reactivar la construcción, nada menos, vinculada a la rehabilitación... turística. "Lo mismo, lo mismo, es lo mismo siempre igual", como aquel estribillo de Palmera. Puede que no entendiera la pregunta ni el significado de tantos miles de jóvenes sin trabajo y sin saber a qué dedicar el tiempo libre. Paulino, que es maestro y presidente, quizás olvidó el principio de la ciencia que anuncia idénticos resultados si la experiencia se repite en las mismas condiciones. Pero lo más grave de este sinsentido -esta absurda política conservadora e intervencionista- es que todavía se cree capaz desde lo público de dirigir la economía hacia este o aquel sector que él considera estratégico. Libertad, seguridad jurídica y bajos impuestos, escuche a los expertos y no corra riesgos; la fórmula está escrita.

Melancolía. Por el esfuerzo vano. No insista. La filosofía del REF de 1972 no funciona cuando el sujeto obligado, léase el Estado español, está tieso. La compensación al hecho diferencial canario ultraperiférico (¡toma ya!) dio resultado coyuntural cuando el dinero entraba por un tubo, pero ya no, ni se prevé que la UE se moje ni que Mariano quiera o pueda tener un detalle con la colonia. El REF de 2015 podría ser otra cosa si estuvieran dispuestos a asumir el riesgo, no ya el Gobierno de Canarias, que apuesta por más de lo mismo y que pinta tan poco, sino el PP con su absolutísima mayoría. La pena es que en Madrid siempre se han lavado las manos, dan trámite a lo que les llegue, meten tijera a lo más comprometido y zanjado el expediente. Quizás esta vez el PP proponga ese elemento diferenciador que convierta las Islas en plataforma para la inversión empresarial, elimine la aduana y acabe con la intervención y las subvenciones que distorsionan el mercado; "...mira que eres iluso, Zurita".

Intervenir. El riesgo de condicionar con incentivos es que el empresario pierde la perspectiva del negocio, ese algo especial que ofrecer a sus clientes. El riesgo de la zanahoria para el que decide echarse a andar es que contraviene la libre competencia y machaca a quienes han dado la cara en esta crisis. Quienes no despidieron y pagan el treinta por ciento de cotización a pelear en el mercado con los de la tarifa plana de los cien euros, vaya injusticia. Si no se impone la cordura veremos más despidos, seremos un país de viejos pobres.

Financiación. El departamento de riesgos de mi banco analiza en detalle la concesión de préstamos sin riesgo; le van a cambiar el nombre.

viernes, 21 de febrero de 2014

Rivero vs Soria... o viceversa

Y no es eso. Para no abordar el debate de fondo se califica el recurso contra la moratoria como una
vendetta entre ministro y presidente autonómico, un pique personal, pero no, es un asunto trascendente, aunque puede que a Soria le apetezca devolverle alguna a su exsocio de gobierno. La pelea de gallos y la casa sin barrer.

La moratoria es una ley que condiciona (y por tanto impide) la libre competencia entre los operadores turísticos, cuya justificación quizás bienintencionada (yo lo dudo) se sostiene sobre argumentos muy poco consistentes: conseguir un turismo de calidad y potenciar la rehabilitación de la planta existente. No se habla de la ocupación del territorio, ojo, sino de qué tipo de infraestructura se permite construir en el suelo que ya está calificado como turístico y, en un elevado porcentaje, que ya está urbanizado. No se trata de impedir la ocupación de laderas y barrancos, como se ha tergiversado, sino de dirigir las decisiones de inversión hacia un determinado modelo que no tiene en cuenta la dinámica del mercado sino la voluntad (o las creencias) del legislador.

Puede que mi defensa de la libertad de empresa -que cada cual se juegue su dinero como crea conveniente- no sea entendida ni compartida, pero vaya, once años de moratoria son un plazo más que razonable para constatar si la ley ha conseguido cumplir lo que se esperaba de ella. Libertad en la elección del modelo de negocio (hotel de más o menos estrellas, etcétera) y, por supuesto, acatamiento de las normas urbanísticas (dimensiones, alturas, zonas verdes, ...). El tiempo demuestra que la 'no competencia' es un incentivo muy potente para la 'no inversión' en rehabilitación y basta observar lo que hay: con las ocupaciones actuales (de récord histórico) que rehabiliten en Egipto.

En cualquier caso, el recurso anunciado por Soria podría parecer una mala decisión política pero resulta ser una potente herramienta de negociación. Coloca la pelota en el tejado de Rivero y lo obliga a explicar con contundencia la necesidad de la moratoria -con números y resultados, que a estas alturas ya no puede hablar de expectativas- y poner en evidencia las perversas intenciones del ministro, en su caso, o por contra, a rectificar y a proponer al Parlamento de Canarias la derogación del texto legal. Rectificar es de sabios.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

sábado, 8 de febrero de 2014

Clavijo como gato panza arriba

Sostengo con Fernando Clavijo, alcalde de La Laguna, una cordial relación profesional. Admiro su
perseverancia en la búsqueda del consenso aunque no siempre hemos estado de acuerdo; tales desencuentros, en cualquier caso, siempre dieron lugar a algo mejor. Clavijo es un tipo listo que sabe rodearse de un buen equipo y consigue movilizar voluntades... el óptimo funcionamiento de su ayuntamiento es su mejor credencial y la implicación de sus funcionarios la prueba de que el ejercicio del gobierno requiere de ciertas habilidades.

No entiendo. La prudencia que le ha hecho llegar tan alto en la política -una carrera todavía en progresión- traicionada ahora al abanderar el movimiento contra la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local. Clavijo representa a Canarias y está en contra, pretende que los alcaldes de muchos municipios españoles apoyen un recurso de inconstitucionalidad. No entiendo la oposición frontal cuando Clavijo siempre trata de encontrar puntos de encuentro. No creo que no comparta las líneas básicas de la nueva ley, quizás sean matices, porque no duplicar competencias, limitar las entidades instrumentales, racionalizar la prestación de los servicios públicos o la composición de los órganos de gobierno, tienen mucho sentido en los tiempos actuales. No creo que Clavijo piense que el Cabildo o el Gobierno de Canarias no sean capaces de gestionar servicios que ahora asume el consistorio; es un hombre de Estado.

La población desconfía de los políticos -vistos como casta privilegiada- y justifica la economía sumergida y el fraude porque no comparte el destino del dinero recaudado; la gente se siente defraudada con cada reforma, muchas empresas han cerrado y ha habido muchos despidos, pero en lo público no... no es lo mismo una reducción salarial del cinco por ciento que del cien por cien. Y cuando se decide meterle mano al asunto son los propios alcaldes los que dicen que no... claro, "defienden sus propios intereses", piensa el vecino. Y cuando Clavijo afirma que "Las premisas son: contar con el respaldo de un séptimo de los ayuntamientos y un sexto de la población" asume que sus representados también están en contra de la reforma de las administraciones locales, pero no pregunta, porque si preguntara, como hace en tantas sesiones de participación ciudadana, se llevaría una sorpresa.

Si usted cree que la ley no sirve, búsquele algo positivo -que seguro que tiene- y proponga cómo mejorarla. Esta oposición de pleno no sirve para nada, lo alinea con quienes, desde el inmovilismo, desean preservar sus privilegios. Sea fiel a su manera de actuar y apueste por la política de altura, la que suma.