jueves, 30 de junio de 2011

Seis propuestas para el cambio de rumbo

(Publicado en el periódico El Día el 30 de junio de 2011)

HABRÁ QUE hacer algo. La economía está triste y cunde el desánimo: intolerable. Tic tac, el tiempo pasa y todos se quejan y esquivan el consenso y buscan culpables y los encuentran. Mas no es suficiente.
Y nos propusimos desarrollar seis ideas para mejorar este país, para mandárselas a ZP a la Moncloa, gratis, para contribuir en positivo, para dejar de ser plañideras, para pasar a la acción. Y al pensar en ellas, en las seis propuestas, llegamos siempre al mandamiento único: lúchese contra el fraude. En España tenemos un problema de fraude generalizado, arraigado en la sociedad, incompatible con el bien común.
1. La lucha contra el fraude, no solo como tarea de administraciones públicas o del Gobierno, sino como reto individual. Acción colectiva para erradicar el fraude instalado en todos los estratos: el pequeño cotidiano y consentido y el gran engaño perpetrado en defensa del interés particular por encima del interés general. Usted sabe de qué le hablo.
2. Pensamos en proponer la simplificación de las relaciones laborales, con un Estatuto de los Trabajadores universal, de obligado cumplimiento, para todos igual, que fije los mínimos irrenunciables, que permita eliminar los convenios colectivos para jugar en igualdad de condiciones la aventura del libre mercado. Pero ya existe y falla el abuso de empresarios sin escrúpulos y falla también la irresponsabilidad sindical de exigir lo inimaginable.
3. Podríamos plantear transformar el subsidio de desempleo en un seguro de paro. Cotizar (cuando se trabaja) y recibir la prestación (cuando no se trabaja) dentro de un mismo sistema enlazado y ágil. Evidencia la realidad actual de quienes cometen fraude (institucional) y entienden lo público como pequeños reinos sin aplicar un mínimo de sentido común.
4. Habría que hablar también de eliminar administraciones públicas, adiós a la duplicidad de competencias y al despilfarro de dinero de los impuestos en asuntos que no son propios. Idéntica conclusión: aplíquese la ley y la cabeza, la estructura del XIX es incompatible con la realidad del siglo XXI.
5. En lo económico el fraude se llama economía sumergida. Quienes la practican lo saben y quienes se aprovechan también. Quizás habría que permitir desgravar en el IRPF todo tipo de gastos para obligar a pedir factura. Hablamos de comportamiento individual, claro.
6. Y a los poderes públicos habría que pedirles que no se engañen en la lucha contra el paro, que se limiten a procurar las condiciones para la actividad empresarial y a fomentar la inversión privada mediante concesiones de obras y servicios públicos, para que mejore nuestra calidad de vida, para implicar al sector financiero en la economía real, para mejorar la liquidez del tesoro público y para atraer capital extranjero. Necesitamos ayuda.

(Pablo Zurita es Ingeniero Agrónomo e Interim manager)

domingo, 26 de junio de 2011

"Las papas: menos jablar y más jacer"

Eso nos dice en profesor Rodríguez Brito en su artículo del periódico El Día.
Y que lo diga él tiene su aquello. No solo ha sido Consejero de Medio Ambiente del Cabildo durante veinte años, sino que su partido lleva en el Gobierno de Canarias desde principios de los noventa sin interrupción y es artífice -según ellos mismos se encargan de recordar- de las negociaciones del REF y de todos esos artificios que ahora denuncia.
Primero pensé que era un artículo de autocrítica, pero no, se refiere a los poderes públicos en general. Y no pretendo meterme con don Wladimiro, al que le tengo afecto personal, sino poner en evidencia la escasa influencia que tenemos los ciudadanos para cambiar unas reglas del juego (esto de la papa) que nos hacen cada día más pobres. Los ciudadanos y los propios políticos.
Sorprende que no aproveche para proponer cosas nuevas, insiste en hablar de aranceles, más de lo mismo.
O le ponemos imaginación al tema o la agricultura en Canarias será fagocitada por los intereses del "mercado mundial" y de los grandes importadores.
Permítanme que insista en el sistema de regulación mediante la aplicación de precios mínimos, la papa sería el cultivo perfecto para empezar, como prueba piloto. Con el precio mínimo de venta al público fijado por ley compite sólo la calidad, y en eso nuestra papa es invencible.
De esto hablaba yo en mi post de ayer "La decadencia del cultivo de la papa".

