jueves, 22 de septiembre de 2011

La extraña cita electoral de noviembre

(Publicado en el periódico El Día el 22 de septiembre de 2011)

La princesa está triste,
¿qué tendrá la princesa?
Rubén Darío

DEBE DE SER cuestión de costumbre, mayoría de edad democrática, hartazgo con la política o la simple búsqueda de mejores cosas que hacer o en las que pensar por parte del aletargado votante. Parece que hay ganas de que acabe la era Zapatero, pero no llegamos a percibir esta próxima legislatura como algo ilusionante ni siquiera para aquellos que ya se ven ungidos con la mayoría absoluta. El entusiasmo o su ausencia no son cuestiones baladíes; el pasotismo tampoco.

No hay ruido mediático ni a nivel nacional ni mucho menos en provincias (y nosotros somos de provincias, por el momento). Tan solo el aspirante Rubalcaba se esfuerza en distinguirse del que fuera su jefe. Rubalcaba dice sí en el que debe ser el proyecto de marketing político más apasionante de los últimos tiempos. Los demás aguardan pacientes que ocurra lo que tiene que ocurrir en el buen uso de la máxima de "mejor estar callado; no vaya a ser que meta la pata".

Nuestro elenco político autóctono está triste. Bermúdez esconde su melancolía detrás del "power flower" con evidente incoherencia entre lo que dice y cómo lo dice; Paulino mantiene el rictus incapaz de entender y respetar la libertad de expresión que ampara las críticas a su comportamiento público; hasta el ínclito Rajoy -triste aspirante- no puede atenuar su agonía, acongojado quizás porque no sabrá qué hacer después de. Aquí no sonríe nadie.

Y Miguel Concepción también está triste, tristísimo; mas nuestro equipillo trata de no contagiarse y gana. Y Ricardo Melchior también y renuncia al Senado y se conforma con el Congreso: Tenerife se le ha quedado pequeño. Todos los que mandan están tristes, ¿a dónde iremos a parar con tan evidente triunfo del desánimo? Los medios de comunicación vociferan pesimistas cualquier noticia que admitiría seguro un enfoque más positivo. Pesimismo preventivo, qué pena, generación perdida por el liderazgo inútil de tanta gente gris.

A estas alturas no sabemos quién se postula a representarnos en Cortes; ¿y qué más da?, pensará usted. ¿Quiénes eran los que nos representaban antes, quiero decir, los que nos representan ahora? Ni idea. Yo tampoco. Solo conocemos a Pepe Segura y a Ana Oramas, que intervino triunfal en un pleno para reclamar no sé qué de Las Chumberas, con escaso éxito, por cierto; vaya sentido de Estado, qué nivel. Estará triste.

No, no. No nos daremos por vencidos. Los que somos felices y vivimos con optimismo y entusiasmo triunfaremos; ganaremos la partida a quienes están tan cómodos en el lado oscuro. Cada vez somos más y en algún momento nos colaremos en las listas. Ojo.


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