miércoles, 15 de diciembre de 2010

"El mercado laboral sigue siendo inflexible"

Son declaraciones de José Carlos Francisco recogidas por Yazmina Rozas para Diario de Avisos en el acto de toma de posesión como nuevo Presidente de CEOE en Tenerife. La crónica es muy interesante y este es mi comentario:

El nuevo Presidente de los empresarios no se moja, todavía. No dice qué inflexibilidad del mercado laboral hay que resolver. Si ahí está la solución a la crisis, debería tratar de explicarla, cuando lo menciona es que tiene alguna idea pensada.
La sinopsis del evento ofrece una idea sólida y coherente de la postura del empresariado: menos trabas administrativas, claridad en la leyes, diálogo con los trabajadores, consolidación de nuestra posición en Europa. No podíamos esperar menos, Francisco sabe de lo que habla.
Sin embargo seguimos sin escuchar nada de la lucha contra la economía sumergida, la principal amenaza del empresario y gran realidad distorsionadora de sacrosanto libre mercado. El fraude es el enemigo número uno del empresario que le impide competir. El empresario no puede subsistir con la competencia desleal (e ilegal) de tantos que practican con impunidad actividad económica fuera de las reglas de sistema. Parados que cobran la prestación y trabajan, el dinero negro que circula en los cartuchos o los empleados públicos que participan en el mercado con la espalda cubierta.
El titular podría haber sido "el mercado no funciona porque no todos aplicamos las mismas reglas del juego", en fin veremos si el nuevo Presidente incide por esa vía en la que nadie ha insistido.
Ah, no creo que Rivero hablara en serio con eso de que la Administración no puede dar todos los puestos de trabajo, ni que alguien pensara que tal cosa pudiera ser posible o deseable.

1 comentario:

Ana Gallardo dijo...

He trabajado como empleada por cuenta ajena durante 25 años y no recuerdo haber reivindicado jamás una retribución o promoción basada en "lo que toca". Jamás me sentí parte de ninguna escala a la que tendría que llegar, de algún colectivo cuyos derechos adquiriría por tiempo. Tuve la suerte de poder negociar mis condiciones de forma "más o menos" personal, para bien o para mal, asumiendo lo bueno y resignándome a lo malo sin ampararme en homogeneizaciones ni agrupamientos.

Creo que los años de hablar de "empleabilidad" han pasado y ha llegado el momento de actuar, hay unas garantías que deben respetarse pero las relaciones laborales deberían permitir negociaciones a nivel de empresa (y no de sector) y dejar incluso un margen para negociaciones a nivel individual.

Sobre lo del fraude, requeriría un largo debate.