sábado, 26 de octubre de 2013

Tres palabras: Fundación Sonsoles Soriano

Diez años. Diferentes maneras de enfrentar las situaciones trágicas a las que nos somete la vida: lamentar la mala suerte o seguir adelante. La muerte de una hija como principio de algo grande, eso es lo que hacen Georgette y Nicolás. Se ocupan de las personas con discapacidad intelectual cuando no tienen a nadie que pueda hacerse cargo. Y ya son cuarenta, cuarenta tutelados. Colaboro con la fundación desde el principio, con nada, con un mísero donativo y toda mi admiración y apoyo. Y no tengo ese problema en mi entorno pero entiendo la preocupación, primero, y la angustia, después, de quienes sí lo tienen.

Ayer celebramos el décimo aniversario de la Fundación Tutelar Sonsoles Soriano en el Real Casino de Tenerife con notable éxito de público y afecto. Habló Nicolás Soriano -fundador, gran orador y magnífico embaucador- para movilizar voluntades; lo consiguió. También Georgette Bugnion -presidenta y alma mater- que nos contó quién es quién en la organización, los agradecimientos y el proyecto de futuro. Pero sin duda, lo mejor de la velada fue el testimonio de los propios tutelados. “Gracias por darme una nueva familia”, dijo uno de ellos en el vídeo. Enorme emoción. Y misión cumplida.

Ya sabe, no lo dude, contacte con la Fundación si tiene ganas de aportar a un proyecto solidario de verdad, sólido y profesional, con resultados palpables. Ya sea tiempo, dinero o cariño. Se puede ser miembro colaborador, voluntario o mero propagador de lo que hace; difunda la labor inmensa de Georgette, Nicolás y su equipo. No se deje contaminar por el pesimismo imperante, crea en la sociedad, en las personas con iniciativa y en los mecanismos espontáneos que hacen que las cosas funcionen mejor. Felicidades por el aniversario, la tribu les debe agradecimiento infinito.

viernes, 25 de octubre de 2013

Censura y connivencia

(Publicado en el periódico El Día el 25 de octubre de 2013)

Informar. Difícil profesión. Mucho más sencillo es opinar aunque no sea gratis. "No hay opiniones sino opinantes" escribió Unamuno y puede que tuviera razón porque no pesan igual las personas que las ideas: a menor relevancia más contundentes deben ser los argumentos. Una sociedad democrática que avanza necesita la implicación de los medios para mantener el equilibro entre los ciudadanos, el poder político y el poder económico. Bravo cuando en este periódico se habla claro en cumplimiento de su obligación y en uso de la libertad de expresión. Callar, faltar a la verdad o escribir al dictado son atributos de la misma traición. Cuando la prensa calla peca de omisión o cuando no ejercita la curiosidad hasta el fondo del asunto o cuando se conforma con transcribir un comunicado oficial. Y no es mala estrategia comercial porque la audiencia siempre es proporcional a la verdad, la profundidad y la independencia.

Subvencionar. Cuatro duros que vienen de Europa que ya pagamos con intereses; "el vicio tiene su propio castigo", que dice Farray. Porque el problema de la agricultura en Canarias no reside en la ficha financiera sino en la falta de profesionalidad en la producción y en la comercialización. Muchos años de apostar por el mago -con todos mis respetos, que la tradición está muy bien y obligado preservar el acervo-, pero la agronomía es, o debe ser, una importante actividad económica. A día de hoy no se encuentran operarios especializados para trabajar en explotaciones modernas ni los técnicos se han incorporado al sector ni surgen verdaderos empresarios agrarios. Nijota y Los Sabandeños estigmatizaron para siempre a los intermediarios, un eslabón clave en el canal que lleva los productos frescos del campo a la mesa. Y la administración pública que interviene sin plan, con tantas interferencias que impiden el beneficioso equilibrio entre la oferta y la demanda.

Enfocar. Sin miedo a las presiones de quienes queden fuera de plano. Para propiciar un cambio, el que sea, no solo debe quedar claro cómo queremos que mejoren las cosas sino también programar la transición, tan larga como sea necesaria. En la agricultura, por ejemplo, la exigencia de retener a cuenta del IRPF en las compras, mantiene en la economía sumergida a un elevado porcentaje de transacciones comerciales; mientras los agricultores sean los que son, un requisito difícil de aplicar por desconocimiento o mera incapacidad de gestión. Y sin factura formal no hay justificación de los costes y sin ella no hay manera de llevar un negocio ni de levantar un sector. Quizás desde lo público lo sepan y miren para otro lado; a ver si el nuevo presidente del Cabildo se da una vuelta por el Merca.