(Pablo Zurita Espinosa es Ingeniero Agrónomo)


sábado, 25 de junio de 2011

La decadencia del cultivo de la papa

DICEN que así no se puede. Muchos amenazan con dejar la papa en la tierra antes que malvenderla a cualquier precio. Otros que están indignados, en este caso con las prácticas de dumping que hunden los precios de los alimentos de primera necesidad.
No es muy inteligente dejar las papas en la tierra si uno quisiera más adelante cultivarlas de nuevo en esa misma parcela, por aquello de las plagas y enfermedades... como argumento tiene poco peso.
Representantes de las Administraciones Públicas animan a la población al consumo de papa local, qué ilusos; argumentan el beneficio para el campo, el medio ambiente y el paisaje. Si este tipo de consejos calara en la población no existiría el McDonalds con sus papas congeladas y habría que preocuparse en discernir las intenciones de estas u otras recomendaciones.
Y entonces nos damos cuenta de lo inútil de las acciones de fomento en las que se ha insistido durante décadas. Imposible competir contra las reglas del feroz libre mercado que, para esto de la papa, no nos llegan a gustar del todo.
También nos percatamos que la guerra para proteger nuestros cultivos se libra mucho más arriba e interviene Europa y su PAC y la Comisión Nacional de la Competencia y la política de control fitosanitario y la inspección al comercio (si existiera).
No es suficiente conseguir una denominación de origen ni concienciar a la población, se requiere medidas a ese otro nivel, pensar en algo nuevo.
Ya hablaba hace meses, quizás años, sobre la posibilidad de establecer precios mínimos de venta para regular e impedir las prácticas que alterar el precio de las cosas (que además son delito).
Bonito reto de negociación para el equipo de gestión que entrará a la Consejería de Agricultura en estos días... me ofrezco a avanzar en la idea.

jueves, 23 de junio de 2011

Político Interno Residente

(Publicado en el periódico El Día el 23 de junio de 2011)

SI LO PIENSAS bien, la propuesta de Pérez Rubalcaba no es tan disparatada. Se refería al profesorado, a la oportunidad de copiar para el colectivo el sistema progresivo y tutelado mediante el que se especializa la medicina, el MIR, que viene de médico, interno y residente. El vicepresidente fue contestado con contundencia, nada raro en nuestra España del rancio abolengo.
Contrastes, país de contrastes. La formación de los médicos, al menos su planteamiento teórico, presenta escasas fisuras: un concurso nacional, una oferta de plazas elegidas según nota al criterio del aspirante, financiación para los que enseñan y retribución para los que aprenden y trabajan. Carne de cañón para la sanidad pública, garantía en la transmisión del conocimiento y seguridad en el desarrollo de las capacidades. En pocas profesiones se considera tales cautelas.
El ejercicio de la medicina es pieza clave de nuestro Estado del bienestar y la educación alcanza la condición de estratégica, a corto y largo plazo. Quién da más. La relación aprendiz-maestro, método insuperable que además fomenta valores como la humildad o el respeto de los que andamos tan escasos en esta sociedad moderna. En ambos casos resulta lógica la intervención pública, por mucho que les duela a los que se consideran liberales. No sabía que eras liberal.
Por analogía podríamos aplicar el mismo planteamiento al aprendizaje de muchas otras disciplinas; de hecho, realizar un periodo de prácticas en empresas es obligatorio para la obtención de un buen número de titulaciones universitarias y de la FP. Incluso podríamos pensar en aplicar el método a la política.
-Pero, mira, la política no puede ser considerada como profesión, y, además, sería muy complejo designar a los tutores y muy ingenuo por nuestra parte pensar en que tendrían la disciplina necesaria.
Es verdad, la política no es una profesión por mucho que algunos se empeñen. El cumplimiento de las tareas de gobierno en los órganos de representación precisa de otras habilidades que no se adquieren con la práctica: el sentido común, la honradez o las capacidades de escuchar, de distinguir lo importante o de alcanzar el consenso. Debemos suponer que ya las tuvieron en cuenta los aparatos de los partidos al confeccionar las listas.
-Te olvidas de la gestión, de las funciones asignadas a los políticos, electos o no, para la gestión de las administraciones públicas, aquellos que ejercen de directivos.
Estos deberían traer puestas de casa la experiencia y las capacidades profesionales en cada una de las materias asignadas. Vaya reto incorporar talento a la gestión de lo público, imaginación e innovación en la forma de trabajar, y no solo en cuestiones técnicas, sino también y sobre todo en el trato con las personas.

