domingo, 30 de enero de 2011

Quién trabaja en la gran política en Canarias

(Publicado en EL DÍA el 30/01/2011)

La perversa triple paridad y los mínimos que recoge la legislación electoral en Canarias nos condenan al triple empate entre fuerzas políticas; en este 2011 parece que con más igualdad que nunca. El escaso debate político obvia las cuestiones trascendentes y parece que todo gira en torno a la estrategia de pactos postelectorales; aunque en realidad nadie se moje.

Coalición Canaria llevará la voz cantante desde el poder, entendemos que como hasta ahora, sin comprometerse de forma global con el partido que gobierne en Madrid para no perder la influencia (o la notoriedad) de sus diputados en cortes. PP y PSOE dispuestos para el cambio de pareja, no sabemos si para eludir la responsabilidad o por no ceder entre ellos; aunque pudiera ocurrir que haya quienes desde dentro entiendan que llegó la hora de mandar a los nacionalistas al ostracismo como ya ocurrió en el País Vasco con aparente éxito.

Entre tanto, de los políticos canarios sólo escuchamos preocupación o entusiasmo, según el caso, sobre las cifras del paro, la evolución de la actividad turística o cualquier otro dato estadístico. Todos se ofrecen a mejorar la gestión por ineficacia de sus adversarios y ninguno propone nada nuevo para el buen gobierno de las islas.

Qué más pruebas hará falta. Que Canarias no funciona bien no es una opinión, es la cruda realidad del desempleo, de la destrucción del tejido empresarial, del fracaso en la educación y de otras tantas cuestiones que no aguantan la comparación ni siquiera con nosotros mismos. Y parece que estamos condenados también a que venga un tercero, de fuera, a resolver nuestra penosa situación. Saber que hay un responsable (ZP, por ejemplo) nos alivia la carga de la culpa.

La gran política requiere consenso y eso es muy difícil de conseguir, en un país como Canarias en donde prima el interés particular sobre el interés general y todos temen perder su estatus. Escuchamos que se está trabajando en la enésima modificación del REF pero no trasciende ni qué es lo que se pretende cambiar ni si será suficiente para mejorar el panorama.

Urge revisar el fondo del Régimen Económico y Fiscal para Canarias, no sólo la forma. Abandonar la filosofía de la limosna (que no se cumple) y acordar una nueva relación político-económica con España y con Europa; cambiar el subsidio por la herramienta legal, en pocas palabras.

Un retorno a la filosofía de los puertos francos podría ser una opción cuya eficacia ya está probada en las islas. Con la supresión de los impuestos al tránsito de mercancías, tan arcaicos como los antiguos fielatos, conseguiremos ser la plataforma comercial que nunca debimos dejar de ser, tanto para África, como nuevo mercado en expansión, como para Europa, en combinación con el turismo. Este mix turismo/comercio funciona como propulsor de la economía en otros enclaves singulares en el mundo con similares características geoestratégicas que Canarias. En esto, por estos lares, no hay competencia.

Tal medida requiere regular la comercialización de los productos agrícolas de consumo básico para mantener y potenciar el sector primario en las islas, pero no vía aranceles, ni subvenciones, sino mediante el establecimiento de un mecanismo de precios mínimos de venta que estabilice el coste de la cesta de la compra y que permita a los productores locales competir en el mercado por calidad. Es del todo insostenible (y carente del más básico sentido común) que se subvencione la exportación de plátanos, por ejemplo, y que el 85% de los productos frescos que consumimos en el archipiélago entre por los puertos, un gran porcentaje de los cuales también con ayuda pública (del REA).

Volver a los puertos francos y a un sistema económico más competitivo exige también afinar con las políticas sociales de protección a las personas, que ya existen, y castigar con contundencia el abuso, a quienes entienden que las ayudas públicas son la manera de escaquear sus obligaciones con la sociedad.

Un nuevo REF debe contemplar también que las empresas que realizan su actividad en Canarias tributen por el impuesto de sociedades en las islas, no como ahora que los bancos, compañías aéreas o multinacionales del turismo, por poner un par de ejemplos, pagan sus impuestos en donde tienen fijada su sede social. Gravar la actividad empresarial es mucho más inteligente y más sencillo que al tránsito de mercancías.

