viernes, 24 de mayo de 2013

Una segunda oportunidad

(Publicado en el periódico El Día el 23 de mayo de 2013)

Melchior. La irreversibilidad de las acciones como dogma de fe. Hay quien sostiene que un huevo frito no puede volver a su primitiva condición, que no existe mecanismo ni humano ni divino para restituir el ovoide. Y puede ser, aunque al final baste esperar lo suficiente para que ambos estados del mismo elemento -del huevo- acaben desintegrados en sus moléculas básicas. Todo es reversible, afirmo, menos la muerte en su concepción espiritual, según crea cada cual. Reversible, don Ricardo, es la afección a las costas perpetrada por los delincuentes que abusan, por desidia de las administraciones públicas, todo sea dicho, y ocupan la primera línea, edifican y contaminan con sus efluvios la mar salada. A estas alturas no sé por qué me sorprende que usted defienda semejantes atentados contra el dominio público, parapetado, nada menos, en el valor etnográfico de los asentamientos, tremendo. En 2006, Paulino Rivero, entonces alcalde vitalicio de El Sauzal, calificaba como “Un ejemplo para Canarias” la demolición del barrio “pesquero” de El Puertito, en su municipio, ¡bravo! Las fotos del antes y el después ilustran mi argumento. Resta desenvainar y blandir las palas de nuevo.

Servicios. Tuve como encargo profesional analizar el funcionamiento de los servicios públicos en un importante ayuntamiento de las islas. Se pretendía evaluar el contrato, verificar las prestaciones y tratar de ahorrar donde fuera posible. Ni el personal asignado ni la maquinaria ni las frecuencias ni las tareas resultaron ser las que el propio concesionario había propuesto en la oferta que resultó adjudicataria. Un fraude, no cabe duda, un fraude al ciudadano también por parte de los funcionarios responsables del control. La nueva ley que proyecta el PP plantea intervenir aquellas entidades locales ineficientes, quizás se refieran a todo esto y no es mala idea.

Santa Cruz. Se gobierna desde el juzgado, ¿habrá segunda oportunidad?

Aznar. Confieso que me gustó el show de esta semana. Su aparición en escena no es casual. Dijo que él haría lo mismo que Rajoy prometió que haría si llegaba a ser presidente y no ha hecho. Sonó a reprimenda, qué bueno, pocos se atreven a chistar. No creo que repita, aunque bien pensado, hace falta llegar a los sesenta para atesorar la experiencia requerida para asumir un cargo que precisa cierto recorrido vital y perspectiva. Ejercer el liderazgo antes de los cincuenta, como es lo habitual en todos los ámbitos de la política, ofrece mucho empuje y poco temple; los errores, la imprudencia y la cobardía que se pagan con dinero del erario. Una sociedad, la española, que manda a las personas de cierta edad a la playa con su paga, ¿o son ellos los que se quitan de en medio?

Comunismo. Ya salió el anteproyecto de ley que pretende luchar contra los desahucios y las viviendas desocupadas, qué malo improvisar. No pagar la hipoteca va a ser un chollo: tú no pagues, no pasa nada, que el gobierno se la expropia al banco para ti, para que no quedes en exclusión social y tengas una vivienda digna; qué buenos que somos. El café para todos no funciona si no se puede discernir entre los casos de necesidad y los de la caradura; en un país como Canarias, con más de un tercio de economía sumergida, es peligrosísimo plantear una medida de este tipo. ¿Qué banco dará un hipoteca con tal riesgo añadido? El fin del mercado inmobiliario. Alguien debería recordarle a los legisladores que una inmensa mayoría de los canarios tenemos los ahorros invertidos en nuestra vivienda y que estas ocurrencias le restan valor. Lo de fomentar el alquiler requiere que vengan a Canarias unos cuantos cientos de miles de personas que las ocupen, una entelequia, aquí no viene nadie a quedarse porque no hay nada que hacer. De momento.

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