viernes, 11 de octubre de 2013

"Ni p... idea"

(Publicado en el periódico El Día el 11 de octubre de 2013)

Zerolo. Eso dijo. A mí me pasa igual. Me da que no nos dicen la verdad ni toda la verdad. Vivo engañado sin tener ni idea. Mutismo, recortes y poco más. Puede que no haya plan y por eso no trasciende ni forma ni fondo, ni calendario ni objetivos. Aunque dé resultado: "La recuperación está a la vuelta de la esquina", afirmó ufano el ministro Montoro, convencido. No sabemos en qué fundamenta su optimismo, quizás una intuición, una revelación o la lectura minuciosa de la evolución de las variables macroeconómicas. Me encanta, lo confieso, incluso el lenguaje retorcido con el que niega la evidencia: "María, esto no es lo que parece".

Luengo. Que se enfrenta a Báñez por dinero. Esta última lamenta el despilfarro en las Islas de mil millones en las políticas activas de empleo en atención a los resultados. No va desencaminada la señora ministra, constata la trágica realidad de miles de personas que siguen sin trabajo a pesar del esfuerzo inversor a cargo del erario. La preocupación del Gobierno de Canarias es lógica pero los mecanismos implementados no funcionan. Para darte cuenta de esto no hace falta ser ministro. Vaya empeño en insistir con acciones ineficaces, tantos ejemplos en Canarias, como si fuera cuestión de azar: "Tira otra vez a ver si te toca".

El paro. La imperante paz social da que pensar. Un tercio de la población activa en situación formal de desempleo -más de la mitad de los más jóvenes- y aquí no pasa nada; el nivel de contestación es más bajo del que correspondería a la magnitud aparente del problema. Burro cargado... ya se sabe, y la gente encuentra camino dentro o fuera del sistema. Un sistema poderoso en el nivel de protección pero sin apenas defensas para contrarrestar los abusos, los pequeños abusos que perpetra la economía sumergida en sus múltiples manifestaciones. En el fondo es un problema técnico de índole fiscal, no político, que debe ser analizado como tal. Establecer el equilibrio entre incentivos y sanciones para condicionar nuestra conducta con un mero afán recaudatorio: el sistema presta servicios -educación, sanidad, justicia, etcétera- que los individuos no estamos dispuestos a pagar de forma voluntaria, no hay más. Aunque, a la vista de la situación, más dramática en los papeles que en la calle, puede que cierto desorden resulte necesario y conveniente. El libre albedrío nunca es mala idea.

Montoro y el REF. Satisfecho con sus previsiones positivas, anuncia que ahora sí se dan las condiciones para acometer la reforma del REF. Debe entender que un nuevo fuero requiere más dinero. Otro que confía en la capacidad omnipotente de los Presupuestos Generales del Estado, subordinación que no ha funcionado del todo bien. Está sujeta a la voluntad de sus señorías y nos deja indefensos ante cualquier incumplimiento; experiencia tenemos. Comenta el ministro que va a negociar el nuevo REF, perfecto. Me conformo con que esté dispuesto a sopesar una nueva filosofía, escuche nuevos planteamientos y acepte debatirlos. Algo tendrán que aportar el consejero canario del ramo, la oposición política o la patronal, que llevan tiempo de reflexión. El reto, sin embargo, es pensar en el ciudadano a largo plazo, propiciar oportunidades y protegerlo de los lobbies y de los intereses de parte. El tránsito a un nuevo modelo será duro: desintoxicación después de tantos años de dependencia y subvención. Una nueva filosofía con más libertad para facilitar que la actividad empresarial tenga lugar.

Bermúdez. Que dijo que poco más podía hacer contra el paro. Y sí que puede, alcalde. Revise a la baja -elimine o suspenda- las tasas municipales por permisos de obra, ocupación de la vía o la actividad económica, déjese de mercadillos y cuide la ciudad. Suba el nivel y ya verá.

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