jueves, 8 de agosto de 2013

Gibraltar es Canarias

(Publicado en el periódico ABC el 8 de agosto de 2013)

El profesor García Ramos añora el siglo XIX, con sus compañías británicas y aquel dinamismo mercantil: todo razonamiento converge. Canarias carece hoy de atractivo para las inversiones, sobra intervención oficial, burocracia y todas esas cosas. Sabemos (siempre supimos) que es difícil vivir en unas islas en mitad de la nada, aunque disfrutemos de grandes ventajas competitivas. En 1852 se apostó por las oportunidades y en 1972 por aventar las dificultades; ideas y libertad versus subsidio y protección. Apuestan los políticos con una visión y la sociedad con su complicidad, tantas veces suicida. Como no tenemos ni idea de qué será negocio en el futuro, ni aquí ni en China, parecería razonable no dedicar esfuerzo ni dinero a dinamizar este o aquel sector económico, bastaría un ambiente propicio. Curiosa reflexión del ideólogo del nacionalismo canario tal añoranza, que pone en valor la aportación de los inmigrantes como impulsores del progreso mientras se plantea limitar la residencia, y la apología de la iniciativa privada, tan lejos de la conducta actual de reparto de la sopa ultraperiférica.
Gibraltar está en el candelero, ese objeto del deseo, una minieconomía que genera riqueza en todo su entorno y muchos miles de puestos de trabajo. Será que los ingleses son unos hachas para el business; una pena nosotros, por haber derrotado al pirata Nelson. O quizás sea el especial estatus de la finca ibérica de su graciosa majestad, que permite las transacciones comerciales en condiciones semejantes a un paraíso fiscal, opacidad que urge erradicar, por cierto. Ahora bien, la baja tributación relativa sería un interesante instrumento para Canarias. Relativa en comparación con lo que hay alrededor, se entiende, porque los inversores funcionan así, por ese vil afán de ganar dinero y las pocas ganas de pagar impuestos, comportamiento que tantos beneficios aporta a la sociedad. En la colonia británica hay un puerto, un aeropuerto, comercio, actividad financiera y poco más. Nosotros tenemos infraestructuras y playas, montes, un clima privilegiado, millones de turistas, petróleo y cientos de miles de desempleados. Cabría analizar si Europa admitiría una Canarias libre de impuestos. Puede que no. Habría que demostrar con números que le saldríamos más baratos, negociar menos dinero de subsidios a cambio de más libertad. Parece razonable considerar nuestro carácter diferencial, pero sin limosna. Calcular, además, el retorno de la actividad generada con la no tributación. Una Canarias libre... no está mal.
Y otra curiosidad, quién lo diría, el mismísimo PSOE, que adelanta a nuestros atlánticos nacionalistas con su propuesta de reforma constitucional hacia el modelo federal. Canarias sería un Estado, qué vértigo.

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