jueves, 24 de noviembre de 2011

El personal sanitario en pie de guerra

(Publicado en el periódico El Día el 24 de noviembre de 2011)

PERO qué se creen. Es vergonzoso. El país sufre una situación de profunda crisis económica y estos irresponsables agravan aun más la saturada prestación de este servicio básico. Indignante. Que los funcionarios vayan a la huelga en la sanidad pública evidencia también una honda crisis de valores, no solo por ellos, sino por la escasa contestación del resto de la sociedad.
Porque, en realidad, ¿qué piden? Ni periodistas ni los propios responsables políticos han sabido descifrar qué se esconde detrás de estas jornadas de paro. Dicen que se va a destruir no sé cuántos puestos de trabajo y que se va a mermar la calidad del servicio que recibe el ciudadano. Por muy denunciable o injusto que fuera este nuevo escenario, en su caso, no es motivo suficiente para declarar una huelga. El derecho a la huelga está pensado para otra cosa.
Cuando escuchamos que el personal sanitario pone el grito en el cielo por tener que trabajar las treinta y siete horas y media a la semana (que establece el estatuto de la función pública, la ley, ojo), solo se me ocurre preguntar quién autorizó que se vinieran realizando solo treinta y cinco. Y por qué nadie -¡ni siquiera la oposición!- pide explicaciones por esas dos horas y media no trabajadas de tantos miles de funcionarios durante tantos años.
Y luego nos escandalizamos con las pensiones que el gobierno griego pagaba a sus difuntos... Esto es mucho más grave, porque unos y otros son cómplices del fraude. Fraude a los ciudadanos, a los contribuyentes que apechugan con las inclemencias del paro o las penurias que padecen sus empresas. Tremendo. Y no les da vergüenza; los representantes sindicales confiesan su disgusto en rueda de prensa.
Y digo yo que tendrán nombre quienes firmaron esos acuerdos en los que se pactó reducir la jornada con sus carísimas consecuencias, expedientes que dormirán en algún archivo el sueño de los justos. Qué falta hace que alguien pague y se responsabilice, de una vez por todas, por perpetrar semejante atraco al erario. Sí, amigo, atraco a usted, a mí y a todos.
Por si fuera poco, los convocantes justifican el paro como protesta contra los recortes que la Administración plantea para reducir los gastos y tratar de equilibrar las cuentas, es decir, que expresan beligerantes que no están de acuerdo, que les parece mal esa solución, vaya. Otra grave incongruencia: van a la huelga para hacer política, mas no sorprende tal conducta sindical.
A estas alturas, con la que sigue cayendo, aún no se prohíben huelgas ilegales de estas que no persiguen mejoras laborales; quizás todavía no hemos tocado fondo.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Técnicas de Inspección de los Servicios Públicos

Hoy terminé de impartir esta interesante acción formativa para los Inspectores de Servicios del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, doce horas de intenso trabajo en equipo. Enorme interacción entre todos los participantes: razonamos el cómo y el por qué y conseguimos alinearnos con un nuevo enfoque de los servicios centrados en el ciudadano.
A los asistentes gracias por aguantarme y haberlo hecho tan fácil, he aprendido mucho.

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿No piensa votar? Permítame describir el escenario perfecto

(Publicado en el periódico El Día el 17 de noviembre de 2011)

