viernes, 17 de enero de 2014

Creencias o evidencias

(Publicado en el periódico El Día el 17 de enero de 2014)

“Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.”
San Juan 20 29

Replay. El presidente Rivero nos quiere hacer ver que sin hacer nada nuevo cambiará la tendencia. Pensará que son cosas del ciclo o de la divina providencia. Le preocupa el paro sin percatarse de que los miles de desempleados son la consecuencia de la disminución de la actividad de las empresas y la imposibilidad de insuflar dinero público al sistema. El matiz es importante: como preocupación el paro es un elemento cuantificable y tangible; como fenómeno económico es el resultado final de toda una cadena de despropósitos. En vez de anunciar un REF enfocado a generar empleo debería plantear uno que facilite las inversiones y los negocios. Porque sin negocios no habrá trabajo ni tributos que recaudar para sostener los servicios básicos.

Frío invierno. La creencia popular sostiene que hace frío porque el Teide está nevado y en realidad es al contrario, el Teide está nevado porque hace frío.

Sí podemos. Hay quien sitúa el atasco de esta crisis en la falta de crédito; yo insisto en señalar al fraude como principal impedimento. La economía sumergida no paga impuestos, no hay cómo sostener el sistema, cesan las inversiones, bajan las ventas, hay despidos, se congela el consumo… cada bucle nos hace más pobres. El contenido fiscal del REF persigue establecer diferencias (positivas) con el fin de incentivar la actividad. Una ley tan potente que introduce especificidades en el impuesto de sociedades y es capaz de condicionar la libre circulación de bienes y servicios, uno de los pilares del tratado de la UE. Y falla porque mantener la aduana da muchos problemas y proteger a unos cuantos dificulta la competencia. Pregunta: ¿de dónde sacar para sustituir los pingües ingresos que provienen del AIEM? Respuesta: del impuesto indirecto, que todas las transacciones, todas, paguen su IGIC. Consiga que nos podamos desgravar los gastos domésticos -el médico, la reforma del baño o la boda de su hija- en la declaración del IRPF y se acabó el fraude: todo quisque a pedir factura.

Emprender. Se jactan en La Laguna, no sin razón, por las seiscientas nuevas empresas erradicadas en el municipio el año pasado, pero no dicen cuál es el saldo neto, la diferencia entre las que abrieron y las que cerraron. Que sí, que está bien, demuestra lo esencial de simplificar la burocracia y que burro cargado busca camino. Sentimiento encontrado, porque no sé hasta qué punto se debe empujar gente desesperada al mundo de la empresa para que cada cual haga la guerra por su cuenta. Canarias necesita proyectos ambiciosos con sus grandes inversiones en capital y en tecnología, capaces de innovar para competir en el mundo globalizado, no hay otra. El talento, el empuje y la imaginación deben incorporarse a estructuras productivas organizadas.

Revelaciones. Los vecinos en la ciudad de Burgos alternan barricada y asamblea, la democracia hasta el extremo; interpretación imperfecta, porque serán más los afectados que los amotinados. En el fondo, el pataleo de una minoría que discrepa; bravo. Magnífico movimiento revolucionario… no habrá en Canarias motivos suficientes para hacer lo propio. ¿Cómo conseguir si no que se atienda las evidencias? Porque no nos pueden hacer creer que el maquillaje al mismo REF pedigüeño bastará para incentivar el crecimiento después de tantos años y con tales efectos perversos. Ni debemos permitir que se nos machaque más como contribuyentes para sostener una administración pública sobredimensionada, ocupada en sí misma y desafecta de los problemas de las personas. Ni comulgar con el poder nacionalista-clientelar que ha repartido en todas las islas hasta que ya no queda nada para finalizar las infraestructuras en Tenerife. Ni la acción política ni las decisiones empresariales son cuestión de fe.

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