domingo, 26 de enero de 2014

Refinería, ¿sí o no?

No es exigir que contamine menos sino que se vaya. O ese parece ser el mensaje que se quiere transmitir en
las diferentes informaciones que han aparecido en prensa durante las últimas semanas. Lamentable. Al periodista (que informa) debemos pedirle objetividad y responsabilidad. Eliminar las emisiones es solo una cuestión de dinero, de aplicar tecnología, y para eso el que contamina debe entender que es una acción rentable, no solo porque evita sanciones, sino porque proyecta una imagen respetuosa y garantiza una actividad a largo plazo.

La refinería de Tenerife es la primera industria ubicada en Canarias por número de trabajadores y volumen de facturación. Con más de un treinta por ciento de paro no se nos puede ni pasar por la cabeza que la empresa cierre la planta, más bien al contrario, habría que  pensar cómo -desde las administraciones públicas y con presión ciudadana- conseguimos que la compañía amplíe sus líneas negocio. Cómo conseguir que invierta en no contaminar, por supuesto, y en retomar la fabricación de lubricantes, por ejemplo, o la de polímeros plásticos que podría dar lugar a una importante industria paralela de sus derivados (como la fabricación de envases que la industria alimentaria ahora tiene que importar) o que abunde en la cogeneración para abaratar el precio de la electricidad o que desarrolle aquí las investigaciones en combustibles alternativos en los que seguro ya está trabajando la petrolera para el futuro.

A una multinacional del tamaño de Cepsa los incentivos del REF tendrían que ser suficientes para plantearse una estancia a largo plazo, montar aquí sus centros de I+D y tener su plataforma de distribución para África Occidental. El reto no es poner fecha para que Cepsa se vaya sino establecer un calendario de inversiones para reducir la contaminación (que sí), para conseguir una imagen más amable (que cuide la arquitectura y el urbanismo en las reformas y nuevas ampliaciones) y que sea el polo de generación de riqueza que Santa Cruz necesita. Si no fuera así, si no conseguimos que una empresa que ya está aquí, que tiene terrenos, instalaciones en funcionamiento y equipos profesionales con alta capacitación, si no conseguimos que invierta, entonces habría que revisar a fondo nuestra política de incentivos y plantear otra cosa antes de que sea demasiado tarde.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

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