lunes, 3 de octubre de 2011

Los que faltan por irse al paro

Qué pasará por la cabeza de tanta gente malhumorada en su puesto de trabajo. Es tan habitual un bufido, una mala contestación o que pasen olímpicamente de nosotros, que ya casi ni nos damos cuenta. Gran pacto de Estado para la relegar la atención al cliente al ostracismo.
De qué vale el esfuerzo inversor, la refinanciación del endeudamiento, la aplicación de la última tecnología, el más preciso control de gestión financiera, si al final nuestro negocio depende de las ventas y las ventas de la satisfacción de nuestros clientes y ésta de la calidad del servicio recibido y esta última de ese antipático empleado...
Su inversión, avispado empresario, confiado accionista, está en manos de alguien gris al que no le gusta su trabajo y que tiene la osadía de tratar mal a sus clientes (los de usted). Y mientras usted no preste atención a este particular su empresa se hundirá sin remedio.
Quizás alguno le eche la culpa al Gobierno (da igual cuál) porque el sistema educativo no forma ciudadanos más alegres, más educados, más conscientes o más serviciales. La culpa siempre es de otro.
Si por contra resulta que usted es de esos que le molesta atender a los clientes, hable con su jefe cuanto antes para que lo mande al paro, anticipe el cierre de la empresa y evite que todos se queden sin trabajo.
Detectar contra quién luchamos es lo más importante, el punto de partida.

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