Negociar un nuevo REF exige visión a largo plazo, trazar un plan, convencer a Europa de que más vale una caña que una tonelada de pescado. Hacerles ver que modificar las relaciones con Canarias también beneficia a los demás ciudadanos de la Unión porque no tendrán que financiar el sostenimiento artificial de la economía y, sobre todo, porque podrán disfrutar ellos también de los atractivos de las islas y no sólo del clima y del ocio. Nuestro futuro requiere tomar la iniciativa y actuar; ya estamos tarde.


miércoles, 26 de enero de 2011

El caso de Futura

(Del libro "Cómo encontrar trabajo. Guía práctica")

La compañía aérea Futura anuncia públicamente en septiembre de 2008 su situación de insolvencia y el despido de entre 600 y 1.200 trabajadores.

De facto supuso el cierre definitivo de la empresa: los empleados al paro y el prestigio ganado durante años de esfuerzo colectivo echado por tierra… nunca mejor dicho.

Uno de sus pilotos se lamentaba unos meses después de que los trabajadores andaban en la más completa ignorancia respecto a lo que ocurría con las finanzas de su empresa:

“De haber conocido los problemas económicos de la compañía, la mayor parte del personal hubiera estado dispuesto a trabajar gratis un tiempo para que sobreviviera la mejor línea aérea en la que he trabajado”.

“Teníamos el mejor equipo humano, podíamos organizar un vuelo no programado con precisión en un tiempo record. En Futura todo funcionaba bien”.

“Nos faltó (a los trabajadores) reaccionar a tiempo, nos faltó luchar, nos pilló a todos por sorpresa. Creo que pudimos hacer algo más por el proyecto”.

domingo, 23 de enero de 2011

No nos enfrentamos a una disrupción tecnológica


"Las empresas tendrán que cambiar la forma en que se relacionan con sus clientes"






Son afirmaciones de Pablo Zurita, autor de "Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial" el pasado jueves durante la presentación de este nuevo trabajo editorial en la barcelonesa Casa del Libro de Paseo de Gracia.
Participó en el acto Laureano Berasategui, profesor del IESE de Barcelona, quien resaltó el concepto de "misión" que describe el autor como aquello que las empresas hacen por sus clientes y que siempre deben tener presente. También intervino Llorenç Frigola, empresario de la industria agroalimentaria, que hizo énfasis en el esfuerzo personal y la constancia que requiere acometer cualquier proyecto empresarial.
Pablo Zurita (Santa Cruz de Tenerife, 1970), ingeniero agrónomo y directivo de empresas, explicó que antes de acometer los cambios necesarios para adaptar las empresas a los nuevos tiempos, éstas deben cuestionar su estructura organizativa básica; este es el tema que aborda el libro.
En un lenguaje sencillo Zurita nos acerca al mundo de la empresa, nos habla de cuestiones trascendentes que no suelen estar en los libros de economía: cómo debe ser la relación con nuestros socios, con nuestros clientes o con nuestra competencia, o cómo controlar la marcha de nuestro negocio, o cómo incorporamos personas a nuestro proyecto. Propone un comportamiento responsable, no sólo para el emprendedor, sino también para aquél que ya gestiona su propia empresa, anima a creer en el sistema.
Cerró el acto Carlos Guallarte, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien destacó la importancia de transmitir y fomentar el espíritu emprendedor.
Pablo Zurita, profesional del Interim Management (gestión temporal de empresas), también es autor del libro "Cómo encontrar trabajo. Guía práctica", ambos publicados por Editorial Ra-Ma.


miércoles, 19 de enero de 2011

Inmovilismo revolucionario

Resulta imperdonable. Todo cambia en nuestro entorno y todavía hay quien no lo ve. Ya no son evidencias, es la realidad que ya está aquí, la cruda realidad.
Muchos esperan que ocurra algo, a que alguien aporte la solución mientras buscan, encuentran y linchan a los culpables; qué bien, eso es inmovilismo revolucionario. Montemos la revolución para seguir como estamos, defendamos nuestro status quo, como en la isla de Perejil.
Y los que sí cambian y lideran su propio futuro deben estar atentos para no dejarse arrastrar por tremendo tornado de despropósito.
Qué curioso, debemos temer a la inacción.