Asesorar. Tantos cómplices necesarios y señalamos a los políticos. Vamos de culo en un país en el que muchos asesores fiscales -o quienes se hacen pasar por ellos- aconsejan a sus clientes (pequeños empresarios) no consignar todas sus ventas ni pedir las facturas de gasto. Sería suficiente intentar que cada cual pague lo justo y no más. No entiendo tal exigencia autoimpuesta de incitar al fraude. Después falla la solvencia y no hay crédito... lógico: los papeles no reflejan lo que vale la empresa y el banco no se fía.

Rectificar. Fernando Fernández, que se confiesa impulsor del calificativo ultraperiférico para las regiones no continentales de la Unión. Vaya error dar lástima, condenados a pobrecitos nosotros y "en dificultades permanentes", con tan efímero éxito político y presupuestario, incapaz de sacarnos a flote ni a Canarias ni a las otras de ultramar que están aun peor. Había (hay) otro camino, porque la lejanía de la metrópoli significa también cercanía a otros territorios con los que podemos ser frontera, como ahora, o servir de enlace. Pues eso, otro enfoque para el nuevo REF.

[Connivencia: (Del lat. conniventĭa). 1. f. Disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven.]

sábado, 19 de octubre de 2013

Moda emprendedora, fracaso empresarial

Tenga cuidado. No haga caso a la moda y tenga cuidado, porque el fomento de la actividad emprendedora es interesado. Usted -en el papel protagonista de emprendedor- como fin en sí mismo, apoyo gratuito que evidencia tantos intereses. Muchos ganan con el salto al vacío que la crisis propone para los más osados. Muchos ganan pero usted no, al contrario, piense que tiene mucho que perder. Transformar una idea de negocio en empresa no es nada fácil. No se engañe, emprender con éxito no es cuestión ni de formación ni de suerte sino de inversión y de bagaje, términos complejos y prudentes. Ni tenemos cultura inversora ni podemos adquirir tal experiencia sin sufrir años de prueba y error.

Ganan las grandes corporaciones que se enfrentan a competidores de escasa entidad, sin capacidad real: nada que temer de semejante oferta atomizada. Ganan las administraciones públicas, los ayuntamientos y las universidades, que han encontrado dónde entretener a su personal y dan a entender que se preocupan por acabar con el paro y por la actividad económica. Gana votos el legislador tan sensible con iniciativas bienintencionadas que atentan contra la libre competencia... Usted, por el contrario, tiene grandes probabilidades de perder dinero, tiempo, salud e ilusión, por separado o todo junto y a la misma vez. Pero no se desanime porque hay alternativa.

La crisis, que pone en apuros a tantos empresarios, tachados de ineptos, inflexibles, inadaptados o poco imaginativos. Según parece, ya no sirven quienes conforman el tejido productivo y dan empleo. Muchos ya lo han perdido todo y otros tantos no sabrán qué hacer sobrepasados por los acontecimientos. Pero seguro que una amplia mayoría está dispuesta a escuchar nuevos planteamientos, a dar cobertura al entusiasmo y la innovación, porque una idea imaginativa necesita un terreno fértil donde germinar y prosperar. El acercamiento entre emprendedores y empresarios es mi propuesta. Un camino que requiere generosidad por ambas partes para ofrecer ese nuevo enfoque, saber valorar las aportaciones en su justa medida y confianza mutua. Uno más uno siempre suma más de dos. Para el emprendedor la pregunta no es cómo sino con quién.

(Publicado también en www.elblogoferoz.com)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Canarias, ¿la última colonia?

