jueves, 27 de septiembre de 2012

Julio y Santa Cruz, o viceversa

(Publicado en el periódico El Día el 27 de septiembre de 2012)

NADIE hace lo que Julio. Porque no quieren y porque no tienen actividad profesional a la que volver. La política que se nutre de la sociedad en un ejercicio permeable de quienes, con vocación de servicio público, dedican parte de su tiempo al bien común, de ida y vuelta. Ejemplo a seguir, reto para nuestra joven democracia española. Porque el ejercicio de la política como profesión ya sabemos a dónde nos lleva.
Pagó cara las disputas de corral y el estertor de la alianza de las civilizaciones. Difícil defender tales siglas en aquel momento; temerario, iluso, quizás. Porque la idea de Julio como alcalde tiene buena pinta desde que anunció su candidatura, aun ahora. Porque hay muchos a quienes su religión les impide votar al PSOE -aunque Pérez comande la lista- y porque otros tantos no se fían de su intuición como la más hábil herramienta para detectar y apostar por el carisma del que andamos tan escasos.
Condenados a entenderse. Porque la presente legislatura tuvo que haber sido la del consenso (¿estaremos a tiempo?), la del gobierno de concentración: frente común ante un enemigo más feroz que el adversario político. El interés general no admite afiliados, solo ideas, capacidad de priorizar y enfoque. No está la cosa para diatribas estériles. Y así pensaron todos los partidos al confeccionar sus listas, plagadas de caras nuevas, con personas preparadas, verdaderos equipos de gestión..., salvo muy escasas excepciones. Condenados están a entenderse por el interés general.
Y eso tiene ser bisagra, una posición de privilegio cuando los otros deciden no congeniar. Porque Julio Pérez podría haber pactado ser alcalde, con José Manuel y su equipo o con Cristina y el suyo; bueno, quizás la lideresa eclipsada se hubiera refugiado como diputada regional. O incluso haber planteado una integración total con lo mejor de las tres alternativas o lo mejor del pleno en su conjunto. Estoy convencido de que cualquier negociación no condicionada siempre habría colocado a Julio de alcalde. Pero ¿qué más da?, pensará usted. Pues sí que da, y mucho, porque todo proyecto necesita un líder. El líder que genera visión y arrastra voluntades, no hay más, forma parte de nuestra condición humana.
Santa Cruz, mi querida Santa Cruz, aguarda paciente el rescate, imbuida en tal sopor, desafío para los valientes, que se empeñan en defender tu honor en los fortines de Añazo. Ánimo a los que se quedan. Porque no es fácil lidiar con el día a día de la estrechez y los recortes. Queda mucho por hacer. Inaplazable pensar en la ciudad a largo plazo: qué queremos que sea, sin nostalgia, y enfrentar el futuro con ilusión. Santa Cruz debe vivir.

1 comentario:

Federico García Barba dijo...

Incisivo análisis político de nuestra realidad local.
Consenso entre todos los partidos es lo que más se necesita para salir de este hoyo en que nos hemos metido. Incluyendo lo mejor de todas las visiones.
Y, además, grandes dosis de carisma y liderazgo, dos grandes palabras que designan un mineral dificilísimo de encontrar en estos tiempos.
Lástima que haya muchos que no lo entiendan y prefieran seguir aventando el estiércol, señalando de paso a los malos de la película.
Será que pretenden vender periódicos y adquirir notoriedad. Un objetivo miserable que no ayuda para nada a resolver este lío.