jueves, 13 de junio de 2013

Primum non nocere

(Publicado en el periódico ABC el 13 de junio de 2013)

“Lo primero es no hacer daño”. El latinajo me lo chiva Beatriz Baudet que es médico. Aunque no hablábamos de medicina sino de política. Porque podríamos esperar una conducta inocua de nuestros cargos electos, pero no es el caso. Erre que erre con el mismo tratamiento sin reparar en la falta de diagnóstico ni en los efectos secundarios (seguimos con la política). El REF como pócima mágica de los irreductibles canarios en su aldea ultraperiférica. Esta semana se mojó Fernando Clavijo, que presume de no estar al tanto e insiste en la obligación de la inversión media del Estado en Canarias. Ya el Constitucional eximió a Madrid del compromiso. Confieso que me gusta que, todo un secretario general del partido que cogobierna, dé su opinión al respecto y que proponga alguna cosa interesante, como la reducción en las islas de las cotizaciones a la seguridad social; muy bien, seguro que funciona… si también se decide luchar contra el fraude y la economía sumergida.
Pero no me gusta que insistan -Fernando, su partido, su socio en el gobierno y hasta la oposición conservadora- en la RIC y en mantener la misma relación de dependencia con la metrópoli, léase Madrid, Bruselas o viceversa. Los incentivos fiscales directos han perdido credibilidad para el empresariado por gracia de la Agencia Tributaria que interpreta lo deducible a su antojo, sanciona y levanta pies del suelo: pague primero y reclame después. A esto me refiero, tropezamos en la misma piedra, porque se supone que el REF se justifica para compensar las especiales dificultades de la economía canaria, ¡pues vaya batería de medidas nos hemos dado que nos sitúan a la cabeza del paro y a la cola en todo lo demás! Un afamado profesor de economía de la ULPGC, ponente del REF, afirmaba en 2008 que la RIC no había contribuido a la burbuja inmobiliaria… nos dejamos engañar.
Cacarean en Gran Canaria contra la ley turística. Con razón. Y desempolvan el pleito insular, magnífico, buena noticia. Y lo digo en serio, porque el pleito es competencia (sana) y la sociedad que compite, mejora. Guardar el pleito insular en la gaveta nos aplatana, aquí y allí. Aunque Bravo de Laguna se equivoca, a mi entender, porque la nueva ley no beneficia a nadie ni en Tenerife ni en ninguna otra isla, ni se trata de un asunto de estrellas. El problema de fondo es de competencia, fíjese, o de falta de ella. Qué miedo tienen a dejar que sea la propia dinámica del mercado la que establezca qué hotel se debe construir y qué producto ofertar a los turistas, que son los que pagan. La administración se empeña en intervenir y hace daño.

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