(Pablo Zurita es Ingeniero Agrónomo e Interim manager)

jueves, 16 de junio de 2011

Los sindicatos rechazan y el Gobierno no se atreve

(Publicado en el periódico El Día el 16 de junio de 2011)

Y HABRÁ que ver qué dicen los parados. Es probable que no digan nada ni sean conscientes de la trascendencia de la reforma pendiente para que mejore su situación personal. Esto es una lucha por los derechos adquiridos. Otra más. Todo este asunto de la reforma laboral y la negociación colectiva se discute en una órbita muy alejada de la realidad de los ciudadanos. Parece que a ninguno, ni a los sindicatos ni al Gobierno, le importara lo más mínimo cambiar de verdad unas reglas del juego que no funcionan; y esto último no es una opinión, los datos lo corroboran.
"Los sindicatos obedecemos el mandato de los afiliados y el interés de todos los trabajadores", afirmarán, aunque no son mayoría y juegan con la representación que le otorgan los propios poderes públicos. "Convocamos a los interlocutores a la mesa con voluntad de consenso, aunque sea pagando", responden desde el otro lado; mismo perro. Función en dos actos, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia, afable contribuyente, sufrido desempleado.
Cabría preguntar quién defiende a los millones de personas que no encuentran trabajo y, entre ellos, a los tantos que contemplan el acceso al mundo laboral por primera vez como una barrera inexpugnable. Cabría plantear también cómo crear las condiciones para que la actividad económica tenga lugar. Y entonces concluimos que urge fijar los límites a la intervención oficial: establecer los mínimos para impedir el abuso, erradicar el fraude y conseguir seguridad jurídica para ambas partes. Para todo lo demás, que no es tanto, que intervengan las reglas de libre mercado.
No se sorprenda y sí, sí que propongo eliminar el exceso de regulación (convenios) a cambio de eficacia en la lucha contra el fraude; sí que planteo la revisión del Estatuto de los Trabajadores como norma universal con esos mínimos irrenunciables y, en efecto, ha leído bien: dejar el resto de cuestiones al acuerdo individual entre trabajador y empresa.
Los sindicatos tendrán que reinventarse y los legisladores (esto va de hacer leyes) deberán permitir los plazos suficientes para contentar a los agraviados. Mal menor. En asuntos de este peso, disfrutar el futuro requiere pagar peaje al pasado por los errores cometidos. Pues paguemos cuanto antes.
Y llegados a este punto, cuando se imponen lo simple y el sentido común, resulta imprescindible eliminar el dogma de fe -inculcado con el hierro candente-, según el cual debemos exigir un trabajo fijo y luchar por él, ¡vaya esclavitud! Creencia absurda que nos impide tomar decisiones inteligentes y que nos obnubila mientras la vida pasa sin percatarnos de que lo trascendente es procurar nuestra propia felicidad. Sea feliz.

Pablo Zurita es autor del libro "Cómo encontrar trabajo. Guía práctica" que trata de este tema. También publicó en 2010 el artículo "Hablemos de la reforma laboral".

sábado, 11 de junio de 2011

De la "Spanish Revolution" a la ineficaz "Cutre Acampada Española"

No soy nada sospechoso. La revolución en España es necesaria, debe seguir adelante, deben propagarse los aires de cambio en todos los ámbitos de la vida pública y debemos modificar nuestra conducta individual. También es preciso realizar autocrítica sin complaciencia.
El movimiento 15M abre la puerta a la esperanza: años de soportar los abusos de quienes manejan el sistema y el pueblo dice "¡prou!". Enorme satisfacción y así lo he defendido en prensa.
Mas la insistencia lleva a la indiferencia. Las movilizaciones en la calle con carácter permanente se convierten en otra cosa, ya perdieron por agotamiento su función reivinticativa.
El movimiento que persigue el cambio no puede ser inmovilista en la forma en que lo propone porque muestra incoherencia en el mensaje y en ese instante deja de servir, resta y no suma, pierde adeptos, es frágil a los ataques de quienes se aprovechan del sistema en su propio interés.
Estos mismos son los que buscan consenso en el movimiento revolucionario, preguntan por propuestas concretas, desean que aparezcan portavoces que copien el modelo oficial. Y en la revolución del pueblo, es la gente la que expresa su opinión, ¿quién es el pretencioso que quiere asumir la representación del pueblo que se alza de forma espontánea?
La prolongación de las acampadas en la calle echa por tierra lo conseguido, trivializa lo que está llamado a ser algo grande, no el jolgorio de los pocos cientos que pernoctan al raso, sino la capacidad de exigencia pacífica de los cientos de miles de ciudadanos que decimos basta ya.
Urge desmontar el campamento. Las redes sociales en Internet mantendrán viva la mecha del movimiento, vigilantes, expectantes para actuar con contundencia allí donde el abuso del sistema lo precise.
Esto es lo que todavía pocos han entendido: el poder de la Red para convocar en un instante a miles de personas que deseamos que las cosas cambien.