sábado, 15 de enero de 2011

La importancia de ser pato

No canta bien un pato, pero se hace oír. No camina bien, pero lo consigue con su bamboleo peculiar. No vuela bien, le cuesta despegar y aterrizar, y sin embargo protagoniza enormes migraciones. No nada bien, ni tiene mucho estilo, pero se defiende en el estanque. Tampoco bucea con soltura, pero conoce qué se cuece debajo del agua.
El pato no es el mejor en nada, no destaca, no alardea de su condición ni de sus habilidades.
El pato se atreve con valentía por tierra, mar y aire.

En los tiempos actuales, las organizaciones deben contar con patos, que hagan de todo, aunque no sean los mejores en cada disciplina. Ser pato como metáfora de disposición, flexibilidad y versatilidad.

Y cae bien, si hay animal simpático es un pato...


viernes, 14 de enero de 2011

Resistir con las botas puestas

Aunque estemos todos convencidos de que en España debemos cambiar para salir de la crisis, aunque sepamos desde hace tiempo que esta situación no es coyuntural, que este país no se sostiene con el abuso permanente al sistema, a pesar de las evidencias, no estamos dispuestos a modificar nuestra conducta.
"Cambia tú si quieres pero yo sigo con lo mío". "Ya sé que esto no está bien del todo pero a mí me gusta así". "No me toques aquello que yo ya estoy acostumbrado".
Seguiremos haciendo lo mismo hasta que el sistema nos estalle en las narices, consecuencia del comportamiento de cada individuo, fruto de su propia responsabilidad.
A tal incoherencia mental -saber que esto no se sostiene y oponerse a cualquier acción de cambio- se sobrevive encontrando culpables, la culpa la tiene el Gobierno, "Zapatero es la causa de todos nuestros males". Tal simplificación ficticia nos hunde cada vez más.
Y todavía no hemos tocado fondo. Todavía no hemos comprendido que la solución está en nosotros mismos, en esas pequeñas cosas del día a día que suman para una convivencia mejor.


miércoles, 12 de enero de 2011

"Ser empresario, algo más que una buena idea" - En Barcelona 20 de enero

Eso dice Pablo Zurita en su nuevo libro "Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial"
"Una buena idea de negocio no basta para montar una empresa, es el principio pero no es suficiente", afirma Pablo Zurita (Santa Cruz de Tenerife, 1970), ingeniero agrónomo y directivo de empresas, observación que lo animó a escribir su segundo libro con el que pretende ayudar "a transformar una iniciativa en una empresa, a elaborar el paquete necesario que envuelva eso que sabemos que es novedoso para el mercado y convertirlo en una organización capaz de crecer, de ganar dinero y de perpetuarse en el tiempo".

En un lenguaje sencillo Zurita nos acerca al mundo de la empresa, nos habla de cuestiones trascendentes que no suelen estar en los libros de economía: cómo debe ser la relación con nuestros socios, con nuestros clientes o con nuestra competencia, o cómo controlar la marcha de nuestro negocio, o cómo incorporamos personas a nuestro proyecto.

Propone un comportamiento responsable, no sólo para el emprendedor, sino también para aquél que ya gestiona su propia empresa a quien anima a cuestionar cómo funciona su organización.

El próximo jueves 20 de enero a las 19:00 horas se presenta el libro en La Casa del Libro de Paseo de Gracia en Barcelona. En el acto participarán Carlos Guallarte, profesor de Organización Empresarial de la UAB, Laureano Berasategui, profesor de Liderazgo y Toma de Decisiones Directivas del IESE y Llorenç Frigola, ingeniero agrónomo consultor y empresario de la industria agroalimentaria. La presentación de "Ser empresario" será una excelente oportunidad para debatir sobre la emprendiduría y la empresa, ahora cuando más confiamos en la iniciativa privada como motor del desarrollo económico.

