sábado, 30 de julio de 2011

20 de noviembre, ya no queda casi nadie de los de antes y los que hay han cambiao

Jugada maestra. El día 20 que no es de abril, pero la letra de Celtas Cortos viene al pelo. En el 75, en el 20N no hubo colegio, gran sesión de dibujos animados en la televisión pública (la única) para conmemorar sutil acontecimiento.
En este 2011 España se enfrenta a su destino. Izquierdas o derechas y para tal decisión nada mejor que el simbolismo franquista. Este Rubalcaba sabe de lo que habla.
Tiene razón González Jérez en su columna de ayer viernes que identifica el mito de la excelencia de los gobiernos de Aznar, mito con pies de barro, y la sorpresa de los propios electores del PP que verán más de lo mismo en el paupérrimo candidato conservador.
Porque podremos estar hartos del talante de ZP y su demostrada inutilidad para ver algo de luz en el túnel de esta crisis que ahonda sus raíces precisamente en la boyante etapa de las bodas en El Escorial, pero la sensación es que la alternativa es aun peor y mucho más sosa, si cabe.
Este señor con barbas (¿tendrá algo que ocultar?) no tiene capacidad de liderar nada y mucho menos un país ávido de alguien que lo conduzca en la tesis del optimismo, en la reconstrucción de los valores, en el enfoque de lo importante sobre lo "políticamente correcto".
Más de lo mismo.
En cualquier caso nos enfrentamos a un curioso ejercicio sociológico: nuestra España maltratada siempre sometida al poder de nobles y caciques se enfrenta a una dura tesitura.
Sarna con gusto no pica. Aunque después nos arrepintamos todos.

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