jueves, 12 de julio de 2012

Contra el nacionalismo y la emigración

(Publicado en el periódico El Día el 12 de julio de 2012)

DOS POTENTES reflexiones. La primera sobre el nacionalismo, en contra. La segunda sobre la emigración, a favor. Tan a favor que propongo que sea obligatoria. Y no solo aplaudo al que viene, que también, sino al que se va, que aportará su entusiasmo allá donde el destino le lleve. Al nacionalismo no le gusta la emigración. Los que vienen, que saben lo que hay por ahí, son una amenaza al "statu quo", y los que marchan escapan de sus dominios. Incomestible propaganda oficial del "yo me quedo". Pero no haga caso, rebélese, que viajar y abrir los ojos cura hasta al nacionalista más radical. Y cuanto más lo pienso, más agradecido de la tenacidad del emigrante: qué sería de Canarias sin aquellos que encontraron al llegar la inspiración para sus negocios, empezaron una nueva vida y liberaron a tanto medianero de su condena.
El nuevo REF -que inicia trámite parlamentario- pretende incentivar la contratación de residentes en la licitación pública, residentes en la UE o en España o en Canarias o en cada una de las islas, quizás en cada municipio o en cada barrio. Otro paso atrás de CC; el proteccionismo lo carga el diablo. "Porque somos de aquí", vaya mérito. Y me atrevo con el ejemplo de nuestra tricentenaria universidad -tan poco influyente y nada contemporánea-, que agoniza hemofílica tras décadas de ingerir su propia savia. La sociedad también necesita oxígeno, otras formas de pensar, valentía, imaginación, otra visión de futuro.
Podríamos fomentar lo contrario: que vengan muchos, cuantos más mejor, y no solo a trabajar, sino a vivir y a invertir; ¿no nos dedicamos a eso? Tenemos experiencia. Con suerte aparece alguno de los que tiran del pelotón. No sé, señor Rivero, si usted ha visto demarrar a alguien motivado por una subvención o por la promesa (que no podrá cumplir) de un puesto de trabajo, los fundamentos de "sopaboba" de su política ultraperiférica. Faltaría analizar a quién beneficia, si es que beneficia a alguien, o nos hace a todos más pobres, lelos y pobres.
E insisto en la idea de emigrar, emigrar del terruño patrio a donde sea, créame, por unos años o por una vida. Debemos alentar a los más jóvenes a estudiar fuera, a conocer otras culturas y a no conformarse. Empujarlos a participar en este mundo globalizado que les ha tocado vivir: en esta era tecnológica, las personas y sus emociones cobran mayor importancia.
Ah, importante, no confundir nacionalismo con independentismo, que son cosas distintas. El nacionalista necesita formar parte de un todo para conseguir favores con el argumento y el chantaje de su "hecho diferencial" ligado al territorio; tremendo. El que persigue la independencia, estemos o no de acuerdo, solo anhela ser libre. Ser libres, otra conclusión interesante.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo, estando de acuerdo con la filosofía que respira tu artículo (no sé cómo se coló en un periódico de claro nacionalismo provinciano, por otra parte), creo que hay que apuntar dos matices importantes.
1) Canarias vive del turismo, y, lamentablemente, dicha industria, por estar enfocada como está y por ser un sector económico donde el idioma es su mayor tesoro, ha supuesto una emigración a Canarias sin precedentes en los últimos años. No se trata de dar de comer a los de aquí para evitar que a gente de fuera venga, es que creo que no te has enterado, ya han venido (en los últimos 15 años Canarias ha pasado de 6 millones de turistas a 12 millones. Eso nos debería llevar a un índice de paro muy bajo, pero la consecuencia ha sido que la población se ha incrementado de un millón y medio a dos millones y medio, saca las conclusiones).
2) La independencia no tiene que ver con ser libres (libertad). LA libertad es un derecho individual, pertenece a la persona, no al colectivo. Uno puede ser perfectamente libre independientemente de la organización del estado (una Canarias independiente, una Canarias Comunidad Autónoma o una Canarias manejada desde Madrid). Mientras el individuo sea libre para expresar su opinión, para circular, para escribir, para asociarse, etc., da igual la organización del territorio, pues, al fin y al cabo, la independencia solamente es eso, una forma de organización territorial. Un saludo.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

Estimado Anónimo,
Mi colaboración en el periódico no está sujeta a censura y, de hecho, han sido publicadas opiniones mías que no comparten su línea editorial. Eso se llama libertad de expresión, exquisita en el caso de El Día.
Respecto a 1) usted da en el clavo; ¿qué hemos hecho mal para que pese a tan fabuloso negocio turístico tengamos esta tasa de desempleo?
Respecto a 2), creo que usted no entendió el matiz... Por un lado, presento al independentista como más inofensivo que el nacionalista. Para terminar me refiero exactamente a eso que usted comenta, a la libertad individual.
Muchas gracias por leerme. Atentamente.

Anónimo dijo...

Lo dice alguien q se dedica profesionalmente a despedir. Así, viendo los toros de lejos yo también soy optimista nato