Pablo Zurita, profesional del Interim Management (gestión temporal de empresas), también es autor del libro "Cómo encontrar trabajo. Guía práctica", ambos publicados por Editorial Ra-Ma.

lunes, 10 de enero de 2011

“Haremos un informe del Posei para consolidar su futuro”

Palabras del eurodiputado Matos que comenta los esfuerzos en la lucha por mantener o incrementar la ficha financiera del Posei. Sigue empeñado en medidas compensatorias. Luego, cuando se refiere a las relaciones entre Europa y Marruecos se descubre la incoherencia del mensaje, las ayudas no bastan, no es un sistema eficaz. Todo en una entrevista de Román Delgado en Diario de Avisos.

Y este es mi comentario:
Seguimos empeñados en luchar por la ficha financiera, en conseguir que Europa nos mantenga la limosna. Las subvenciones estarían bien, en su caso, como medida coyuntural para la transformación del sector, no pueden ser, como son, el elemento estructurante. Cuando habla de las relaciones con Marruecos da en el clavo: se refiere a la regulación y a los precios de referencia. Ese debe ser el camino, regular las prácticas que modifican los mercados y competir por calidad. La política de las subvenciones nos hace muy débiles.

domingo, 9 de enero de 2011

Una inversión rentable

(Publicado en Diario de Avisos el 09/01/2011, en el suplemento Economía & Servicios)

Quien dispone de más dinero del que le hace falta para vivir, que alguien hay, puede pensar en diferentes alternativas. Lo puede esconder debajo del colchón improductivo y asumir que sufrirá mermas por efecto de la inflación.
Lo puede donar o regalar, y por lo tanto dejará de tenerlo, si bien recibirá a cambio la satisfacción de saber que ayuda a un tercero, un enorme beneficio intangible. Se lo puede pulir en lujos hasta que se le acabe. También puede llevarlo a un banco y negociar un fondo, un depósito o un plazo fijo que le reporte intereses a su favor.
Y también cabe la posibilidad de que lo emplee en adquirir acciones de sociedades cotizadas en bolsa por las que perciba dividendos, o que participe de forma directa en alguna empresa, bien sólo con capital o bien con imaginación e iniciativa en un proyecto propio.
En nuestro mundo capitalista esperamos que el dinero circule. Confiamos en que el dinero se utilice en montar empresas, para crear puestos de trabajo, cuya misión sea mantener nuestro estado del bienestar o procurar que otros menos afortunados lo alcancen. Y para los que arriesgan deseamos interesantes beneficios.
En el mundo de la empresa los nuevos proyectos requieren inversión de capital. En definitiva, el sistema funciona cuando ponemos en contacto a los poseedores del dinero con los profesionales de la empresa.
Esta función la ejercían los bancos no hace tanto, cuando mantenían importantes carteras industriales con cuyos dividendos retribuían los capitales depositados. Ahora las entidades bancarias juegan con preferencia en los mercados financieros… Podemos afirmar que guardar el dinero en casa o apalancarlo a plazo fijo son conductas que ralentizan la economía.
Falta este eslabón en la cadena de generación de riqueza. El que tiene el dinero no se atreve con la actividad empresarial porque no sabe, porque entraña riesgo, o por ambas razones.
Sin embargo, meterlo en el banco ofrece todas las garantías, es una decisión lógica y fácil de tomar. Además, por qué cuestionar de dónde viene el dinero con el que se pagan los intereses de esos depósitos.
Debemos tender el puente de confianza entre el capital y la empresa, cimentado en la transparencia y la profesionalidad, como única opción de futuro.


martes, 4 de enero de 2011

Ser antipático evita el despido

Crea una barrera impenetrable y nadie se mete contigo; una de las más básicas estrategias de supervivencia empleadas en el mundo laboral.
Y no es una opinión, lo digo como observación de lo que ocurre en muchas empresas.
El antipático es un personaje, hombre o mujer, que mantiene a su alrededor un campo de energía negativa que lo protege. Ni siquiera tiene que esforzase en cumplir con sus tareas pues nadie se atreverá a recriminarle su ineficacia, ni jefes, ni compañeros, ni clientes. Todos le temen. Nadie está dispuesto a enfrentarse a un bufido, a una mala cara, al ácido sarcasmo, prefieren dejarlo estar.
Los mejores consiguen dar la sensación de que su antipatía está íntimamente ligada a sus funciones, como si fuera un efecto secundario, y espantan a cualquier competidor. El antipático es un superviviente nato.
Administrar antipatía es un seguro de empleo: años pueden pasar sin que nadie haga nada.
Por lo general sólo aplica antipatía en su puesto de trabajo y fuera de horario es todo optimismo, sonrisas y amabilidad. Nadie sospecha fuera de su ecosistema.
Admirable recurso para evitar un despido.
Si usted en su empresa tiene algún personaje de éstos, me ofrezco a desenmascararlo; a estas alturas soy inmune.

