jueves, 9 de enero de 2014

Santa Cruz, qué pena

Abandono. Santa Cruz sufre de abandono. Consecuencia de la falta de responsable. En Santa Cruz todo el mundo mira para otro lado. Una tapa de registro en la acera puede estar mal puesta -con peligro para los viandantes- durante meses sin que nadie diga nada. "Yo no he sido", "a mí no me toca", dirá el barrendero, el jardinero, el electricista, el policía local o el concejal que se tropieza con la evidencia y mira para otra parte. Son todos empleados municipales al servicio de quienes pagamos sus salarios pero no se sienten responsables de que el espacio público sea habitable, confortable y sin riesgos. No tienen inculcada cuál es su misión, para qué trabajan ni saben quién es su "cliente" ni disfrutan con su trabajo ni perciben como logro colectivo que visitantes y vecinos dispongan de una ciudad mejor.
En Santa Cruz todos trabajan por dinero y ninguno de corazón. Y habrá planes de mantenimiento y protocolos de comunicación de incidencias (para denunciar) y procedimientos de actuación certificados por la ISO nueve mil... pero no hay corazón. No basta con seguir el manual al pie de la letra aunque tampoco es el caso.
Los perritos defecan en los parterres, los contenedores de basura invaden las calles, la noche es oscura, los bolardos aquí y allá, un semáforo en cada esquina... ¿a quién le importa? A nadie.
Y luego una señora mayor mete el pie en la trampa, se estampa contra la fuente (esta es la de la Alameda del Duque de Santa Elena... el centro centro), se rompe una costilla, viene la ambulancia, al hospital, pastillas, miedo y puede que no se atreva a salir más a la calle. Ah, eso sí, siempre puede pedir responsabilidad patrimonial.
¡Qué pena!

2 comentarios:

BLOPFER dijo...

Y... ¿qué quieres que te diga?... pues que tienes razón. Pero eso ya lo sabíamos de sobra :(

BLOPFER dijo...

Si en lugar de responsabilidad patrimonial hubiese responsabilidad personal... otro "canto nos gallaría".
Pena.