viernes, 3 de mayo de 2013

El ascenso

(Publicado en el periódico El Día el 3 de mayo de 2013)

De primera. Se inauguró esta semana en Tenerife una mediana superficie dedicada a la alimentación. Parecería imposible un nuevo operador en un sector maduro y saturado como este, pero ya ve, siempre cabe quien propone algo distinto. Esa es la esencia del emprendedor. Emprendimiento del bueno, por empresarios que saben lo que se traen entre manos, que invierten y generan puestos de trabajo. Lo otro, el fomento del autoempleo como alternativa para reducir el paro, es una entelequia con escasa probabilidad de éxito. En el mundo de los negocios no se apuesta, no cabe el azar: se diseña la estrategia, se planifica, se buscan los colaboradores necesarios, se pone dinero, conocimiento y mucha dedicación. Y también ganas e ilusión, no cabe duda.

De libro. Nadie es profeta en su tierra. La iniciativa es de los que vienen de fuera, también en este caso, el de esta empresa de alimentación, cuyo lema es "Un cachito de El Hierro en Tenerife". Por eso, señor Rivero, es tan importante que la gente venga a Canarias y se mueva entre las islas. Por eso hay que garantizar los transportes y ser hospitalarios.

De segunda. Eso tiene haber dejado las inversiones en Tenerife para "después de", que está todo a medias y ya no queda presupuesto. Eso tiene casi veinte años de gobierno nacionalista aferrado al poder, hegemonía política que se paga con obra pública. A Tenerife mantener el pleito insular en la gaveta le ha salido carísimo. Usted no me entenderá si hace tiempo que no viaja a la isla de enfrente -dicho sin ánimo de ofender, que conste, sino como mera descripción geográfica-. No me entenderá porque desconoce la magnitud de las infraestructuras de allí financiadas por el Gobierno de Canarias. Muchos millones destinados a resolver con solvencia los problemas de movilidad, necesaria para mejorar la calidad de vida y para que la actividad económica tenga lugar. Ya es tarde, solo queda recurrir al pataleo para tratar de terminar el anillo insular y no olvidar la vía exterior, el segundo ramal de la vía de ronda y otras tantas actuaciones proyectadas. ¿Se da cuenta?, de esto no se habla, chitón, no vaya a ser que se nos desmonte el chiringuito. Habrá quien piense que ahora estaríamos apañados si los hilos se movieran desde Las Palmas, pues eso, haga lo propio y defienda a Tenerife sin tanto pudor; en eso nos dan mil vueltas.

De segunda B. Esperemos que por poco tiempo. El CD Tenerife necesita ascender y no solo en el campo con goles sino también como organización. Imposible quitarle mérito a Miguel Concepción y a su equipo, que han aguantado la mala racha como auténticos jabatos; quien los critica ni se imagina lo que significa gestionar sin medios y siempre observado por la opinión pública. Dicen que hay quien se postula como candidato a la presidencia del club, una persona muy vinculada al mundo del fútbol que todos conocemos. En esta sociedad de observadores pasivos qué difícil que alguien dé un paso al frente, bravo. De confirmarse, sería una excelente noticia porque al Tenerife le hace falta liderazgo positivo, por supuesto, una nueva visión, aire fresco y entusiasmo. En esto estaremos todos de acuerdo, seguro, los que viven el deporte con pasión, quienes nos gusta y quienes no les gusta pero entienden que el fenómeno futbolístico aporta al resto. Me encanta la idea, pero no como alternativa excluyente, sino como solución integradora: ni negar el esfuerzo de los que están ni renunciar al empuje que alguien nuevo podría aportar.

De tercera. Sostener la idea de que la situación mejore aunque hagamos lo mismo, absurdo empeño. El reto es vencer el miedo al cambio. Qué bonito plantear un reto, por cierto, y aceptarlo; de eso va nuestra mundana existencia.

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