Siete islas en el Atlántico con sus playas, sus volcanes y algo más de dos millones de habitantes -el cuatro y medio por ciento de la población española-. Una auténtica potencia mundial en turismo con más de diez millones de visitantes anuales (2013 en cifras récord) que no son suficientes para atajar ni reducir el paro que ya roza el treinta y cuatro por ciento. Frenazo en seco del próspero sector inmobiliario, escaso peso de la industria y un cultivo del plátano sostenido con dinero público. Ahora se debate la conveniencia de prospectar el fondo marino al este de Lanzarote y Fuerteventura en búsqueda de hidrocarburos cuyo hallazgo podría significar un cambio de suerte.
Escribía en ABC José María Carrascal del nacionalismo y lleva razón: “Cataluña parece la metrópoli, y el resto de España, la colonia” con su mayor nivel de vida, industrialización, PIB superior a la media y a casi todas las comunidades autónomas. Incontestables argumentos para desenmascarar al secesionista catalán, su reivindicación de independencia que nada tiene que ver con un movimiento de liberación sino con el afán controlador de sus elites ávidas de poder.
No es el caso de Canarias; Canarias está a la cola en todas las variables socioeconómicas y sí que tiene motivos para cuestionar su relación con España y con Europa. Son reiterados los incumplimientos con las Islas, desde el fallido plan de inversiones que el entonces presidente Rodríguez Zapatero firmó en 2009, hasta la reciente resolución del Tribunal Constitucional que exime al Estado de la obligación de invertir al menos igual que la media autonómica, tal y como recoge el REF -Régimen Económico y Fiscal- canario; obligación nunca satisfecha desde la aprobación de la Ley en 1972, dicho sea de paso. La no aplicación del IVA -sustituido por el IGIC (Impuesto general indirecto canario), varios puntos inferior- no impide que la cesta de la compra sea más cara y obliga a mantener la aduana del todo incompatible con la libre circulación de bienes y servicios que define el pacto europeo, además de obstáculo al comercio electrónico. La reserva del mercado del transporte marítimo Canarias-Península a compañías españolas, otra arcaica práctica sin mucho sentido en un mundo globalizado.
“¿Es esta una situación colonial? ¿O de discriminación?”, se preguntaba Carrascal en referencia a catalanes y vascos después de enumerar su liderazgo empresarial y político; no sabemos qué respondería en el caso de Canarias. Porque con Canarias la relación es de plena dependencia desde la sustitución de la ley de Puertos Francos que entrara en vigor en 1852; aquella era otra filosofía: comercia y búscate la vida. El REF actual, inducido y apoyado por intereses criollos, se basa en las aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado, con ayudas directas -subvenciones y esas inversiones que no llegan-, mediante excepciones al devengo de determinados impuestos y alguna perla proteccionista que señala quiénes mueven los hilos en las Islas. Un fuero compensatorio que no funciona: en Canarias los datos estadísticos son peores en comparación con casi todas las demás regiones, diferencial que se incrementa cada ejercicio.
La concesión de la exploración a Repsol por parte del Ministerio le otorga el derecho a la extracción del petróleo si al final aparece, es decir, que las islas soportarían el riego de la actividad sin obtener ningún beneficio a cambio, ni siquiera vía recaudación de impuestos. El Gobierno de Canarias, incapaz de reconducir la situación ni de avanzar en el consenso, pretende impedir las prospecciones con trabas medioambientales. La posibilidad de que exista petróleo forma parte del ideario de la tímida corriente independentista canaria que lo ve como fuente de ingresos para el sostenimiento del nuevo Estado, según el modelo noruego. Con energía barata, moneda propia y más libertad comercial, el futuro de una Canarias independiente adquiere un nuevo matiz, una nueva posición desde la que capitanear el desarrollo pendiente del continente africano del que forma parte.
El canario se siente canario y profundamente español. Es querido allá donde va y hospitalario con quienes deciden establecerse en su jardín afortunado. Muy poco contestatario quizás por su condición de náufrago, amante apasionado de sus paisajes y de su libertad, ganada a pulso después de siglos de rancio caciquismo. Como en Cataluña, el ciudadano canario también necesita protección frente al nacionalismo, un particular “nacionalismo pedigüeño” habituado a poner la mano, necesita nuevos instrumentos para generar ilusión, inversiones y empleo, dignificar la relación con Madrid y Bruselas. Si Canarias es España, que lo sea.

(Publicado también en elblogoferoz.com)

viernes, 11 de octubre de 2013

"Ni p... idea"

(Publicado en el periódico El Día el 11 de octubre de 2013)

Zerolo. Eso dijo. A mí me pasa igual. Me da que no nos dicen la verdad ni toda la verdad. Vivo engañado sin tener ni idea. Mutismo, recortes y poco más. Puede que no haya plan y por eso no trasciende ni forma ni fondo, ni calendario ni objetivos. Aunque dé resultado: "La recuperación está a la vuelta de la esquina", afirmó ufano el ministro Montoro, convencido. No sabemos en qué fundamenta su optimismo, quizás una intuición, una revelación o la lectura minuciosa de la evolución de las variables macroeconómicas. Me encanta, lo confieso, incluso el lenguaje retorcido con el que niega la evidencia: "María, esto no es lo que parece".

Luengo. Que se enfrenta a Báñez por dinero. Esta última lamenta el despilfarro en las Islas de mil millones en las políticas activas de empleo en atención a los resultados. No va desencaminada la señora ministra, constata la trágica realidad de miles de personas que siguen sin trabajo a pesar del esfuerzo inversor a cargo del erario. La preocupación del Gobierno de Canarias es lógica pero los mecanismos implementados no funcionan. Para darte cuenta de esto no hace falta ser ministro. Vaya empeño en insistir con acciones ineficaces, tantos ejemplos en Canarias, como si fuera cuestión de azar: "Tira otra vez a ver si te toca".