IMAGINEMOS que hoy es lunes. Ayer los ciudadanos cumplimos con nuestro deber constitucional y acudimos a las urnas. Vaya éxito. A las nueve de la mañana todos los partidos tenían el mismo número de votos, ninguno; a las ocho de la noche ya no.
Hubo algo de abstención, claro, esquiroles que serán condenados a trabajos forzados por desobediencia civil. Y también algunos cientos de miles de votos nulos que expresan el desencanto con los partidos políticos con los candidatos, con el sistema electoral, con su perra vida o con lo que fuera. Confieso que no entiendo muy bien cómo quieren que las cosas cambien si se mantienen al margen. La "revolution" sin mojarse es como el invento de la ducha con agua seca.
Mágica noche electoral. Aunque sin fuegos artificiales, solo rictus de responsabilidad contenida y algunas ganas de llorar. Y todos los partidos ganaron como viene siendo habitual. Porque no hubo mayoría absoluta como auguraban las encuestas, que no descontaron que el voto es individual, secreto e intransferible. Resultado de una democracia madura que sabe lo que se juega.
Y el PP recibió muchos votos. Los más, entusiastas con la expectativa de reflotar el modelo, creyentes en que la confianza que inspiraría el nuevo líder aplacará la voracidad de los mercados, volverá a dar valor a su vivienda y a activar la economía, no entendieron que lo inaplazable es imaginar y poner en práctica otro modelo. Además, otros tantos hartos que solo pretendían un cambio de rumbo.
Mientras, el PSOE y su enorme base electoral, que le cuesta ceder algo más que el entusiasmo, imposible debacle aunque el aspirante no se desmarcara del etéreo ZP (¿quién era ese?), aunque no supiera explicar que cualquier otro en el Gobierno hubiera hecho lo mismo, que contra el paro a corto queda poco más que garantizar la prestación ni que contra la desaceleración no se puede frenar la administración pública en seco sin que el sistema descarrile.
Los nacionalistas también recibieron su parte: siempre hay quien piensa que los intereses locales los defiende mejor el que lleva las siglas de la patria chica, como si los otros elegidos no adquirieran el mismo compromiso con sus votantes. Quizás cuesta discernir entre el interés particular y el interés general. También UPyD, que representa la social-democracia moderada, e Izquierda Unida, que obtuvo la representación de quienes no quieren dejar morir el comunismo.
Imaginemos que sigue siendo lunes, día de grandes titulares: España enfrenta el futuro con esperanza después de la comparecencia conjunta de los cabezas de lista de todos los partidos con representación parlamentaria para anunciar el primer gobierno de concentración nacional.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Y cayó el Gordo en la isla de El Hierro

(Publicado en el periódico El Día el 10 de noviembre de 2011)

EL TIEMPO geológico se acompasa a nuestra efímera existencia. Inmensa fortuna poder vivir semejante fenómeno único. El verbo se hace carne: la teoría del nacimiento de las Islas Canarias ahora con un ejemplo práctico, para ver y tocar. No está escrito, no hay antecedentes históricos o prehistóricos del afloramiento de una nueva isla, islote o lo que al final nos regale el capricho de la naturaleza.
De momento prevalece el dramatismo, la precaución extrema. Pero ya está. Ya pasó el susto una vez que el magma decidió aparecer por un lugar deshabitado de la mar océana. Ahora comienza el espectáculo. Y ahí es nada; quién da más: ¿qué destino es capaz de ofrecer el nacimiento de una isla a cuatro horas del corazón de Europa? El Hierro a finales de 2011; turismo en estado puro, la vivencia que deja huella imborrable.
Y me pregunto si hay alguien que esté pensando en esto, en cómo gestionar la avalancha de curiosos que se avecina -como yo mismo y toda mi familia-, que no dejaremos ni locos pasar la oportunidad de contemplar el prodigio por primera y quizás única vez. Y digo que debería haber alguien que organice las visitas, un comité de expertos; otro pero con visión comercial y el afán mercantil de generar riqueza. De la hecatombe que no llegó surgen, inesperadas como el propio volcán, enormes posibilidades.
De entrada deberíamos disponer de una lista donde apuntarnos para reservar turno, con su entrega a cuenta (dinero con el que pagar las ayudas a los afectados por los meses de incertidumbre) y un programa con las alternativas para visitar la erupción, por tierra, mar y aire, con la oferta de transporte, alojamiento, manutención y actividades complementarias. Podría estar pensado para los bolsillos más modestos, con una "Mirinda" y unos prismáticos; y también para quienes pagarían lo que fuera por desembarcar con casco y armadura en la nueva isla, bajo la densa lluvia de piroclastos.
Habrá quien no se atreva a permitir que alguien se acerque y prefiera mantener una actitud que infunda compasión como si se hubiera consumado la catástrofe. Y habrá que argumentar que no está la cosa para lamentaciones, tanto que se habla de aprovechar lo poco que nos ofrece tan extraña coyuntura de crisis. Y además buscaremos ejemplos en otras partes del mundo, desde las aulagas que arden con el mismo fuego magmático en Lanzarote, a la inolvidable experiencia frente al gigantesco glaciar en los fiordos del sur andino, ninguna exenta de riesgo asumible cuando la exposición es voluntaria.
Dar a conocer el volcán es el reto de organización en Canarias que nos permitirá cambiar el ánimo, el necesario primer paso para enfrentar el futuro.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cómo relanzar una empresa - Valladolid



HAY VARIAS formas de sobrevivir la actual coyuntura económica. Y hay quien afronta los problemas con optimismo y visión de futuro. Este jueves en la Escuela de Empresariales de Valladolid, Pablo Zurita Espinosa, interim manager, dará las claves para reorganizar el negocio y seguir adelante.