jueves, 9 de junio de 2011

Administración pública eficaz para una gestión responsable

(Publicado en el periódico El Día el 9 de junio de 2011)

PUDIERA parecer misión imposible. Mas planteo un deseo poco ambicioso: conseguir eficacia en la acción pública, el mero cumplimiento del deber como tal. Y quizás debamos cuestionar qué es aquello que demandamos de las administraciones públicas, cuáles son sus competencias reales (legales) y en qué se gastan al final el dinero de los impuestos que ponemos en sus manos.
Nos hacen creer que hay mucho juego, que el gestor político tiene la obligación de hacer muchas cosas... aunque eso no es del todo cierto. Lo público está normalizado, y mucho, como debe ser. La educación es universal y obligatoria, la sanidad gratuita de libre acceso, ambas de competencia autonómica; la defensa contra nuestros enemigos es competencia del Estado y la gestión de los residuos urbanos, de los ayuntamientos, aunque esta última esté cedida a los cabildos insulares. Y así con todo lo demás. La Administración asume como propias competencias para procurar la igualdad de oportunidades, regular los mercados y preservar nuestro estado del bienestar. Aburrido pero suficiente.
Por herencia nacional-socialista lo público interviene en la economía de mercado como un operador más, en activo; es frecuente que no se limite a su papel de árbitro o al de tratar de procurar las mejores condiciones para fomentar la actividad empresarial. Y así encontramos una administración local que fabrica y comercializa salchichas con su marca propia, por citar un caso conocido. Fabricar salchichas no es competencia municipal ni reprobar la línea editorial de un periódico es competencia de un Parlamento regional, que está montado para dictar leyes. Ejemplos hay muchos.
Es una cuestión de enfoque. Limítese usted a intentar cumplir con aquello en lo que sí es competente, déjese de asumir ineficiencias ajenas y exija que cada actor interprete su papel en este gran teatro que es la nuestra vida cotidiana. Considere la nueva legislatura un camino que se abre a sus pies y, antes de iniciar la marcha, propóngase eliminar todo aquello que no debe llevar consigo en la travesía, gaste tiempo en desmontar y reorganizar, en ordenar y en limpiar; negocie, deshágase de lo inservible.
En la tarea de rediseñar una Administración pública hay que pedir coherencia técnica y huir de los mensajes simplistas que consideran una buena gestión el recorte en el número de consejerías o en la fusión de áreas. Qué más da que haya diez o doce consejerías; debemos preocuparnos por conocer a qué se va a dedicar cada una, aplicar el sentido común y trazar bien la línea que separa sus competencias. En esa acción responsable podríamos incluso sacrificar eficiencia; que se espere a la próxima.


