jueves, 5 de septiembre de 2013

Liquidez extraordinaria

(Publicado en el periódico ABC el 5 de septiembre de 2013)

Pagar a las farmacias es el principal destino del préstamo que pedirá el Gobierno de Canarias como incremento autorizado del déficit. Después la dinamización económica, los compromisos con otras administraciones -los cabildos, según parece-, algo para carreteras, otro poco para la reducción de las listas de espera, unos millones para el fomento del empleo… en fin. Ampliación de crédito o búsqueda de liquidez, no hablan claro. Que se deba cuarenta millones del consumo de fármacos no significa que haya que ampliar la partida presupuestaria destinada a ese concepto sino poner dinero encima de la mesa, que no es lo mismo. Quiere decir que la previsión de ingresos -en la que siempre hay incertidumbre por razones obvias- no se ha cumplido, que esos recursos no han entrado en caja y, por tanto, no han podido enfrentar las obligaciones de pago, de ahí las deudas.
Imagino que no será fácil la gestión de un presupuesto público de seis mil millones de euros -el que se aprobó para este ejercicio- para mantener el equilibrio entre ingresos y gastos, y que no estén por la labor de confesar el error en la recaudación de impuestos o en las transferencias que se recibe del Estado. Aceptar esta financiación adicional no es mala idea, en ningún caso, aunque podríamos discutir su destino. Porque dispuestos a pagar intereses, que tal sacrificio sea para inversiones, que esto ya está inventado, que endeudarse para financiar los gastos del día a día ya sabemos a dónde conduce. Aunque sin dinero en caja, algo había que hacer, también es entendible.
Nos endeudamos, de acuerdo: son buenas las inversiones, es necesario pagar a los acreedores y se debe corregir la prestación de los servicios públicos deficientes, bien, pero falta algo. Hablan de gastar, de repartir el botín, pero no explican cómo cuadrar las cuentas ni qué medidas adicionales se van a poner en marcha para requerir menos financiación externa en el futuro. El gobierno canario es una potente máquina de gastar ávida de dinero que no plantea en simultáneo reformas a medio plazo. Porque, sobre la gigantesca cantidad del presupuesto anual en vigor, estos doscientos millones son solo un tres por ciento, y ahorrar un tres por ciento no parece un objetivo inalcanzable. No habrá gastos superfluos o partidas para el fomento de la economía que no cumplen el fin previsto, incluidas subvenciones de todo tipo, o mera ineficiencia organizativa; seguro que sí. Falta algo para mejorar las sensaciones: luchar contra la economía sumergida, no intervenir en los mercados, simplificar la burocracia, … poco más.

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