El paro. La imperante paz social da que pensar. Un tercio de la población activa en situación formal de desempleo -más de la mitad de los más jóvenes- y aquí no pasa nada; el nivel de contestación es más bajo del que correspondería a la magnitud aparente del problema. Burro cargado... ya se sabe, y la gente encuentra camino dentro o fuera del sistema. Un sistema poderoso en el nivel de protección pero sin apenas defensas para contrarrestar los abusos, los pequeños abusos que perpetra la economía sumergida en sus múltiples manifestaciones. En el fondo es un problema técnico de índole fiscal, no político, que debe ser analizado como tal. Establecer el equilibrio entre incentivos y sanciones para condicionar nuestra conducta con un mero afán recaudatorio: el sistema presta servicios -educación, sanidad, justicia, etcétera- que los individuos no estamos dispuestos a pagar de forma voluntaria, no hay más. Aunque, a la vista de la situación, más dramática en los papeles que en la calle, puede que cierto desorden resulte necesario y conveniente. El libre albedrío nunca es mala idea.

Montoro y el REF. Satisfecho con sus previsiones positivas, anuncia que ahora sí se dan las condiciones para acometer la reforma del REF. Debe entender que un nuevo fuero requiere más dinero. Otro que confía en la capacidad omnipotente de los Presupuestos Generales del Estado, subordinación que no ha funcionado del todo bien. Está sujeta a la voluntad de sus señorías y nos deja indefensos ante cualquier incumplimiento; experiencia tenemos. Comenta el ministro que va a negociar el nuevo REF, perfecto. Me conformo con que esté dispuesto a sopesar una nueva filosofía, escuche nuevos planteamientos y acepte debatirlos. Algo tendrán que aportar el consejero canario del ramo, la oposición política o la patronal, que llevan tiempo de reflexión. El reto, sin embargo, es pensar en el ciudadano a largo plazo, propiciar oportunidades y protegerlo de los lobbies y de los intereses de parte. El tránsito a un nuevo modelo será duro: desintoxicación después de tantos años de dependencia y subvención. Una nueva filosofía con más libertad para facilitar que la actividad empresarial tenga lugar.

Bermúdez. Que dijo que poco más podía hacer contra el paro. Y sí que puede, alcalde. Revise a la baja -elimine o suspenda- las tasas municipales por permisos de obra, ocupación de la vía o la actividad económica, déjese de mercadillos y cuide la ciudad. Suba el nivel y ya verá.

jueves, 3 de octubre de 2013

Vasos comunicantes

(Publicado en el periódico ABC el 3 de octubre de 2013)

La preocupación de la clase política puede parecer lógica; “hay más que razones”, pensará usted. Como si la resolución de los problemas de cada ciudadano recayera sobre sus hombros por mandato divino. O como si hubiera que inventar algo que hacer para justificar su propia condición de asalariados de lo público. Algo que hacer, sí, para intentar llegar a casa cada día con la sensación del deber cumplido: una necesidad del individuo responsable. La gran pantomima o “el coste de la democracia”, porque en el fondo todo el mundo sabe –y ellos también– que la mayor parte del tiempo su trabajo no sirve para nada. Concejales, consejeros de cabildo, parlamentarios, ¿cuántos en Canarias?, ¿mil?, ¿dos mil?: una pena el talento y la dedicación desperdiciados. Un fracaso del sistema o de sus dirigentes porque los partidos podrían fomentar la propuesta y el debate de nuevas ideas en vez de pretender convertirlos en gestores, muchas veces sin cualificación suficiente ni presupuesto que gestionar. Lo que sobra en las administraciones no son funcionarios; quizás por eso su reforma sigue pendiente.
Anuncia el Cabildo de Tenerife que va a favorecer la contratación de suministros a empresas que contraten desempleados. Qué bien, qué sensibles y comprometidos; llamémoslo “bonito gesto bienintencionado”. Lo grave es que alguno de los impulsores de la iniciativa se crea de verdad que se va a obtener algo más que un titular de prensa. De entrada, al empresario que no ha despedido y que ha puesto sus ahorros para sortear la crisis, a ese, que le den, con perdón. Para esos contratos se requerirá el personal que sea: el nuevo adjudicatario contratará y el actual despedirá en idéntica medida, ¿dónde está la gracia? No habrá otros asuntos a los que prestarles atención.
O el Gobierno de Canarias que le paga la formación a Telefónica con dinero de sus planes de empleo (qué necesidad), cantidades que recauda de los impuestos que abonan las empresas que realizan esa actividad, entre otras, que sufrirán la dura competencia, ¿habrán hecho balance? O cuando mueven Roma con Santiago para evitar la caída de cualquier gran compañía con el argumento de proteger los puestos de trabajo. No entienden que si una empresa desaparece por méritos propios habrá otros operadores que crezcan para ocupar ese hueco en el mercado con equivalente contratación de trabajadores (y quizás con más oficio). Tanto esfuerzo inútil en las políticas activas de empleo y en la dinamización de la economía. Un entretenimiento prescindible, un ahorro inmediato con el que aflojar la presión al contribuyente, el inicio de una nueva era.