domingo, 2 de enero de 2011

Crisis de gobierno y déficit de gestión



No es lo mismo. Gobernar es gobernar y gestionar es gestionar. Y no sólo en el ámbito de lo público, sino también en el mundo de la empresa.
Gobiernan quienes imaginan el futuro y deben dar respuesta a las preguntas: ¿qué hacemos?, ¿qué queremos ofrecer a nuestros clientes? Los órganos de gobierno, un consejo de administración, una junta directiva o un pleno municipal, por poner un par de ejemplos, están formados por varias personas que aportan diferentes puntos de vista, diferentes soluciones para llegar al consenso. Gobernar es una tarea compleja que requiere trabajo en equipo y que no se puede delegar.
Gestiona el responsable de actuar que debe contestar a: ¿cómo lo hacemos?, ¿quién lo hace?, ¿con qué medios?, y mantener informado al órgano de gobierno para que pueda evaluar sus decisiones. Gestionar una empresa, una organización o una administración pública es un trabajo profesional que exige alta cualificación.
Mientras que para gobernar se requiere prudencia, sentido común e imaginación; para gestionar se necesita experiencia, formación específica en números y capacidad para el trato con las personas. El gobierno está en el ámbito de la política, también como política de empresa, mientras que la gestión es una cuestión técnica.
Pensemos en un ayuntamiento cuyos concejales integran una lista, personas de la calle que los ciudadanos elegimos para gobernar, a las que con frecuencia se les asigna tareas de gestión en áreas muy complejas, trabajo para el que no suelen estar preparados y no tendrían por qué.
Es frecuente que en las empresas pequeñas el propietario ejerza el gobierno y desarrolle la gestión. Sin embargo, ambas deben mantenerse en diferente plano, decisiones que se toman en distintos momentos. Cuando gobierne (¿a dónde quiero que vaya mi negocio?) debe buscar quien lo escuche para contrastar sus ideas. Cuando gestione (¿cómo lo consigo?) debe actuar como un profesional y recurrir a asesoramiento técnico.
En organizaciones más complejas gobierno y gestión están separados. El órgano de gobierno debe dedicarse a su tarea y superar la tentación de gestionar para no perder la perspectiva, y el directivo debe limitarse a la gestión con enfoque.
La gestión engancha, es activa, nos ocupa. Por el contrario, el gobierno requiere reflexión, enorme ejercicio de responsabilidad. Ambos son imprescindibles.

Las oportunidades del nuevo año

Si acabamos con la masoquista conducta autodestructiva del "estamos en crisis" por una más inteligente de "esto es lo que hay, a ver qué hacemos para ser felices o seguir siéndolo".
Si conseguimos que cese el comportamiento irresponsable de pensar que las cosas volverán a ser como antes y empezamos a actuar con responsabilidad.
Y que cese también el comportamiento más irresponsable aún de machacar sin argumentos cualquier propuesta de cambio por muy disparatada pueda parecer. No a la política del no.
Si comenzamos en política con un debate constructivo, ya está bien del "quítate tú para ponerme yo" en vez de actuar con un "qué hacemos entre todos para tirar para adelante".
Cuando el interés general se imponga a los intereses particulares y tengamos capacidad para distinguir el uno del otro.
Cuando al fin plantemos cara al fraude, dejemos de justificarlo y lo consideremos como lo que es, una mentira intolerable.
Aparecerán las oportunidades cuando dejemos de abusar del sistema. Esto último está en nuestra mano: confiaremos en los buenos propósitos para el año nuevo.