sábado, 19 de octubre de 2013

Moda emprendedora, fracaso empresarial

Tenga cuidado. No haga caso a la moda y tenga cuidado, porque el fomento de la actividad emprendedora es interesado. Usted -en el papel protagonista de emprendedor- como fin en sí mismo, apoyo gratuito que evidencia tantos intereses. Muchos ganan con el salto al vacío que la crisis propone para los más osados. Muchos ganan pero usted no, al contrario, piense que tiene mucho que perder. Transformar una idea de negocio en empresa no es nada fácil. No se engañe, emprender con éxito no es cuestión ni de formación ni de suerte sino de inversión y de bagaje, términos complejos y prudentes. Ni tenemos cultura inversora ni podemos adquirir tal experiencia sin sufrir años de prueba y error.

Ganan las grandes corporaciones que se enfrentan a competidores de escasa entidad, sin capacidad real: nada que temer de semejante oferta atomizada. Ganan las administraciones públicas, los ayuntamientos y las universidades, que han encontrado dónde entretener a su personal y dan a entender que se preocupan por acabar con el paro y por la actividad económica. Gana votos el legislador tan sensible con iniciativas bienintencionadas que atentan contra la libre competencia... Usted, por el contrario, tiene grandes probabilidades de perder dinero, tiempo, salud e ilusión, por separado o todo junto y a la misma vez. Pero no se desanime porque hay alternativa.

La crisis, que pone en apuros a tantos empresarios, tachados de ineptos, inflexibles, inadaptados o poco imaginativos. Según parece, ya no sirven quienes conforman el tejido productivo y dan empleo. Muchos ya lo han perdido todo y otros tantos no sabrán qué hacer sobrepasados por los acontecimientos. Pero seguro que una amplia mayoría está dispuesta a escuchar nuevos planteamientos, a dar cobertura al entusiasmo y la innovación, porque una idea imaginativa necesita un terreno fértil donde germinar y prosperar. El acercamiento entre emprendedores y empresarios es mi propuesta. Un camino que requiere generosidad por ambas partes para ofrecer ese nuevo enfoque, saber valorar las aportaciones en su justa medida y confianza mutua. Uno más uno siempre suma más de dos. Para el emprendedor la pregunta no es cómo sino con quién.

(Publicado también en www.elblogoferoz.com)

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