lunes, 6 de junio de 2011

domingo, 5 de junio de 2011

Gran dilema para alcanzar la alcaldía en Santa Cruz de Tenerife

El pueblo chicharrero fue convocado a las urnas y habló claro. El hartazgo se impone aun, la amplia abstención así lo demuestra; la dispersión del voto requiere análisis:
9 PP, 9 CC, 5 PSOE, 2 Si se puede, 1 SxT y 1 Ciudadanos.
La mayoría absoluta se sitúa en 14 concejales.
Reeditar el acuerdo CC-PP (9+9=18) pudiera parecer la opción más lógica; supondría continuidad a ambos proyectos, partidos que venían gobernando juntos casi toda la legislatura precedente. Aunque parece que no, que el PP no desea repetir la experiencia.
Queda entonces avanzar en la otra opción posible (9+5=14). Cinco concejales que aporta el PSOE y habría que ver quién pone los nueve restantes.
Leemos en prensa las "negociaciones" entre CC y PSOE, bueno, más bien el reparto de cargos y funciones aunque parece que no hay coincidencia en la concepción básica de la gestión municipal: el número de departamentos o los grandes temas pendientes en la ciudad. Alguien dijo que el apoyo socialista estaría condicionado a que fuera su candidato, Julio Pérez, el designado alcalde.
CC no quiere abandonar el gobierno y es posible que sus representantes estén dispuestos a aceptar casi cualquier cosa.
Por otro lado, parecería lógico pensar que el PP, la lista más votada, no renuncie a formar gobierno; podría estar dispuesto a igualar la oferta de los nacionalistas al PSOE. Cristina Tavío, con su acta de diputada autonómica y posibles responsabilidades de altura en el Parlamento de Canarias, podría ceder la primera línea de fuego al candidato socialista y desplazar así a José Bermúdez del gobierno municipal.
Aunque en campaña se trató de dejar claro que se elegía alcalde, por aquello de no castigar al PSOE por la gestión del presidente ZP, en el acuerdo santacrucero intervienen condicionantes que superan este ámbito. Pérez (José Miguel) negocia con Rivero (Paulino) formar gobierno y hay, según tratan de explicar, contrapartidas a todos los niveles.
En Santa Cruz queda una opción. Que el PP pida la abstención de sus oponentes en el pleno de investidura y que gobierne en solitario. Los grandes temas (Las Teresitas, PGO, etc.) requerirán tratamiento individualizado en los plenos, ¡que viva el debate político!

miércoles, 1 de junio de 2011

Expertos negociadores y el mito de ganar ganar

(Publicado en el periódico El Día el 01/06/2011)

CON ESTO de los pactos la negociación vuelve a estar de moda, igual que en temporada alta de reivindicaciones sindicales y huelgas. En realidad negociamos a diario decenas de cosas pequeñas, en apariencia insignificantes: a dónde vamos hoy, quién baja la basura o el canal de la tele; la vida es una negociación permanente.
Nadie nos ha enseñado a negociar; actuamos por intuición, y así nos va. Las partes se sientan a la mesa de negociación que mejor habría que llamarla mesa de las exigencias mutuas o de las amenazas más o menos veladas o de la frustración por el tiempo perdido. Qué bueno José Antonio Marina con su "Educación para la ciudadanía", la nueva y tan criticada asignatura escolar con la que aprenderemos a resolver conflictos; los niños y los padres.
Porque negociar requiere método. Tenga por seguro que las grandes multinacionales emplean entrenados negociadores para alcanzar acuerdos que hacen crecer su negocio y que las superpotencias envían a sus expertos a las conferencias internacionales a dejar claro quién manda en el mundo; lo importante no se improvisa. El oficio de negociar exige conocimiento de la técnica, preparación exhaustiva y mucha disciplina. Por aquí pensamos que cualquier abogado es capaz.
Y el que algo ha leído sobre negociación todavía anda obnubilado con el mítico y extendido sistema win win (ganar ganar) que se estudia en las escuelas de negocios y que persigue cerrar cuanto antes un acuerdo en el que todos ganan si son capaces de ceder y de apartar cualquier tentación egoísta. La teoría es sencilla: fijamos nuestros mínimos y dejamos que la otra parte haga lo propio; alcanzar un acuerdo satisfactorio es una cuestión de buena voluntad. Ay, tenga cuidado, cuánto iluso que cae en las fauces del tiburón bien intencionado.
Existe otra manera de negociar menos arriesgada. El americano Jim Camp nos habla de fijar la misión y el propósito de nuestra negociación, cuestiones que siempre deben estar en el terreno de los demás y que van a guiar (enfocar) el proceso. En una entrevista de trabajo el aspirante debe centrarse en cómo puede ayudar a la empresa que quiere que lo contrate, el vendedor trata de conocer qué necesita el comprador y el artista debe identificar los gustos de su público. No convence alardear de lo profesionales que somos ni de nuestro fabuloso producto ni de la perfección de nuestro arte. En negociación profesional el partido se juega desde la otra cancha.
El negociador profesional identifica quién es la persona que decide, investiga la necesidad de la parte contraria, hace agenda..., ¿qué estaría usted dispuesto a intentar para cerrar el mejor acuerdo?

(Pablo Zurita es negociador profesional)