“Los nuevos tiempos exigen respuesta por parte del empresario. No cabe esperar a que las cosas mejoren, debe anticiparse y pasar a la acción” afirma el ponente con energía y entusiasmo. Zurita presentará su segundo libro “Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial”, publicado por Editorial Ra-Ma, que habla precisamente de eso, del necesario nuevo enfoque en el comportamiento del empresario, al cual exige responsabilidad, capacidad de análisis, de planificación, confianza en sus trabajadores y empatía con sus proveedores y con su competencia.

Esta propuesta del Club Emprende está enmarcada entre sus múltiples iniciativas para el apoyo a las empresas y el fomento de la emprendiduría. La charla, de entrada libre, dará paso a un debate sobre este tema de actualidad y gran interés, y posterior networking para potenciar los contactos entre los asistentes.

El conferenciante, Pablo Zurita Espinosa (Santa Cruz de Tenerife, 1970) es experto en la introducción de cambios en las organizaciones y en la cohesión de equipos de trabajo. Fue gerente del Consorcio de Bomberos de Tenerife (2005-2007), responsable de varias compañías dedicadas a la gestión de servicios públicos y empresario. También es autor del libro “Cómo encontrar trabajo. Guía práctica” (Ra-Ma, 2010) y colaborador habitual en radio y en prensa con artículos de opinión sobre temas sociales y de empresa.

La conferencia será en el Salón de Actos de la Escuela de Empresariales de la Universidad de Valladolid, en el Paseo Prado de la Magdalena, a las 20:00 horas del próximo jueves 10 de noviembre.

(Así lo recogió EL MUNDO en Castilla León: enlace)

jueves, 3 de noviembre de 2011

Solo Santa Cruz

(Publicado en el periódico El Día el 3 de noviembre de 2011)

RECORRE la ciudad la luz que amanece. Sobre las calles prestadas, ajenas. Santa Cruz que es de todos pero que no es de nadie. Una flor mustia. Será que creció tan rápido, será que no calan raíces sobre la tosca ni quedan cenizas esparcidas entre los barrancos de Añazo ni nadie que se acuerde.
-Pero ¿de qué me habla?
Empezó a morir cuando alguien la compró con dinero. No sabemos quién fue ni cuándo. Quizás no fue premeditado. Y ocurrió que llegó mucha gente, fue eso, sí, seguro, es que creció tan rápido... Y todos los que somos de Santa Cruz, de viejo o de nuevo, lo somos pero no alardeamos, por si acaso.
-Dijo zutano que era de Santa Cruz, pero qué va, resultó ser de El Toscal, mira tú.
Y al principio fuimos el "luminoso portalón de Tenerife", como escribía mi abuelo en La Tarde, que sí era de Santa Cruz -el último vespertino- y sí la defendía y para eso nació, para defender a Santa Cruz cuando perdió la capitalidad de Canarias allá por 1927. Santa Cruz capital de Canarias: no nos lo creemos nosotros mismos, ni que lo fuimos ni que lo somos. Y hasta el Cabildo se lleva sedes a La Laguna y nadie hace mención alguna, nada, ninguna queja: el coronel no tiene quien le escriba ni Santa Cruz quien la defienda.
Incomprensible desapego, quizás genético, que trato de descifrar en balde. No quiero pensar que haya quien pueda hacer algo y no actúa. O puede que sí, que entre todos la queramos más y la sintamos propia y actuemos todos a una, con amor a la madre natural o adoptiva, según el caso.
Y ese día, el de la ansiada reconciliación ciudadana -pongámosle fecha, himno y bandera-, habrá que recuperar la conciencia, individual y colectiva, para dos cosas: para exigir al que gobierna y para corregir nuestra propia conducta, cada uno con su responsabilidad.
Y me refiero a cuestiones muy terrenales. Que como viandantes nos resulte inadmisibles los contenedores de basura en la plaza de San Francisco (y al que los puso también); que no dejemos basura a cualquier hora en cualquier sitio; que no aceptemos sin más a los personajes que viven en la calle y amenazan la convivencia; que no traguemos con mercadillos ni vendedores ambulantes más propios de otros tiempos; que no veamos normal el abandono a la avenida de Anaga ni nos resignemos a que se eliminen nuestros flamantes laureles de indias.
Santa Cruz solloza con llanto sordo, huérfana. Qué nos cuesta amar a Santa Cruz, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.