viernes, 22 de noviembre de 2013

Filosofía para el REF

(Publicado en el periódico El Día el 22 de noviembre de 2013)

Lo primero. La prioridad que no es prioridad. Me pregunto qué hay en la agenda política canaria más importante (urgente) que la negociación del nuevo REF: ¿los presupuestos?, ¿la lucha contra la pobreza?, ¿contra el paro? El REF, concebido precisamente para eso, para dar respuesta a los problemas estructurales de las Islas que no admiten más maquillaje. Empezar por el principio cuanto antes. Y razón tiene el presidente Rivero cuando reclama que la constitución española recoja sin ambages las cuestiones básicas de nuestro fuero. Seguridad jurídica, claro, tiene sentido, y simplicidad en los instrumentos fiscales; cuanto más simples, más fáciles de publicitar, de ser entendidos y de ser aplicados.

Encuesta. Entre quienes representan la soberanía popular. No ha trascendido qué dice Hilario Rodríguez, por ejemplo, adalid del nacionalismo recalcitrante, ni ningún otro del redil si acaso más moderado, ni de derechas ni de izquierdas. Con toda probabilidad no tienen una opinión fundada ni de las fortalezas ni de las debilidades de nuestro principal texto legal, ni tampoco han disfrutado ni han sufrido sus bondades o sus perversiones, según el caso. Y es que desde lo público solo se observa, no se participa en la actividad económica ni se invierte capital con la exigencia de ser retribuido ni se liquida impuestos. El REF actual fue diseñado por políticos que tenían sus negocios -ellos y sus amigos- y ya se preocuparon de defender sus intereses. El político profesional no entiende y como no entiende, no habla… No hay debate. El inmovilismo con el REF no adolece de falta de consenso, como nos quieren hacer creer, sino de falta de ideas.

Elegir. Obliga a renunciar. Elegir bien, más importante de lo que se da a entender, fomentar la permeabilidad entre lo público y lo privado y exigir las amplias cualidades del líder. Todavía hay quien defiende las listas abiertas aunque solo favorezcan a los personajes de farándula con proyección mediática. Listas a propuesta de los partidos, como ahora, no es mala opción, bastaría permitir al votante tachar dos o tres nombres de la papeleta para que se renovara el elenco.

Filosofía. ¿Continuamos con nuestro estatus de pobrecitos ultraperiféricos o nos incorporamos a la economía global? Parece que el Gobierno trabaja en más de lo mismo, más ficha financiera, más limosna y pretende añadir mecanismos específicos para atajar el paro como si crear empleo fuera un fenómeno independiente al deseado crecimiento de la economía. Discutir la filosofía como primer paso, con las estadísticas del INE encima de la mesa y el análisis de las proyecciones macroeconómicas para los diferentes escenarios. A ver quién se anima a organizar un foro abierto y participativo en el que se debata el futuro de Canarias, los grandes trazos, sin necesidad de entrar en detalle: qué queremos, ¿subvenciones o libre competencia, aduanas o libertad comercial, dependencia o independencia de España y de Europa? Yo ya me he definido.

Detalles. En ellos se pierde la visión de conjunto, el fin último y hasta la cabeza. Primero filosofía y después los detalles. Primero las cuestiones políticas y después las de índole técnica: ¿utilizamos el IGIC para reclamar la recaudación del impuesto de sociedades de toda la actividad mercantil que tenga lugar en Canarias, incluida la extracción de petróleo, en su caso?, ¿eliminamos el IGIC y con él la aduana que impide el comercio electrónico?, ¿qué tratamiento fiscal recibirán las inversiones, dotación y posterior aplicación como establece la RIC o desgravación directa?, ¿reducida tributación para las empresas que se acojan a la ZEC o para toda compañía que cumpla con los requisitos de inversión y generación de empleo?, ¿AIEM proteccionista o puerto franco? Excelente oportunidad para corregir errores. Ah, y seamos osados a la hora de proponer: la UE aceptará si le salimos más baratos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El petróleo de Guinea

Es un país independiente desde 1968, independiente de España, qué casualidad. Algo más de millón y medio de habitantes, algunos menos que Canarias. Pobres de solemnidad y sus dirigentes inmensamente ricos desde que una multinacional norteamericana encontró petróleo hace veinte años.
Teodoro Obiang no esconde su condición de dictador -el que dicta el destino de su pueblo, proclama- y afirma sin pelos en la lengua que no piensa repartir el dinero entre los ciudadanos porque no se lo merecen, son unos gandules que no han hecho nada y él no va a incentivar la vagancia. Creo que entiendo su postura: quiere fomentar la cultura del esfuerzo en el África occidental; loable deseo.
Una nación de contrastes. Las aguas fecales por cualquier sitio, una intolerable tasa de mortalidad infantil y corrupción generalizada (en eso no diferimos tanto). Y mientras, Teodorín, hace el ganso con su Ferrari en París o en Miami.
Una pena. Se ve que los Obiang vienen del lodo y no saben que el dinero es un medio y no un fin. Tampoco se han percatado -aunque sea por propio egoísmo- que no es lo mismo gobernar un estado próspero que una finca insalubre por la que ni ellos mismos pueden pasear con seguridad.
Y no hace falta regalar nada. Basta dedicar esos recursos excedentarios a organizar el país, a infraestructuras, sanidad y educación, apostar por los niños para el futuro pero sin limosnas. Una pena, insisto, gobernantes obtusos que serán recordados como opresores en vez de como benefactores.
Que cada cual establezca su analogía.

(Publicado también en www.elblogoferoz.com)

viernes, 8 de noviembre de 2013

Insatisfechos

(Publicado en el periódico El Día el 8 de noviembre de 2013)

Corolarios. Un servicio que nos complace lo pagamos con agrado -aunque salga caro- si la experiencia supera la expectativa. Una aspirina es un remedio eficaz pero efímero si no descubrimos el origen del dolor: no es lo mismo el síntoma que la avería que lo provoca. Cualquier nueva propuesta es sometida a una crítica que aquello que pretendemos mejorar jamás superaría; aun así no se desanime e insista, no hay otra forma de cambiar el mundo. Válidos en los ámbitos de la empresa y de lo público.

Pagar. Nuestro problema político es de falta de pago: unos que no pueden y otros que no quieren liquidar sus impuestos... y aparece el déficit, cesan las inversiones, el Estado se endeuda y el capital se estanca improductivo en este bucle de "no recaudación-déficit-no inversión-endeudamiento-menos recaudación-más paro": acabar con el fraude nos sacaría de la crisis. No pagar; es probable que a muy pocos les guste lo que reciben a cambio. Ni la educación pública ni la sanidad universal ni la seguridad ciudadana ni la justicia ni las carreteras ni las prestaciones por desempleo ni la pensión de jubilación; no nos gusta ni como limpian las calles ni tampoco los jardines de la plaza. El cliente -el contribuyente, usted y yo- percibe que todo esto no vale lo que nos retienen por pertenecer al sistema y tal es nuestro desencanto que consentimos a quienes tienen el arrojo o la cara de vivir al margen. Somos cómplices y culpables.

Lo público. La búsqueda de la excelencia sería el mejor camino para alterar esa percepción. Si todo aquello que el ciudadano recibe fuera de alta calidad pagaría con diligencia: si los colegios públicos atendieran a nuestros niños también por la tarde, si no se destinara tantos recursos a sostener la corruptela política... O puede que diera igual, que la crisis sea de valores como creen algunos, que la prevalencia de lo individual sobre lo colectivo forme parte de nuestra naturaleza y así nos hundimos, como el escorpión de Esopo, a lomos de la rana.

Presupuestos. Que el consejero Ortiz califica de "sociales", claro, cómo si no, y afirma ufano que el setenta por ciento irá a los servicios que presta la administración autonómica. Tendría que explicar en detalle a qué va a destinar el treinta restante, que es mucha pasta. Podría utilizarlo para invertir en obra pública, como postula Keynes, aunque me da que no, que la tentación de las políticas activas es mucho más potente y casa más con el clientelismo piramidal que tanto ha cultivado nuestro nacionalismo autóctono: la limosna tiene buena prensa aunque el pobre siga de pobre. Analgésico sin receta y a correr. Fomentar la economía no trata de bombear dinero -cantidad que se reduce con cada iteración del bucle- sino de procurar las mejores condiciones para que la actividad de las empresas tenga lugar, condiciones que se consiguen con seguridad jurídica y unas reglas del juego que permitan los mecanismos de la oferta y la demanda. Urge engrasar la maquinaria parlamentaria: simplificar y liberalizar.

El REF. Cuyo debate debe ocurrir. Debate abierto, plural y sometido al examen de la opinión pública. El nuevo REF debe ser algo más que una ley, elevado al rango de plan a largo plazo. Y como tiene enorme influencia en todo lo que ocurre en Canarias está sujeto a intereses de parte que procede destapar. Y salvar la inercia, el miedo y la oposición a cambiar cualquier matiz que condicione las decisiones empresariales de estrategia e inversión, que de eso se trata, de cambiar y de que ese nuevo marco legal sea más propicio para los negocios. El punto de partida del círculo virtuoso: empleo, más recaudación, mejora de los servicios públicos y felicidad de las personas.